Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 134
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Capítulo 134: La Ira Dorada de un Super Saiyan
—Yo estoy…
El aire vibraba con una presión sofocante. La energía de Sholan envolvía el campo de batalla como un huracán dorado, sacudiendo el palacio oscuro y haciéndolo crujir como si la misma realidad estuviera a punto de colapsar.
—Yo estoy…
El cielo, ennegrecido parecía estremecerse ante la presencia de una furia que nunca antes había sentido.
—¡Yo estoy furioso… Vearn!
Los ojos verdes de Sholan brillaban como soles abrasadores, su aura dorada resplandecía con una intensidad cegadora, como una llama viviente que cubría su cuerpo en una capa ardiente de poder puro. No era solo energía. Era un rugido de furia manifestado en forma de luz.
El suelo bajo él estalló.
¡BOOOM!
Sin previo aviso, Sholan desapareció.
Un instante después, el sonido de huesos destrozándose resonó en todo el palacio.
Sholan había atravesado el espacio en un parpadeo, golpeando a Vearn directo en el plexo solar.
¡CRACK!
El impacto fue tan devastador que las costillas del Rey Oscuro se quebraron al instante, su esternón se astilló en mil pedazos y sus pulmones se comprimieron brutalmente.
Vearn vomitó sangre.
Pero Sholan no había terminado.
Con un segundo movimiento, su puño impactó directamente en la mandíbula de Vearn.
¡CRUNCH!
El chasquido del hueso rompiéndose resonó como un trueno. La mandíbula de Vearn se hizo pedazos.
Antes de que su cuerpo pudiera volar por la fuerza del impacto, Sholan lo sujetó de la pierna con la otra mano.
—¡No he terminado contigo!
¡BOOOM!
Con un giro brutal, lo azotó contra el suelo con una fuerza abrumadora, formando una figura humanoide en el suelo del palacio flotante.
Y antes de que Vearn pudiera reaccionar…
Una patada devastadora.
¡BAM!
Sholan le destrozó la cadera con un solo golpe.
El Rey Oscuro salió disparado como un proyectil contra una de las paredes del palacio, el impacto fracturándole una pierna por completo.
Los demás observaban en silencio absoluto.
Popp tragó saliva.
—E-Esto es… esto es diferente a todo lo que hemos visto antes…
Maam no pudo responder.
Era la primera vez que veían puro dominio absoluto.
Vearn, el emperador del inframundo estaba completamente indefenso.
Pero Sholan ya no estaba mirando a Vearn.
Su mirada se desvió… y su corazón se detuvo por un segundo.
Wanda estaba viva.
Su cuerpo aún mostraba rastros de la herida, pero su esencia estaba ahí.
Sin perder un segundo, Sholan alzó su mano y una esfera de Ki dorado la envolvió.
—Esfera de Regeneración, una técnica que podía usar gracias a la carta de Odiseo de Ofiuco.
La energía sanadora recorrió el cuerpo de Wanda, cerrando sus heridas por completo.
Sholan exhaló con alivio.
Pero no había tiempo para emociones.
Con un simple movimiento de su mano, las esferas de energía roja que atrapaban a los demás fueron disipadas.
—Starlight Extinction.
En un instante, todos los aliados fueron teletransportados a la superficie.
Wanda intentó decir algo, pero fue transportada antes de poder hablar.
Leona la miró y suspiró.
—Sholan no quiere arriesgarse a que vuelvas a ser lastimada… —susurró, con tristeza en su mirada—. Cuando Vearn te asesinó… pude ver cómo su corazón se rompía en pedazos.
En ese momento todos los combatientes supieron que ahora todo estaba en manos de Sholan y Dai.
En la superficie, el campo de batalla ya estaba en calma.
De vuelta en el palacio oscuro. Sholan miró a Dai, quien aún parecía temblar ante el poder de Vearn.
—Dai. Es hora.
Dai lo miró con duda.
—Pero… mi poder es…
Sholan avanzó y le colocó la mano en el hombro.
—El poder no es más que una herramienta. No dejes que te controle.
Dai cerró los ojos…
Y entonces, las dos marcas del Dragón brillaron.
La de su frente…
Y la de su padre.
Un nuevo poder había despertado.
Dai rugió con fuerza.
¡SU CUERPO ESTALLÓ EN ENERGÍA!
La unión de las dos marcas lo transformó.
Se había convertido en el Super Caballero Dragón.
En ese instante, Vearn comenzó a regenerarse.
Su mandíbula sanó.
Sus pulmones volvieron a inflarse.
Su cadera se reparó.
Pero entonces…
Algo falló.
Los ojos de Vearn se abrieron de par en par.
Su regeneración… no estaba funcionando correctamente.
—¿Qué…?
Sholan miró su mano, y en ella, una carta brillaba con intensidad.
La carta que había tenido equipada en secreto finalmente se revelaba.
Cortana habló en su mente.
—Parece que la carta estaba esperando a que despertaras tu verdadero poder.
La imagen de la carta se mostró ante Sholan.
Era un hombre de apariencia imponente y amenazante. Un hombre alto con cabello largo y rojo, que fluye salvajemente, dándole un aire de autoridad y poder. Su armadura es oscura con detalles plateados o blancos, diseñada con placas afiladas y de aspecto dracónico, reforzando su imagen de guerrero formidable. Su expresión fría y dominante, con una leve sonrisa confiada, un ser relacionado con el fuego y la destrucción.
—Antares. Rey de los Dragones. Monarca de la Destrucción.
Cortana continuó.
—El poder básico de la carta anula la regeneración de cualquier ser que posea esta habilidad.
Sholan sonrió.
Vearn se levantó, pero algo estaba mal.
Algunas heridas que Sholan le había causado… aún estaban ahí.
No podía regenerarse.
No podía curarse.
Por primera vez en su existencia…
Sintió miedo.
—No… —susurró, tocando su pecho, sintiendo su cuerpo más débil—. No puede ser…
Sholan crujió los nudillos.
Dai se levantaba con firmeza.
Los dos avanzaron al mismo tiempo.
Y empezaron a destrozar a Vearn a golpes.
Cada golpe de Dai era una explosión de poder puro.
Cada golpe de Sholan desgarraba el cuerpo de Vearn sin posibilidad de regeneración.
Vearn estaba acumulando daño.
Y si seguía así…
Moriría.
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