Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 123
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Capítulo 123: El Fuego del Fénix
El Templo Dragón ya no era la imponente fortaleza de antaño. Ahora solo quedaban ruinas dispersas, y en medio de la devastación, un altar flotaba en el vacío etéreo, irradiando una luz tenue y ancestral. Sobre él, la Madre Dragón permanecía suspendida, su esencia vibrando en el plano astral, donde el tiempo y la materia se desvanecían en un océano de energía pura.
Sholan dio un paso adelante, sintiendo cómo su consciencia era arrastrada a aquel dominio etéreo.
—Cortana… —susurró en su mente—. ¿Qué deberíamos hacer?
La voz de la IA resonó con claridad en su conciencia.
—Usa tu poder del Fénix, Sholan. Es la única forma de vincularte con ellos.
Cerró los ojos un instante, dejando que el fuego primigenio del Fénix despertara en su interior.
Frente a él, la conversación entre la Madre Dragón y el alma de Baran se desarrollaba en el plano astral. Dai los observaba en silencio, con el peso del destino sobre sus hombros.
—No me queda más poder para engendrar a otro Caballero Dragón… —susurró la Madre Dragón con tristeza.
Baran, con su espíritu vibrando de determinación, avanzó un paso.
—Entonces, entrégale mi poder a Dai —pidió con firmeza—. Usa todo lo que te queda y pásale mi legado.
La Madre Dragón guardó silencio por un momento. Luego, con solemnidad infinita, respondió:
—Lo haré. Te daré todo lo que me queda.
Antes de que pudiera cumplir su promesa, una nueva voz resonó en el plano astral.
—Eso no será necesario.
Sholan apareció, su silueta bañada en fuego dorado. Observó a la Madre Dragón con respeto, pero también con la certeza de alguien que entendía la importancia de su existencia.
—Eres necesaria para este mundo —declaró—. Y para el multiverso.
La Madre Dragón lo observó con asombro.
—¿Quién eres tú…?
Sholan no respondió con palabras. En su palma, materializó una llama dorada, viva y radiante, que danzaba con la energía primigenia del Fénix.
Los ojos de la Madre Dragón se abrieron con sorpresa.
—¿Por qué… un ser primordial está aquí?
Sholan sonrió levemente.
—Eso no importa.
Su mirada se endureció mientras hablaba con solemnidad.
—El mal siempre buscará volverse más poderoso, sin importar las circunstancias. Si permitimos que el mundo se quede sin un Caballero Dragón, estaríamos facilitando su triunfo.
Elevó sus manos y en ellas se formaron dos esferas cálidas, llenas de fuego y energía vital. En ese instante, como si una fuerza más allá de su entendimiento lo poseyera, Sholan pronunció palabras que no recordaba haber aprendido:
—Yo soy fuego y vida encarnada. Ahora y por siempre, seré el Fénix.
La energía estalló en el plano astral. La luz lo envolvió todo.
Cuando la explosión de poder cesó, Dai despertó, su cuerpo intacto y su esencia restaurada. Frente a él, la Madre Dragón flotaba, rejuvenecida, su poder restaurado por completo.
Sholan estaba de pie, con la mirada perdida. Dai frunció el ceño.
—¿Qué acaba de pasar?
Sholan no respondió. Su mente estaba en blanco.
Dentro de su conciencia, buscó a Cortana.
—¿Cortana… qué ocurrió?
La respuesta de la IA fue inquietante.
—No lo sé. Tú, Dai y yo… no recordamos nada. Como si nunca debiéramos saberlo.
El silencio los envolvió. Algo más grande que ellos había sucedido. Algo que aún no estaban listos para comprender.
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