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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 143

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  4. Capítulo 143 - Capítulo 143: Confesiones Nocturnas: El Amor de Wanda
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Capítulo 143: Confesiones Nocturnas: El Amor de Wanda

La noche cubría la Mansión X, pero en una de las habitaciones más grandes, un grupo de chicas se había reunido con un único propósito: hacer hablar a Wanda.

La escena tenía el ambiente de una típica noche de chicas, con bocadillos, almohadas y bebidas, pero Wanda sabía que esto era un interrogatorio encubierto.

—Bien, Maximoff —dijo Rogue con una sonrisa traviesa—. Suelta todo. Queremos la historia completa.

—¿Historia? —Wanda fingió confusión mientras tomaba un sorbo de su chocolate caliente.

—No te hagas la tonta —intervino Psylocke—. Todas vimos cómo te lanzaste sobre Sholan esta tarde y lo besaste como si llevaras años en el desierto sin agua.

—Casi podíamos escuchar la música dramática de fondo —bromeó Jubilee.

Wanda suspiró.

—Está bien, pero escuchen con atención y sin interrumpir demasiado.

—Ni lo sueñes —dijo Magik, acomodándose con interés.

—Sholan y yo nos conocemos desde que éramos niños —comenzó Wanda—. Desde que lo vi por primera vez, sentí algo especial por él.

—¿Desde la infancia? —preguntó Kitty sorprendida.

—Sí —asintió Wanda—. Siempre lo admiré, siempre quise estar cerca de él. Desde pequeña supe que lo amaba, aunque no tenía las palabras para explicarlo en ese entonces.

—Eso es… inesperado —comentó Jean con curiosidad.

—Más bien adorable —dijo Jubilee con una sonrisa burlona.

—Cuando terminamos en ese otro mundo, estuvimos allí seis años. Para ustedes solo pasaron tres, pero para nosotros fue bastante.

—¿Qué hicieron todo ese tiempo? —preguntó Rogue.

—Entrenamos, peleamos y crecimos. Nos enfrentamos a enemigos aterradores y fortalecimos nuestras habilidades.

—Pero también se fortaleció otra cosa, ¿verdad? —dijo Psylocke con picardía.

Wanda sonrió con nostalgia.

—Sí. Aunque yo ya lo amaba desde antes, fue durante esos años cuando él empezó a verme de la misma manera.

—¿Quién se confesó primero? —preguntó Jean.

—Yo —admitió Wanda sin dudar.

—¡Lo sabía! —exclamó Psylocke.

—Siempre lo acorralaste, ¿eh? —bromeó Jubilee.

—No fue así —Wanda rodó los ojos—. Simplemente un día, después de un entrenamiento, lo besé.

—¡Te saltaste toda la parte cursi! —se quejó Rogue.

—No necesitaba decirlo con palabras. Él lo entendió en el momento.

El ambiente en la habitación se volvió solemne cuando Wanda mencionó la guerra.

—Las batallas que libramos en ese mundo no se pueden comparar con nada de lo que hemos enfrentado aquí. Peleamos contra poderosos. Pero la batalla contra Vearn… esa fue la peor.

Las chicas la miraban con atención, incluso Jean y Rogue parecían inquietas.

—Cuéntanos todo —pidió Psylocke.

Wanda suspiró.

—Vearn era el Rey Oscuro, un ser que había pasado siglos acumulando poder. Controlaba la magia más temible y su objetivo era borrar toda la luz de ese mundo. Para él, la existencia misma de los humanos era un error que debía corregirse.

—Un clásico lunático genocida —comentó Jubilee con los brazos cruzados.

Wanda asintió.

—Sí, pero su poder respaldaba su locura. Incluso Dai, que era el héroe elegido para enfrentarlo, no podía derrotarlo solo. Todos luchamos con todo lo que teníamos, pero no importaba cuánto lo golpeáramos, siempre volvía a levantarse.

Su voz bajó un poco.

—Y luego, ocurrió lo peor. Vearn nos atacó con su técnica definitiva… y yo…

Hizo una pausa, mordiéndose el labio.

—Me mató.

Las chicas sintieron un escalofrío.

—¡¿Qué?! —exclamó Kitty.

Wanda sonrió con amargura.

—Fue un instante. Sentí el ataque atravesarme… y luego todo se volvió oscuridad.

Jean frunció el ceño.

—Pero lograste volver.

—Sí, pero no fue por mí —respondió Wanda—. Fue por Sholan.

Las chicas la miraron con atención.

—Cuando él vio mi cuerpo sin vida… cambió. Su furia, su desesperación… todo estalló en un solo momento.

Psylocke se inclinó un poco hacia adelante.

—¿Qué pasó exactamente?

Wanda cerró los ojos, recordando la imagen vívida en su mente.

—Se transformó.

El grupo guardó silencio.

—¿Un estado de poder inducido por la ira? —murmuró Jean.

—Exactamente. Y en ese estado, Sholan peleó contra Vearn como si fuera un dios de la guerra.

Las chicas escuchaban con asombro mientras Wanda continuaba.

—Pero incluso así, Vearn no cayó fácilmente. Sholan y Dai unieron fuerzas para destruirlo en el último instante. La batalla fue brutal. El cielo tembló, el suelo se resquebrajó… y al final, Vearn fue aniquilado.

El grupo suspiró de alivio, pero Wanda aún no había terminado.

—Pero cuando creíamos que todo había terminado… apareció Killvearn.

Las expresiones de las chicas se endurecieron.

—Ese desgraciado tenía preparada una última jugada —dijo Wanda con rabia contenida—. Planeó detonaciones en cadena que acabarían con todo.

Rogue chasqueó la lengua.

—Un cobarde.

—Sí. Y fue en ese momento cuando Sholan tomó la decisión más dolorosa.

—¿Qué hizo? —preguntó Jean en un hilo de voz.

Wanda cerró los ojos por un instante.

—Nos inmovilizó a todos y se llevó el núcleo explosivo al cielo.

El impacto de sus palabras fue inmediato.

—¡No…! —susurró Kitty.

—Lo vi desaparecer en la explosión… —la voz de Wanda se quebró ligeramente agarrando sus piernas y colocando su cabeza en sus rodillas—. Creí que lo había perdido para siempre.

Jubilee se cubrió la boca, Psylocke desvió la mirada y Jean apretó los puños.

—Fue el peor momento de mi vida —susurró Wanda—. Pasé días en la oscuridad, sin saber qué hacer. Pero entonces recordé nuestro Soul Link.

Las chicas levantaron la vista.

—Si él realmente hubiera muerto… el vínculo se habría roto.

Un destello de esperanza apareció en los ojos de Kitty.

—Y no se rompió.

Wanda negó con la cabeza.

—No.

—¿Cómo lo encontraste? —preguntó Magik.

Wanda sonrió.

—Lo sentí. Y antes de poder buscarlo el regresó a mí.

Las chicas la miraron en silencio, procesando lo que acababan de escuchar.

Jean fue la primera en hablar.

—Eso… la ira, el sacrificio, es más que amor.

Wanda asintió con orgullo.

—Lo sé.

Rogue le dio un codazo a Wanda.

—Entonces, dime, Maximoff… ¿qué sigue?

Wanda sonrió con picardía.

—Voy a ser su esposa.

—¡LO SABÍAMOS! —gritaron todas a la vez.

—Y en el futuro… quiero tener hijos con él.

Las chicas intercambiaron miradas de sorpresa y admiración.

—Maldición, Wanda… —murmuró Jubilee—. Nos pones estándares imposibles.

—Sí, ahora todo hombre nos parecerá un simple mortal —bromeó Magik.

Wanda se rió.

—Lo que sea que pase en el futuro, quiero que sea con él.

Las chicas siguieron charlando hasta el amanecer, compartiendo confesiones, bromas y risas. Una noche de chicas como ninguna otra, donde Wanda Maximoff había dejado claro que su amor por Sholan trascendía todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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