Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 141
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Capítulo 141: Superando los Límites
Sholan flotaba en el aire con los brazos cruzados, observando desde arriba a Natasha y Clint mientras intercambiaban golpes en un campo de entrenamiento de S.H.I.E.L.D. Había acordado con Fury evaluar su progreso en el dominio del Ki, pero después de unos minutos de observarlos, la impresión que tenía era clara: estaban estancados.
Ambos peleaban con disciplina y habilidad, pero solo usaban el Ki para reforzar sus cuerpos, aumentar su resistencia y potenciar su fuerza en ráfagas cortas. En términos de combate físico, eran excelentes, pero no habían trascendido más allá de lo básico.
Sholan suspiró.
—Si van a seguir peleando como niños, al menos intenten no aburrirme.
Natasha y Clint se detuvieron en seco, mirando hacia arriba.
—¿Qué demonios? —murmuró Clint—. ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
—Suficiente como para darme cuenta de que todavía están en el nivel principiante.
Natasha frunció el ceño.
—¿Ah, sí? Pues baja y dilo de cerca.
Sholan sonrió y, en un parpadeo, apareció entre ellos.
—Bien. Vengan con todo.
Los dos agentes se lanzaron contra él. Clint disparó una flecha reforzada con Ki mientras Natasha giraba con una patada cargada de energía. Sholan apenas inclinó la cabeza para esquivar la flecha y luego levantó una mano para detener la patada de Natasha con dos dedos.
Antes de que ella pudiera reaccionar, con un leve empujón la mandó volando unos metros. Clint intentó aprovechar la oportunidad para atacar con un puñetazo, pero Sholan lo esquivó sin esfuerzo y lo hizo girar en el aire con una ligera presión en su muñeca, dejándolo caer de espaldas al suelo.
—Son rápidos y fuertes —dijo Sholan—, pero no están usando su Ki más allá de lo básico. Solo lo están usando como un refuerzo físico.
Ambos se pusieron de pie, pero sus expresiones mostraban su frustración.
—¿Y qué más deberíamos hacer? —preguntó Natasha, limpiándose la boca con el dorso de la mano.
Sholan sacó dos conjuntos de entrenamiento de su inventario: botas, muñequeras y camisetas. Los arrojó frente a ellos, y Natasha y Clint los miraron con sospecha.
—Pónganse esto.
Clint recogió una de las botas y la sintió con ambas manos.
—¿Qué es esto?
—Equipamiento de entrenamiento —respondió Sholan con una sonrisa inocente—. En total, pesan 50 kg.
Natasha y Clint intercambiaron miradas.
—No es tan pesado —dijo Natasha, encogiéndose de hombros.
Sholan sonrió de lado.
—No subestimen el peso. Ustedes estarán usando esto en TODO momento.
Clint frunció el ceño.
—Espera… ¿estás diciendo que tenemos que entrenar con esto puesto?
—No solo entrenar —aclaró Sholan—. Vivir con esto. Caminar, correr, comer, dormir… todo. Lo que van a hacer a partir de ahora es el entrenamiento del Maestro Roshi, voy a dejar las indicaciones con Fury.
Natasha levantó una ceja.
—¿Ese quién es?
—Alguien sabio.
Fury, que había estado observando desde una distancia segura, se acercó con los brazos cruzados.
—¿Y cuál es el objetivo de todo esto?
—Su progreso es lento porque dependen demasiado de su fuerza física —explicó Sholan—. Si quieren mejorar, necesitan aprender a controlar el Ki de manera natural, no solo forzarlo en sus cuerpos. El peso adicional los obligará a expandir su capacidad de manipulación de energía.
Natasha se cruzó de brazos.
—¿Y qué ganamos si aceptamos este entrenamiento infernal?
Sholan sonrió de lado.
—Si lo completan, les enseñaré a volar.
Los ojos de Clint y Natasha se iluminaron al instante.
—¿En serio? —preguntó Clint, repentinamente entusiasmado.
—Por supuesto.
Fury vio la reacción de ambos y sonrió levemente.
—Bien. Ustedes dos, sigan el entrenamiento al pie de la letra. Por lo que hemos visto vale la pena.
Sholan dio media vuelta y comenzó a elevarse en el aire.
—Nos veremos pronto. No me decepcionen.
Y con eso, desapareció en el horizonte.
—
Al regresar a la Mansión X, Sholan sintió que algo en el ambiente era distinto. Caminó hacia el despacho del Profesor X y lo encontró con una expresión seria.
—Sholan, hay algo de lo que necesito hablar contigo.
Sholan se cruzó de brazos.
—¿Qué sucede?
El Profesor suspiró.
—Es sobre Bucky Barnes. Desde que Wanda y Pietro lo derrotaron hace años, ha estado en confinamiento.
Sholan arqueó una ceja.
—¿Aún no han hecho nada con él?
—Hemos intentado ayudarlo, pero aun con todo mi poder su condicionamiento mental es más profundo de lo que esperábamos. Además no confía en nadie y se mantiene en silencio la mayor parte del tiempo.
Sholan exhaló lentamente.
—Entonces es hora de que yo hable con él.
El Profesor X asintió.
—Ten cuidado. No sabemos cómo reaccionará.
Sholan sonrió levemente.
—No te preocupes. Puedo manejarlo.
Y con eso, se dirigió al lugar donde Bucky estaba confinado.
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