Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 139
- Inicio
- Todas las novelas
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 139 - Capítulo 139: Regreso a Casa
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 139: Regreso a Casa
Un destello de luz rasgó el cielo nocturno sobre Nueva York, dejando tras de sí un rastro de energía residual. En cuestión de segundos, siete figuras emergieron del resplandor, cayendo suavemente frente a una imponente mansión: la Mansión X.
Sholan fue el primero en pisar el suelo, con Wanda aún aferrada a su brazo. Habían vuelto.
—…Estamos en casa. —susurró Wanda, sintiendo la familiaridad del lugar.
Magik dejó escapar un suspiro, observando con nostalgia la gran mansión. Pietro cruzó los brazos con impaciencia.
—Bueno, ¿y ahora qué? ¿Tocamos la puerta como si fuéramos invitados?
—Podemos teletransportarnos adentro. —sugirió Magik con una leve sonrisa.
Pero antes de que pudieran hacer algo, Sholan levantó la mano y con un gesto tranquilo golpeó la puerta con un simple “toc, toc”.
Unos segundos de silencio pasaron antes de que la puerta se abriera de golpe, y una figura conocida apareciera ante ellos.
—…¿Qué demonios…?
Era Logan.
Sus ojos se entrecerraron con desconfianza, recorriendo cada rostro con detalle… hasta que su mirada se posó en Sholan. Su ceño se frunció más.
—No me jodas… —gruñó con una mezcla de sorpresa e incredulidad sintiendo que Sholan era aún más peligroso que antes.
Antes de que pudiera reaccionar, Wanda se adelantó con decisión.
—Déjate de juegos, Logan. Hemos vuelto.
Logan olfateó el aire, su instinto agudizado detectando algo diferente en Sholan, pero finalmente se hizo a un lado.
—Ya era hora.
El grupo ingresó, sintiendo cómo la calidez del hogar los envolvía. La Mansión X no había cambiado.
En poco tiempo, Jean, Scott, Ororo, Hank y otros X-Men aparecieron para recibirlos.
—Volvieron exactamente cuando dijeron que lo harían. —comentó Scott con una leve sonrisa.
Jean asintió, su conexión telepática confirmando que eran ellos.
—Bienvenidos de vuelta.
Después de una larga charla en la sala principal, donde contaron los detalles de su viaje, Sholan se puso de pie.
—Tengo que hacer una parada.
Wanda lo miró con curiosidad.
—¿Adónde vas?
—A ver a Fury.
Logan soltó una risa seca.
—Buena suerte con eso.
Sholan sonrió con confianza y desapareció en un parpadeo con el Shunkan Idō.
—
Sholan apareció en una de las bases de S.H.I.E.L.D., materializándose en medio de un pasillo repleto de agentes armados.
—¡Alto ahí! —gritó uno de ellos, levantando su arma.
Pero antes de que pudieran reaccionar, una voz grave resonó detrás de ellos.
—Bajen las armas.
Los soldados obedecieron al instante cuando Nick Fury emergió de la sombra, con su icónico abrigo y parche en el ojo. Su expresión era inescrutable.
—Sabía que tarde o temprano volverías.
Sholan sonrió de lado.
—¿Me extrañaste?
Fury bufó.
—Tengo muchas preguntas.
—Y yo algunas respuestas. —Sholan cruzó los brazos. —Pero primero… dime qué ha pasado en estos tres años.
Fury lo miró fijamente antes de asentir.
—Ven conmigo.
Mientras caminaban por los pasillos, Fury le explicó lo ocurrido: conflictos internos, amenazas que habían aparecido y desaparecido, avances en tecnología y la creciente presencia de metahumanos.
—Pero lo más importante… —añadió Fury— Natasha y Clint.
Sholan se detuvo.
—¿Qué hay con ellos?
—Han avanzado en el uso del ki. Especialmente Natasha. Pero quiero que los evalúes tú mismo.
Sholan asintió con interés.
—Lo haré. Pero antes, necesito la dirección de Stark.
Fury lo miró con suspicacia.
—¿Para qué necesitas a Stark?
Sholan sonrió.
—Razones prácticas. Digamos que necesito dinero, recursos y un par de juguetes nuevos.
Fury rodó los ojos y le pasó un dispositivo con la ubicación.
—Buena suerte convenciéndolo.
Sholan sonrió con confianza.
—Oh, tengo mis métodos.
Mientras surcaba los cielos de Nueva York con su ki envolviéndolo, Sholan contactó a su IA personal.
—Cortana, compra un paquete completo de cápsulas Hoi Poi.
La voz de Cortana resonó en su oído con un tono juguetón.
—¿Planeas sorprender a algún multimillonario arrogante? Porque si es lo que creo, vas a necesitar más que unas cápsulas para que ese ególatra te preste atención.
Sholan sonrió.
—Así es, quiero negociar con Tony Stark.
Cortana dejó escapar un suspiro exagerado.
—Oh, genial. Vas a darle “azúcar” a un niño desatado con un profundo TDAH… ¿debería preparar un campo de fuerza para cuando quieras hacer explotar a Stark por su encantadora personalidad?
Sholan rió entre dientes.
—Solo haz la compra.
—Sí, sí… ya está hecho. Disfruta tu juguetito nuevo, amor.
Una pequeña cápsula apareció en su mano en un destello de luz. Sholan negó con la cabeza, sonriendo. A veces olvidaba lo traviesa que Cortana se había vuelto desde su tiempo en Asgard.
—Gracias, Cortana.
—Oh, no me agradezcas todavía, cariño. Asegúrate de hacer que ese genio playboy babeé por esto.
Sholan sonrió con confianza mientras aumentaba su velocidad rumbo a la Mansión Stark.
—
Sholan apareció frente a la Mansión Stark, una imponente propiedad rodeada de sistemas de seguridad de última generación. En lugar de cruzar la entrada, usó el intercomunicador.
—¿Sí? —respondió una voz robótica.
—Vine a ver a Tony Stark.
—¿Tiene cita?
Sholan suspiró.
—Dile que tengo un negocio interesante para él.
Hubo un breve silencio antes de que una nueva voz apareciera en el altavoz.
—Bueno, bueno… ¿qué tenemos aquí? Un sujeto misterioso en mi puerta que habla de negocios. Déjame adivinar, ¿vendes aspiradoras interdimensionales o acaso eres otro genio loco que quiere que financie su startup?
Sholan sonrió con diversión.
—Nada de eso. Pero te prometo que esto sí captará tu interés.
—Oh, ¿en serio? —ironizó Stark—. Te advierto que mi nivel de interés es tan alto como la Torre Stark… oh, espera, aún no la construyo.
Sholan sacó una cápsula Hoi Poi y la lanzó al suelo.
Con un pequeño puff, apareció un auto deportivo de alta gama.
El silencio que siguió no se debió a la falta de palabras de Stark. Era porque en ese instante, Tony Stark había salido corriendo de su taller a toda velocidad para ver con sus propios ojos lo que había sucedido.
Desde lejos, se escuchó un “¡Oh, maldita sea! ¿Qué demonios fue eso?” seguido de unos pasos acelerados y el sonido de puertas abriéndose.
En cuestión de segundos, Stark apareció en persona, aún con su destornillador en la mano y gafas protectoras en la cabeza.
—¡De acuerdo, ahora sí tienes mi atención!
Se detuvo frente al auto, lo inspeccionó con ojos brillantes y cruzó los brazos.
—¿Cómo demonios hiciste esto?
Sholan sonrió.
—Digamos que es tecnología a la que tengo acceso.
—Déjame adivinar, ¿eres un hechicero con truquitos de bolsillo?
—Algo así. Pero lo importante es…
Sholan sacó otra cápsula.
—Quiero hacer negocios.
Stark lo miró fijamente por un momento… luego sonrió con diversión.
—Bien, entremos. Ahora sí quiero ver qué más puedes hacer Gandalf genérico.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com