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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 148

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Capítulo 148: Justicia Absoluta

El cielo sobre el Calm Belt estaba despejado, pero la tensión en el mar era palpable. Un majestuoso barco del Gobierno Mundial avanzaba lentamente, protegido por su revestimiento especial que mantenía alejados a los Reyes del Mar. A bordo, tres de los infames Dragones Celestiales—Saint Rosward, Saint Charlos y Saint Shalria—disfrutaban de su travesía, rodeados de esclavos y guardias de élite.

Acompañándolos estaba el temido Almirante de Flota, Sakazuki, alias Akainu, su capa ondeando con el viento, su mirada severa como siempre.

De repente, una luz dorada estalló en el aire, y una figura apareció en medio de la cubierta.

Sholan había llegado.

Los Marines y guardias del Gobierno reaccionaron de inmediato, apuntándolo con sus armas. Los tres Saint se miraron confundidos.

—¡Un insecto ha aparecido en nuestro barco! ¡Mátenlo! —vociferó Saint Charlos, con su grotesca arrogancia.

Pero Akainu no esperó órdenes. Su brazo derecho se transformó en magma hirviente y sin una palabra, arremetió con un “Ryūsei Kazan”, lanzando una lluvia de magma directamente sobre Sholan.

La cubierta del barco estalló en llamas, y el calor abrasador carbonizó a varios esclavos que no pudieron escapar a tiempo y los que escaparon fueron asesinados a sangre fría por los guardias. Ningún esclavo sobrevivió.

Pero cuando el humo se disipó, Sholan estaba ileso.

Sus ojos se iluminaron con un resplandor dorado, y un aura avasalladora se extendió desde su cuerpo.

—Patético.

Antes de que Akainu pudiera reaccionar, Sholan colocó su mano en forma de espada listo para desplegar su técnica dorada.

—Excalibur.

Al mismo tiempo, desató su Haki del Emperador en una onda masiva.

El tiempo pareció ralentizarse.

Con un solo movimiento, Sholan decapitó a Akainu.

El almirante sintió cómo su cabeza se separaba de su cuerpo. En sus últimos instantes, su consciencia aún estaba activa.

Vio su propio torso caer al suelo. Sintió la sangre caliente salpicando la madera ardiente de la cubierta.

Pero antes de que la muerte lo reclamara, su mente se sumergió en una visión.

En medio de la oscuridad, escuchó la voz de su esposa.

—Eres un idiota… —susurró ella con tristeza—. ¿Cómo pudiste convertirte en esto? ¿Dónde quedó el hombre al que amé? ¿El hombre que una vez creyó en la justicia verdadera?

El horror se apoderó de Akainu cuando las manos de miles de inocentes que había asesinado comenzaron a surgir desde el abismo.

Hombres, mujeres, niños.

Todos aquellos a quienes mató en nombre de su “justicia absoluta”.

Las manos lo atraparon, lo arrastraron hacia la oscuridad, sumergiéndolo en el abismo de su condena eterna.

Su último pensamiento fue de terror absoluto.

Akainu ha muerto.

Los tres Saint observaron con horror cómo Sholan aniquiló a todos los guardias del barco en un solo golpe.

Los cuerpos cayeron como marionetas sin vida, dejando solo a ellos tres en pie.

—¡P-Pe… perro inmundo! ¿¡Cómo te atreves a atacar a los dioses!? —gritó Saint Rosward, su voz quebrada por el miedo.

—¡Nosotros somos los gobernantes del mundo! ¡Si nos matas, la ira del Gobierno Mundial caerá sobre ti! —exclamó Saint Shalria, temblando.

—¡No puedes hacernos esto! ¡Somos intocables! —balbuceó Saint Charlos, casi llorando.

Sholan los observó con calma.

—Es gracioso que ustedes crean que son dioses… y que piensen que alguien como yo se preocupa por la ira de su “Gobierno Mundial”.

Antes de que pudieran decir algo más, Sholan movió su mano y les cortó las extremidades.

Los tres gritaron de dolor, cayendo al suelo como muñecos rotos. La sangre empapó la cubierta.

A pesar de su agonía, seguían maldiciéndolo, gritando sobre su “derecho divino” a gobernar el mundo.

Sholan sonrió con frialdad.

—Gracias a ustedes, ya no necesito carnada para atraer a los Reyes del Mar.

Activó su Haki del Emperador, extendiendo su voluntad hacia las profundidades del mar.

Las olas rugieron.

De repente, un enorme Rey del Mar bebé emergió del agua.

Los tres Saint lo miraron con terror absoluto.

—No… ¡NOOOOO!

El Rey del Mar se los tragó junto con el barco de un solo bocado.

Sholan observó cómo sus cuerpos desaparecían en la garganta de la criatura.

Pero no había terminado.

El agua se agitó aún más. Tres enormes Reyes del Mar adultos surgieron de las profundidades, atraídos por la masacre.

—Perfecto.

En un instante, Sholan se lanzó contra ellos.

Su Haki del Emperador paralizó momentáneamente a las bestias, y con su espada Excalibur, desató tres cortes imposibles de esquivar.

Los tres Reyes del Mar cayeron muertos, sus cuerpos flotando en la superficie.

Sholan los guardó en su Inventario, satisfecho con la caza.

—

Con su tarea finalizada, sacó una nueva Carta de Teletransportación Dimensional.

Su siguiente parada estaba clara.

El mundo de Toriko.

Un lugar donde la comida no solo era energía, sino poder.

Activó la carta, y en un destello dorado, desapareció del Calm Belt, dejando solo la destrucción tras de sí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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