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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 131

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  4. Capítulo 131 - Capítulo 131: El Arte de la Destrucción y la Respuesta del Guerrero
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Capítulo 131: El Arte de la Destrucción y la Respuesta del Guerrero

La sala del trono del Castillo Oscuro de Vearn vibraba con la presión abrumadora de su magia oscura. La atmósfera estaba cargada de una energía opresiva, como si el mismo aire se hubiese vuelto más pesado.

Frente a los héroes, Vearn, ahora en su verdadero cuerpo, adoptó una postura firme y aterradora.

—He esperado mucho tiempo por esta batalla —dijo el Rey Oscuro con una voz grave—. Pero es hora de que comprueben con sus propios ojos lo que significa el poder absoluto.

Con un movimiento sutil, Vearn alzó su brazo derecho y luego extendió el izquierdo hacia abajo en ángulos opuestos, formando una pose que irradiaba dominio y letalidad.

—Postura de Guardia Demoníaca de Cielo y Tierra.

El instinto de todos gritó peligro.

—¡No lo dejen actuar! —gritó Avan.

Maam, Hym, Crocodine y Hyunkel fueron los primeros en reaccionar, atacando desde diferentes ángulos para presionar al tirano antes de que pudiera desatar su técnica.

Pero fue inútil.

Los ojos de Vearn brillaron con un destello carmesí, y su figura desapareció en un instante.

—¡¿Qué?! —exclamó Hyunkel, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.

Antes de que pudieran reaccionar, Vearn hizo su movimiento.

—Destrucción Celestial Infernal.

BOOM.

Una explosión de pura fuerza impactó a los tres guerreros con una precisión quirúrgica. Maam, Hym, Crocodine y Hyunkel fueron enviados volando en direcciones opuestas, su armadura y piel rasgadas por la violencia del ataque. No tuvieron oportunidad de defenderse.

Cuando tocaron el suelo, sus cuerpos fueron envueltos por un resplandor oscuro.

—¡NO! —gritó Popp.

Pero era demasiado tarde. En cuestión de segundos, sus cuerpos se cristalizaron, atrapados en joyas rojas que flotaron en el aire y luego se posicionaron junto al trono de Vearn.

Silencio.

La devastación fue inmediata.

—¿En… en un solo movimiento…? —murmuró Avan, su mirada helada por la sorpresa.

—Esa postura… —Lahar frunció el ceño—. Es demasiado peligrosa.

Sholan observó con seriedad el desarrollo del combate, su mente calculando cada detalle.

—No se acerquen.

Pero Avan, Popp y Lahar no podían quedarse quietos.

Con un rugido de batalla, Lahar preparó su lanza y cargó directo hacia Vearn, mientras Popp conjuraba un Medroa y Avan intentaba flanquearlo.

Vearn adoptó la postura una vez más.

—Postura de Guardia Demoníaca de Cielo y Tierra.

—¡MALDICIÓN, DETÉNGANLO! —gritó Dai.

Pero el Rey Oscuro se movió otra vez con velocidad inhumana, apareciendo en el centro del ataque.

—Destrucción Celestial Infernal.

BOOM.

Avan, Lahar y Popp fueron abatidos en una fracción de segundo.

El hechizo de Popp se disipó antes de completarse. Avan salió disparado hacia una de las columnas, su espada rota en el impacto. Lahar fue enviado de rodillas, sangre brotando de su boca.

Y, al igual que antes… sus cuerpos se convirtieron en joyas rojas.

Lahar, Popp, Avan… todos habían caído.

—Esto es… una locura… —Leona se cubrió la boca, incapaz de creer lo que estaba viendo.

Ahora solo quedaban Sholan, Dai, Wanda y Leona.

—No podemos dejar que vuelva a usar esa técnica —dijo Wanda, su tono serio.

Sholan se adelantó y colocó una mano en el hombro de Dai.

—Dai, prepara tu espada.

El joven héroe parpadeó, confundido.

—¿Qué?

—Vamos a sellar esa postura —dijo Sholan con firmeza—. No podemos permitir que la use de nuevo.

Dai tragó saliva y asintió, empuñando su espada con determinación.

La atmósfera dentro del Castillo Oscuro de Vearn era sofocante. La energía maligna del autoproclamado Rey del Inframundo retorcía el aire como una tormenta silenciosa, y el peso de su magia parecía hacer temblar los cimientos del castillo.

Sholan, Dai, Wanda y Leona permanecían firmes frente a él, con la determinación grabada en sus rostros.

A su alrededor, las joyas rojas flotaban en el aire, cada una conteniendo los cuerpos cristalizados de Maam, Hym, Crocodine, Hyunckel, Lahar, Popp y Avan.

Habían caído ante la misma técnica devastadora.

La Postura de Guardia Demoníaca de Cielo y Tierra.

—Se acabó el juego —anunció Vearn con una sonrisa fría.

Levantó un brazo hacia el cielo y el otro hacia la tierra, cruzando su cuerpo en un ángulo preciso. Sus músculos se tensaron, su aura oscura se expandió como una ola de terror y su mirada se clavó en sus próximos objetivos.

—La victoria siempre ha sido mía.

Antes de que pudiera desatar su técnica una vez más, Sholan alzó una mano.

Un sutil destello azul y rojo se manifestó alrededor de Wanda. La gravedad que la había afectado desde su entrenamiento desapareció por completo.

Ella parpadeó en sorpresa cuando sintió su cuerpo más ligero.

—¿Eh?

Pero antes de que pudiera decir algo más, el propio Sholan disipó su propia gravedad multiplicada por 200.

El suelo crujió bajo sus pies mientras su cuerpo liberaba el peso astronómico que había soportado hasta ahora.

BOOM.

El simple acto de moverse envió una onda de choque que recorrió toda la sala.

Vearn entrecerró los ojos.

—¿Qué es esto…?

Sholan sonrió.

—Es hora de ponernos serios.

Vearn no perdió tiempo y adoptó la misma postura que había derrotado a los demás.

Sholan se lanzó a la ofensiva con una velocidad imposible, desapareciendo y reapareciendo frente a Vearn en un solo parpadeo.

—¡Destrucción Celestial Infernal!

Un torrente de energía oscura explotó en su puño mientras lo lanzaba directo hacia el pecho de Sholan.

Pero en el instante exacto en que el golpe iba a conectarse…

Sholan giró su cuerpo en un ángulo imposible.

Su pierna se elevó como un relámpago, su talón descendió con precisión quirúrgica y…

CRACK.

El impacto fue devastador.

La patada rompió la nariz de Vearn con un estallido ensordecedor.

Sangre oscura salpicó el aire.

—¡GAAAAAHHHH!

El Rey del Inframundo fue lanzado hacia atrás, su técnica desmoronándose antes de completarse.

Era la oportunidad que esperaban.

—¡Dai, ahora! —rugió Sholan.

Dai no dudó.

Concentró toda su energía en su espada, la hoja brilló con un resplandor dorado y azul, y su grito de batalla resonó con furia.

—¡Strash Cross!

ZAAASH.

La hoja de Dai surcó el aire con un poder colosal, su nueva técnica el Strash Cross desatándose en el momento adecuado.

Y entonces lo logró.

El brazo izquierdo de Vearn fue cercenado.

La extremidad cayó al suelo con un golpe seco, bañada en sangre oscura.

El rugido de dolor de Vearn fue ensordecedor.

—¡AAAAAHHHH!

Pero antes de que pudiera intentar regenerarse…

La espada de Dai se hundió en su costado izquierdo donde debería estar su corazón.

Un brillo de la espada se expandió hasta la herida, sellándola la regeneración en un instante.

Vearn parpadeó en shock.

Intentó mover su brazo, pero su lado izquierdo entero estaba inmóvil. La regeneración… no funcionaba.

Sholan lo miró con calma, su sonrisa inquebrantable.

—Gracias por usar tu técnica tantas veces ya que eso me permitió analizarla y encontrar su punto débil, por cierto la espada de Dai está bloqueando tu capacidad de regenerarte. Ya no podrás usar tu brazo izquierdo por lo que no podrás usar la Postura de Guardia Demoníaca de Cielo y Tierra.

Vearn se tambaleó, su expresión oscilando entre furia y asombro.

El autoproclamado Rey del Inframundo… acababa de ser herido.

Por primera vez en la batalla, su arrogancia había sido destruida.

—Imposible… —murmuró, su voz temblorosa tratando de retirar la espada de su costado, pero esta aferrándose a él de forma obstinada.

Levantó la mirada, su único brazo restante apretando con furia su puño.

Los ojos de Dai ardían con determinación.

Sholan estiró el cuello y chasqueó los nudillos.

—Vamos, Vearn… aún queda mucho para que esta pelea concluya.

Vearn apretó los dientes, su expresión se torció en una mueca de puro odio. La batalla… aún no había terminado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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