Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 125
- Inicio
- Todas las novelas
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 125 - Capítulo 125: El Llamado del Héroe
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 125: El Llamado del Héroe
Dai regresó al campamento donde los aventureros se habían reunido. Las dudas que antes lo atormentaban aún estaban allí, pero algo dentro de él había cambiado. Inspirado por las palabras de Sholan, entendió que no podía huir de su destino, ni cargarlo solo.
Dai apareció frente a todos en el salón del palacio de la reina Flora y respiró hondo.
—¡Escúchenme todos!
El bullicio del salón se apagó. Todos giraron para mirarlo.
—Sé que están cansados… que algunos han perdido amigos y camaradas… —Dai miró a los rostros agotados y preocupados de los aventureros—. Sé que es difícil seguir adelante cuando el enemigo parece invencible… Pero si nos rendimos ahora, todo por lo que hemos luchado habrá sido en vano.
Los aventureros se miraron entre sí.
—¡No podemos dejar que el miedo nos consuma! —continuó Dai—. ¡Tenemos que pelear! ¡No porque seamos los más fuertes o porque no tengamos miedo, sino porque hay cosas que solo nosotros podemos proteger! ¡Si Vearn gana, todo estará perdido! ¡Pero si luchamos juntos, si unimos nuestras fuerzas… entonces aún hay esperanza!
El silencio fue reemplazado por murmullos de aprobación. Popp, Maam y Leona lo miraron con asombro y orgullo.
Entonces, una risa fuerte y enérgica rompió la tensión.
—¡Bien dicho, muchacho!
Todas las miradas se dirigieron hacia la fuente de la voz.
Una figura alta y robusta, con una capa ondeando tras él y en sus manos un par de hachas particulares apareció en la entrada del campamento. A su lado, un hombre de cabellos negros y expresión seria ajustaba su espada, mientras que una mujer de grandes curvas, cabellos castaños con un mechón blanco y con una sonrisa confiada, descansaba su mano sobre su cadera.
Los aventureros quedaron en shock.
—¡No puede ser…! —murmuró uno de ellos—. ¿Son ellos…?
—¡El legendario grupo de aventureros Clase S…!
—¡Gabriel, Trevor y Rogue!
La llegada del trío dejó a todos boquiabiertos. Gabriel avanzó con una gran sonrisa, mientras Trevor y Rogue miraban a su alrededor con tranquilidad.
—Nos disculpamos por el retraso —dijo Gabriel, cruzándose de brazos—. Hubo algunos obstáculos en el camino.
Sholan se adelantó y los saludó con una leve sonrisa.
—Vaya, por fin se dignan a aparecer.
Trevor se rió, dándole una palmada en la espalda.
—Sabes cómo es esto, jefe. Siempre entramos en escena en el momento justo.
Sholan suspiró.
—No soy su jefe.
—Oh, claro que sí lo eres —respondió Trevor con una sonrisa burlona—. Somos tus amigos, pero también tus subordinados.
Los demás quedaron atónitos ante esas palabras.
—¡¿Qué…?! —exclamó Popp—. ¡¿Ustedes… están bajo el mando de Sholan?!
—No exactamente —aclaró Rogue con una sonrisa ladina—. Digamos que lo seguimos porque siempre nos mete en problemas interesantes.
Leona y la Reina Flora miraron a Sholan con curiosidad.
—¿Los conoces? —preguntó Leona.
—En especial a los famosos guerreros Belmont —añadió la Reina Flora.
Sholan asintió.
—Sí, son parte de mi grupo.
Wanda cruzó los brazos con orgullo.
—Por supuesto que lo son. Mi novio es increíble.
Trevor soltó una carcajada.
—Oh, definitivamente lo es.
Sholan rodó los ojos, pero no pudo evitar sonreír.
La Reina Flora dio un paso adelante.
—Ahora que todos están aquí, debemos centrarnos en lo más importante. Para detener el Palacio de Vearn y rescatar a Crocodin y Hyunkel, necesitamos el hechizo purificador de alto nivel: Megadestello.
Los aventureros intercambiaron miradas.
—Pero… solo el Quinto Discípulo de Avan puede usarlo —comentó Maam.
La Reina Flora asintió.
—Y la única persona indicada para ello es la Princesa Leona.
Leona abrió los ojos con sorpresa.
—¿Yo…?
—Sí —afirmó la Reina—. Sin embargo, para despertar el poder de Megadestello, deberás pasar por una prueba extremadamente peligrosa.
Dai se puso de pie de inmediato.
—¡No! —exclamó, mirando a la Reina y luego a Leona—. ¡No podemos arriesgarla así!
Sholan se acercó y lo miró con seriedad.
—Dai… ¿la amas?
Dai se sonrojó y miró hacia otro lado.
—¿Q-qué? ¡Eso no tiene nada que ver!
Sholan no se movió.
—Contéstame. ¿Sí o no?
Dai apretó los puños y bajó la cabeza.
—Sí…
Leona se sonrojó levemente, sorprendida por su confesión.
Sholan colocó una mano sobre el hombro de Dai y habló con calma.
—Amar a alguien no significa evitar que enfrente adversidades. Significa apoyarse mutuamente, permitir que la otra persona crezca y ser su complemento en sus deficiencias.
Dai levantó la mirada, encontrando en los ojos de Sholan una comprensión que iba más allá de las palabras.
Leona respiró hondo y dio un paso al frente.
—Estoy dispuesta a hacerlo.
Dai la miró, aún preocupado, pero en su interior, algo le decía que debía confiar en ella.
La reina Flora sonrió.
—Bien. Entonces, preparémonos.
El destino del mundo estaba en juego, y cada uno debía jugar su papel.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com