Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 132
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Capítulo 132: La Apuesta del Inframundo
El Palacio Oscuro de Vearn seguía elevándose sobre el cielo, su presencia oscura y opresiva dominando el campo de batalla. Dai y Sholan, parados frente al Rey del Inframundo, sabían que la lucha estaba lejos de terminar.
Vearn se mantenía firme, aunque su rostro todavía llevaba la marca de la brutal patada que le había propinado Sholan. Su brazo izquierdo permanecía inutilizado por la espada de Dai, pero su sonrisa confiada nunca desapareció.
—Dai… —susurró Sholan sin apartar la vista de su enemigo.
El joven héroe respiró hondo y asintió. No podían permitir que Vearn se regenerara con facilidad, debían golpearlo con un ataque devastador.
—Kaioh Ken… ¡x20!
El poder de Sholan explotó con una intensidad abrumadora, su aura roja iluminando todo el castillo flotante. El suelo bajo sus pies se resquebrajó y la presión de su energía sacudió el aire.
Vearn entrecerró los ojos con curiosidad.
Sholan desapareció en un parpadeo.
¡BOOM!
Su puño potenciado por el Kaioh Ken impactó contra el pecho de Vearn con una fuerza titánica, lanzándolo hacia atrás con tal violencia que varias columnas a su alrededor se desmoronaron. Dai no perdió la oportunidad y lo siguió, su puños resplandeciendo con las marcas dobles del dragón lanzando golpes luminosos que hacían temblar el castillo.
Cada impacto desgarraba el cuerpo del Rey del Inframundo, obligándolo a gastar más energía en regenerarse.
Pero entonces…
Un pequeño portal oscuro apareció.
Una energía colosal cubrió la estructura flotante. Una estatua de piedra se veía a través del portal.
—Ya veo que mi apuesta aún no ha terminado… —una voz profunda y siniestra resonó en todo el campo de batalla.
Dai y Sholan se tensaron al oír esa macabra voz.
Vearn sonrió levemente.
—Finalmente te muestras… Velzar.
El Dragón Oscuro Velzar había hecho su aparición.
Sholan frunció el ceño.
Velzar dejó escapar una risa grave.
—Soy Velzar… y todo lo que ha sucedido hasta ahora ha sido parte de nuestra apuesta.
—¿Apuesta? —Dai sintió un escalofrío.
Vearn asintió, con los ojos llenos de satisfacción.
—Desde el principio, esta guerra ha sido más que una simple conquista. Velzar y yo apostamos sobre quién podía destruir la superficie primero.
Dai apretó los dientes con furia.
—¡¿Nos estás diciendo que toda la destrucción, toda la gente que ha muerto, ha sido solo un juego para ustedes?!
Vearn sonrió con arrogancia.
Dai sintió que el peso del mundo caía sobre sus hombros.
—No…
Vearn extendió los brazos con una expresión de victoria.
—He lanzado pilares con núcleos oscuros por todo el mundo. Cada uno de ellos tiene el poder de desatar una reacción en cadena.
Desde el cielo, otro pilar cayó en medio del campo de batalla.
El impacto sacudió la tierra.
—Cuando los haga detonar —continuó Vearn con una calma escalofriante—, la reacción en cadena destruirá toda la superficie. Como lo había dicho ¡la victoria siempre ha sido mía!
Dai sintió que su determinación se tambaleaba.
—Entonces… ¿todo ha sido en vano…?
Vearn disfrutó el momento, viendo cómo la desesperación llenaba los ojos de su oponente.
Pero entonces, Sholan habló.
—Vearn…
El Rey del Inframundo alzó una ceja.
—Eres un gran estratega. Pero el problema es que… nunca hemos estado jugando el mismo juego.
De repente, las cartas que Sholan había dejado en los pilares comenzaron a brillar.
Las cartas mágicas que estaban adheridas a los núcleos negros y que contenían la Aurora Execution se activaron.
Un frío absoluto envolvió los núcleos oscuros, congelándolos momentáneamente.
Vearn abrió los ojos con sorpresa.
—¿Qué…?
Sholan sonrió con confianza.
—Yo ya sabía de los pilares. Y estaba preparado para esto.
Vearn sintió su furia estallar.
—¡MALDITO!
Con un grito de rabia, lanzó un ataque directo a Dai.
Una esfera de energía oscura y carmesí giró violentamente en su palma.
—¡Juicio del Inframundo!
El ataque voló a una velocidad aterradora.
Dai, aún paralizado por la desesperación, no reaccionó.
—¡Dai, cuidado! — Gritó Leona.
Wanda se interpuso en el último segundo.
Levantó ambas manos y creó un escudo de Magia de Caos frente a ella.
El impacto fue brutal.
El escudo resistió… por un instante.
Pero el ataque de Vearn lo atravesó.
El poder oscuro perforó su torso.
—¡WANDA! —Sholan sintió su corazón detenerse.
Wanda, con sangre escurriendo de su boca, volteó hacia Dai con una leve sonrisa.
—No pierdas… tu voluntad…
Y cayó.
Sholan corrió y la atrapó en el aire.
—No… no… ¡Wanda, no!
La desesperación lo envolvió.
Apretó sus brazos alrededor de ella, temblando.
—¡No puedes morir! ¡Aguanta!
La bruja escarlata levantó su mano y tocó suavemente el rostro de Sholan.
—Tú… puedes hacerlo…
Y entonces, su mano cayó inerte.
Su cuerpo se tornó frío.
Wanda Maximoff… había muerto en los brazos de Sholan.
Sholan dejó a Wanda con mucha delicadeza en el suelo y se giró para ver a Vearn el causante de la muerte de Wanda.
El guerrero sintió que todo a su alrededor se volvía borroso.
No escuchó la voz de Cortana que le pedía que se tranquilizara.
No escuchó nada.
Solo un abismo de silencio en su mente.
Pero en ese instante…
Gomechan comenzó a brillar con intensidad.
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