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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 135

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Capítulo 135: El Último Juicio

Vearn jadeó. Su cuerpo, destrozado por la feroz batalla, no se regeneraba. La carta de Antares seguía impidiendo su recuperación.

No podía permitirlo.

—No… puedo… PERDER.

Con un rugido inhumano, su mano temblorosa subió hasta su frente, sus dedos se aferraron a su tercer ojo… y, sin dudarlo, lo arrancó de su cráneo.

¡SHLUK!

La sangre negra salpicó el suelo. Su cuerpo convulsionó, la realidad se distorsionó alrededor de él, y su carne oscura se desgarró y reconstruyó en un instante.

Su transformación final había comenzado.

El palacio tembló. El suelo se quebró.

La presión de su nueva forma era tan abrumadora que el mismísimo espacio parecía inclinarse ante su presencia.

La Bestia Suprema Soberana había nacido.

Su cuerpo, una fusión de metal oscuro y materia desconocida, parecía forjado en la fragua del universo mismo. Placas acorazadas recubrían sus extremidades, dándole una apariencia imperial e invulnerable.

Sus garras, afiladas como cuchillas, reflejaban un brillo carmesí mientras el núcleo de su pecho resplandecía con fuego escarlata.

Sobre su cabeza, formaciones pétreas se alzaban como una corona impía, y en su torso aún permanecía la mitad superior de su forma original, con la espada de Dai aún clavada en su pecho.

Era un titán.

Era la personificación del terror.

—¡USTEDES YA NO SON UN PROBLEMA! —su voz retumbó con una furia primordial—. UNA VEZ QUE LOS ANIQUILE, LOS TRES MUNDOS POR COMPLETO ME PERTENECERÁN.

BOOM.

El simple movimiento de su brazo hizo que el aire estallara.

Dai y Sholan apenas tuvieron tiempo de reaccionar antes de que una onda de energía oscura los golpeara, lanzándolos varios metros hacia atrás.

Pero Sholan no había terminado.

Era el momento de desatar su propio poder oculto.

—Es hora de que veas el verdadero significado de la luz…

Cortana fiel a su estilo hizo que el sistema reprodujera la canción “Bravest” de Taichi Mukai reconociendo que este momento era el clímax de esta cruenta batalla. La canción sonó en todos los oídos del mundo encendiendo la llama de la esperanza en sus corazones.

Cerró los ojos. Su cuerpo se elevó.

Su Ki ardió con una intensidad cegadora.

Y entonces, su cuerpo cambió.

BOOOOOOM.

El aura dorada se expandió como una explosión estelar.

El cuerpo de Sholan se transformó en un ser divino.

Su armadura ahora era una majestuosa fusión de rojo y dorado, con un núcleo de energía sagrada brillando en su pecho como el corazón de una estrella.

De su espalda, surgieron enormes alas blancas, resplandecientes como las de un ángel guerrero.

Su corona dorada y su armadura afilada lo hacían parecer un campeón de una era olvidada.

Se había convertido en el Fénix Ascendente.

Un ser que simbolizaba la victoria, la luz y la esperanza.

Un guerrero destinado a liderar la batalla final.

—¡Vearn, esta será tu tumba!

¡BOOOOOM!

Ambos desaparecieron de la vista.

Sus movimientos eran tan veloces que sus golpes sacudían la atmósfera.

La batalla se había trasladado a la estratosfera.

Cada golpe de Sholan fracturaba la armadura oscura de Vearn.

Cada impacto de Dai con Draura hacía temblar la misma existencia.

Sin embargo…

Vearn en su nueva forma se regeneraba al instante.

Incluso con la maldición de Antares, su cuerpo seguía reconstruyéndose.

—¿¡POR QUÉ NO FUNCIONA!? —rugió Sholan, retrocediendo un paso.

Dai apretó los dientes.

—No puede ser… incluso Draura no le hace nada.

El tiempo avanzaba.

Sholan comenzó a sentirlo.

Su transformación tenía un límite.

Y ese límite… estaba llegando a su fin.

FLASH.

Su armadura divina se desvaneció en un destello de luz.

Volvió a su forma normal, jadeando.

Vearn lo vio… y sonrió.

—Ahora es mi turno.

El ojo en su núcleo brilló con intensidad.

¡ZRAAAAAAAASH!

Un rayo devastador salió disparado de su pecho, apuntando directamente a Sholan y Dai.

—¡MUERAN!

BOOOOOM!

La energía destruyó todo a su paso.

Pero Sholan no se detuvo.

Reunió su ki en un estallido dorado y lo canalizó en sus manos.

—FINAL… KAMEHAMEHA…

¡ZRAAAAAAAASH!

Las dos energías chocaron en el aire.

El palacio flotante se partió en dos.

El suelo se fracturó.

La onda de choque se sintió hasta en la superficie.

Pero aún no era suficiente.

Dai saltó al frente.

En ese instante, la Espada Colmillo de Dragón llegó a sus manos.

Era la única arma capaz de destruir el núcleo de Vearn.

—¡AHORA!

Dai cargó contra Vearn.

—¡MUERE, VEARN!

La espada cayó con todo su poder.

¡CLAAAAANG!

Vearn se protegió en el último instante.

El impacto quebró la espada en dos.

Dai quedó atrapado en las garras de Vearn.

—¡NO! —gritó Sholan.

No podía dejar que todo terminara así y en ese momento haciendo acopio de lo último de sus fuerzas disparó dos Kōryū Tenha desde sus pies.

¡FWOOSH!

Junto con los dragones que había disparado Sholan se movió a una velocidad que alcanzó un nuevo nivel, elevándose con una gracia letal y la energía acumulándose en su puño derecho.

Era una técnica definitiva. El nacimiento de un nuevo poder.

— SANRYUU TEN GOUHA KEN.

BOOOOOOOOOOOOOOM.

Tres dragones dorados emergieron rugiendo con furia.

Vearn apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Los dragones perforaron su pecho, destrozando su núcleo ardiente.

—¡GAAAAAAAAAAH!

Su grito de agonía se escuchó por todo el planeta.

Dai se liberó.

Y alcanzando su espada que estaba clavada en el pecho del cuerpo original cortó el masivo cuerpo de Vearn en dos.

SHRRRRAAAAK.

El Rey Oscuro cayó, su cuerpo comenzó a petrificarse y se derrumbó mientras la energía que lo mantenía desaparecía.

Vearn… había sido vencido.

El tirano del Inframundo había caído para siempre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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