Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 140
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Capítulo 140: Negocios con Stark
Tony Stark estaba sentado en su elegante sala, con un vaso de whisky en la mano, observando a Sholan con una mezcla de curiosidad y escepticismo. Había escuchado muchas historias raras en su vida, pero esta estaba subiendo en la escala.
—A ver, misterioso desconocido con tecnología avanzada… ¿por qué debería hacer negocios y no llamar a los federales para que te detengan?
La voz de Sholan respondió con calma.
—¿Porque vine con una propuesta de negocios interesante y porque eres Geek de la tecnología?
—Y… un amigo tuyo en el Ministerio de Defensa te pasó esta información sobre un trato con los militares.
Sholan asintió con total naturalidad.
—Exacto. Un contacto de confianza.
Tony levantó una ceja.
—¿Y su nombre es, por casualidad, John Doe?
—No, pero podría serlo.
Tony chasqueó la lengua, claramente no creyéndole ni una sola palabra, pero el descaro de Sholan le divertía.
—Ok, amigo del Ministerio de Defensa, muéstrame qué tienes…
Sholan sacó una cápsula Hoi Poi y la lanzó al suelo. En un destello de luz, apareció una mesa metálica completamente equipada con herramientas tecnológicas avanzadas.
Los ojos de Stark brillaron con interés.
—¿Acabas de sacar un maldito taller portátil de la nada?
—Sí. Y quiero hacer negocios contigo.
—Ajá. Y supongamos que te creo. ¿Por qué vienes a mí y no directamente a los militares?
—Porque necesito mucho dinero.
—Obviamente. —Tony se recargó en el sillón—. ¿Para qué exactamente?
Sholan se encogió de hombros como si la respuesta fuera evidente.
—Para comprar comida.
Tony lo observó en silencio por unos segundos antes de explotar en risa.
—¡Ja! ¡Eso es lo mejor que has podido inventarte! ¿Qué comes, caviar con oro cada mañana?, a ver si entendí bien. Me trajiste una tecnología revolucionaria, me inventaste un cuento sobre el Ministerio de Defensa… y todo porque tienes hambre.
Sholan lo miró sin pestañear.
—No cualquier hambre. Tengo un metabolismo alto.
—Alrededor de mil dólares por comida.
Tony soltó otra carcajada, pero esta vez había un brillo competitivo en sus ojos.
—Eso es ridículo.
—¡Mil dólares! ¡Ja! ¡Te apuesto a que no puedes comerte esa cantidad en pizza!
Sholan sonrió.
—Pruébame.
Tony, picado en su orgullo, inmediatamente sacó su teléfono y con ayuda de Jarvis ordenó mil dólares en pizza.
Una hora después, repartidores entraban y salían de la mansión Stark como si estuvieran abasteciendo una pequeña ciudad. Cajas y cajas de pizza se apilaban en la mesa llegando a la asombrosa cantidad de 70 cajas de pizza grande, y Tony se cruzó de brazos, mirándolo con una sonrisa burlona.
—Adelante, campeón. Demuéstrame que no eres solo palabrería.
Sholan no dijo nada solo sonrió, simplemente comenzó a comer. Primero con un ritmo normal, luego más rápido. Después de la tercera pizza, Tony seguía sonriendo. Después de la sexta, la sonrisa se desvaneció un poco. Para cuando la caja número 60 quedó vacía, estaba boquiabierto.
—Esto… esto es antinatural.
Poco tiempo después, Sholan dejó caer la última caja vacía sobre la mesa y se limpió la boca con tranquilidad.
—¿Entonces?
Tony lo miró en silencio, luego suspiró y se sirvió otro whisky y se masajeó las sienes.
—Maldita sea… sí. Necesitas un flujo constante de dinero para tu dieta absurda
—Bien. Tienes tu dinero. Pero estoy seguro de que no solo quieres eso, dime ¿qué más quieres?
Sholan sonrió.
—Cuando logres replicar esta tecnología, quiero una mansión parecida a esta… pero que pueda guardarse en una cápsula y que tenga conexión con una inteligencia artificial.
Tony lo miró como si acabara de pedir un castillo en la luna.
—Déjame ver si entendí. ¿Quieres que haga una casa portátil de lujo con inteligencia artificial incluida?
—Exacto.
Tony resopló, pero no pudo evitar sonreír.
—Eres un tipo interesante, ¿sabes? Está bien. Tenemos un trato.
Ambos estrecharon las manos mientras Sholan le entregaba las capsulas Hoy Poi.
Tony miró las cajas de pizza vacías con una mezcla de asombro y horror, y siendo fiel a su estilo no pudo dejar de lanzar otro comentario sarcástico.
—Con esa cantidad de pizza, la pizzería debería poner tu cara en el logo.
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