Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 133
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Capítulo 133: El milagro Dorado
El Palacio Oscuro continuaba elevándose, cada vez más lejos de la superficie. La batalla contra Vearn había alcanzado un punto crítico, y la desesperanza parecía apoderarse de todos…
Dai estaba de rodillas sintiendo cómo su voluntad se desmoronaba. Vearn había jugado con sus emociones, arrebatándole la esperanza de proteger el mundo que tanto amaba.
Pero entonces, una luz inesperada surgió.
Gomechan.
El pequeño slime alado de Dai tembló en el aire. Su cuerpo comenzó a brillar con un fulgor cálido, una energía que no pertenecía a este mundo.
—Dai… Sholan… Todos… ¡No están solos!
En ese instante, una conexión surgió.
Las voces de cada habitante de la superficie resonaron en el aire.
—¡No te rindas, Dai!
—¡No permitas que todo acabe aquí!
—¡Sabemos que puedes ganar!
Las palabras de cada persona que Dai había salvado viajaron a través del flujo de la magia. Eran millones de voces unidas en un solo grito de esperanza. Unidas en un solo grito de fe.
Dai abrió los ojos con sorpresa. La voluntad de la humanidad seguía viva.
—Dai… —su voz resonó con una calidez diferente, con un tono más profundo, casi divino—. No puedo permitir que te rindas…
Dai levantó la vista con asombro.
—Gomechan…?
—Dai… Yo soy la Lágrima de los Dioses.
Todos quedaron atónitos.
La Lágrima de los Dioses.
Un artefacto legendario, perdido en la historia, nacido de la compasión de los dioses mismos para proteger a los héroes de la desesperanza.
—Fui creado para conceder los deseos de las personas y encender la esperanza cuando todo parece perdido.
El resplandor de Gomechan envolvió el campo de batalla, y de repente, las voces de todos los habitantes de la superficie resonaron en el aire.
El milagro no se detuvo ahí.
Gomechan liberó el último vestigio de su poder.
Una luz intensa envolvió el cuerpo sin vida de Wanda. Su silueta envuelta en un resplandor dorado y escarlata.
Su piel recuperó su color.
Sus heridas sanaron parcialmente.
Su corazón… volvió a latir.
Wanda estaba viva.
Dai sintió su espíritu renacer.
Su cuerpo se llenó de fuerza. Su corazón, que se había hundido en la desesperación, ardió con nueva determinación.
Pero Gomechan ya estaba desvaneciéndose.
—Dai… espero que volvamos a encontrarnos… y que podamos ser amigos otra vez…
Con una última sonrisa, la Lágrima de los Dioses desapareció.
El pequeño slime que siempre había estado con él… se había ido.
Dai sintió un nudo en la garganta, pero en lugar de rendirse ante la tristeza, se puso de pie.
Su aura resplandeció con una energía renovada.
El héroe del dragón había regresado.
Pero Sholan…
Sholan no escuchó nada de esto.
No vio la luz de Gomechan.
No sintió la esperanza que se encendía en todos.
Él solo sentía un vacío creciente en su interior.
De pie, sus brazos aún temblaban por la desesperación de haber perdido a Wanda.
No había notado que ella había revivido.
Solo podía ver a Vearn.
El responsable de todo.
Un ardor sofocante le recorría las entrañas. Una presión inhumana se acumulaba en su cuerpo.
El suelo bajo sus pies comenzó a resquebrajarse.
Y entonces…
El mundo entero tembló.
No solo el palacio oscuro…
El planeta entero.
Incluso el Inframundo sintió la onda expansiva.
—¿Qué…? —Popp desde la joya en la que estaba encerrado miró a su alrededor con incredulidad.
Fragmentos de piedra comenzaron a flotar alrededor.
El aire se volvió pesado.
La gravedad parecía haberse vuelto loca.
Todos los ojos se posaron en Sholan.
Dai, con el corazón acelerado, apenas pudo susurrar:
—Sholan…
Wanda, aún en el suelo, sintió un escalofrío recorrer su espalda.
El aura de Sholan se volvió un torbellino dorado.
Las chispas de energía bailaban a su alrededor como relámpagos incontrolables.
Sus ojos brillaron con una luz feroz.
Finalmente, Sholan habló.
—Vearn…
Su voz era grave, llena de una ira ardiente que retumbó en el aire.
—Eres un maldito…
El suelo se rompió bajo sus pies.
Las chispas doradas rodearon su cuerpo como relámpagos furiosos.
Los escombros a su alrededor estallaron en el aire, lanzados por la presión brutal de su poder creciente.
—¡Nunca te lo perdonaré!
Y entonces…
El mundo entero pareció contener la respiración.
El aire se volvió pesado.
Los colores se volvieron más intensos.
El mismo cielo tembló.
El rugido de Sholan atravesó el campo de batalla. Y entonces gritó.
—¡¡AAAAAHHHHHHHHHHHHHH!!
El rugido de Sholan sacudió el mismo tejido del espacio.
Un grito desgarrador, nacido de la pérdida, del dolor…
Y de la furia absoluta.
¡BOOOOOOOOOOOOOOM!
Un pilar de luz dorada estalló desde su cuerpo, atravesando el palacio oscuro y perdiéndose en los cielos infinitos.
Cuando la luz se disipó, Sholan había cambiado.
Su cabello, ahora de un dorado resplandeciente, se alzaba en puntas.
Sus ojos verdes y su mirada, afilada y feroz, ardía con el fuego de la ira.
Su aura, incandescente como llamas doradas vivas a su alrededor.
Sholan… se había transformado.
El guerrero que nunca había dependido del destino…
El niño que había nacido sin un linaje especial…
El hombre que había forjado su propia fuerza…
Había alcanzado un nuevo horizonte.
Un silencio absoluto cubrió el campo de batalla.
Vearn entrecerró los ojos.
—¿Qué clase de poder es este…?
Dai, Leona y Wanda, todos con la piel erizada apenas pudieron susurrar su nombre:
—Sholan…
Por fin nuestro MC se transformó en SSJ…Hurra!!!
Creation is hard, cheer me up!
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com