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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 150

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Capítulo 150: El rugido del Apocalipsis

De regreso al planeta tierra después de su aventura Sholan sintió que el aire era denso muy diferente al del mundo de Toriko, que era un poco más ligero. Tras su intercambio con Toriko y Komatsu, Sholan finalmente regresaba a su hogar, sintiendo cómo la energía del mundo lo envolvía de nuevo. Pero apenas había dado un paso fuera del portal cuando una presencia oscura y sofocante lo estremeció hasta la médula.

Su mirada bajó hasta su inventario, donde una llave de Dungeon brillaba con una luz antinatural, pulsante como un corazón corrupto. No necesitaba una explicación: aquello no era normal. Algo estaba arrastrándolo hacia su próximo destino, una misión que trascendía su voluntad.

—¿Qué demonios…? —murmuró, apretando los dientes.

La presión que emanaba de la llave lo hizo activarla por instinto, y en un parpadeo, todo a su alrededor se desvaneció.

—

Un rugido ensordecedor perforó su mente antes incluso de que su cuerpo se materializara en el nuevo mundo. Gritos. Explosiones. El sonido del acero destrozado y la carne lacerada.

La tierra temblaba.

El cielo ardía.

Y Superman estaba peleando.

Cuando su visión se aclaró, Sholan contempló una escena de devastación absoluta. Cuerpos de héroes yacían inertes en las ruinas de la ciudad. La sangre manchaba sus trajes. Linterna Verde estaba inconsciente, Flash no se movía, Wonder Woman respiraba con dificultad, incapaz de levantarse. La Liga de la Justicia, incluso con su entrenamiento en Haki, había sido reducida a escombros humanos.

Y en el epicentro de todo…

Doomsday.

La bestia desgarraba el espacio con su mera presencia, cada músculo hinchado de poder destructivo. Su piel grisácea estaba cubierta de espinas óseas y sus ojos brillaban con una rabia ciega, instintiva. No tenía razón, no tenía alma. Solo destrucción.

Y frente a él, tambaleándose pero sin ceder un solo paso, Superman.

Su capa estaba rasgada, su traje cubierto de heridas abiertas. Respiraba con dificultad, pero sus puños aún estaban firmes. Sus ojos, llenos de determinación, no mostraban miedo.

En ese instante, la voz de Cortana resonó en la mente de Sholan.

—Misión de emergencia activada. Has ingresado en el evento: “La Muerte de Superman”.

Sholan entrecerró los ojos, comprendiendo de inmediato la gravedad de la situación.

No había tiempo que perder.

Se movió.

En un instante, apareció junto a los miembros caídos de la Liga, extendiendo ambas manos hacia ellos. La energía de Odiseo de Ofiuco se manifestó en forma de una cálida luz dorada, serpenteando entre sus dedos como un aura viviente. Un cosmos de sanación y restauración envolvió a los héroes caídos, curando sus heridas lo suficiente como para devolverles la conciencia.

Wonder Woman fue la primera en reaccionar. Su respiración se estabilizó, sus ojos azules abriéndose con sorpresa al ver a Sholan.

—Sholan… —su voz era un susurro, incrédula—. ¿Tú…?

Él asintió sin perder tiempo.

—Les había prometido regresar en los momentos que más me necesitaran y está claro que este es uno de ellos, pero no hay tiempo para preguntas. Necesito que evacuen a los civiles y protejan a los heridos. Superman necesita de su apoyo, pero no en combate. Eso déjenmelo a mí.

Flash, aún pálido, logró incorporarse, mirando la devastación con una mueca de dolor.

—Ese monstruo… ni siquiera con todo el Haki que entrenamos pudimos… —su voz se quebró.

Sholan le dedicó una mirada firme.

—Por eso estoy aquí.

Linterna Verde apretó los dientes, incapaz de aceptar la derrota, pero comprendiendo la situación. Con un esfuerzo, comenzó a formar una burbuja de energía verde alrededor de los heridos, ayudando a evacuarlos con los pocos miembros de la Liga que aún podían moverse.

Sholan no esperó más.

Con un destello de velocidad, se impulsó hacia el frente, atravesando la destrucción en un parpadeo. En un abrir y cerrar de ojos, se materializó al lado de Superman.

El Hombre de Acero, jadeante, lo miró de reojo. No se sorprendió.

—Llegas tarde —murmuró con una sonrisa cansada, sin apartar la mirada de Doomsday.

Sholan crujió los nudillos.

—No te preocupes. Solo es el comienzo.

La bestia rugió.

Un rugido que desgarró los cielos, haciendo vibrar el suelo bajo sus pies. El aire mismo se volvió denso, cargado de pura intención asesina.

Sholan sintió su piel erizarse. Cada célula de su cuerpo le gritaba que ese ser no era una simple amenaza, sino un desastre viviente.

Superman se impulsó hacia adelante primero, lanzándose como un proyectil contra Doomsday. Su puño se estrelló contra la mandíbula de la bestia, haciéndola tambalearse por un instante. Pero el contraataque fue inmediato: Doomsday se giró con velocidad bestial, enterrando su puño en el estómago de Superman con una fuerza que hizo crujir el aire.

El Hombre de Acero escupió sangre, su cuerpo siendo lanzado como una bala a través de varios edificios.

Sholan no dejó que la bestia tuviera respiro, en un instante se transformó en un Super Saiyan para unirse a la pelea, sabía que debía pelear con todo desde el principio si quería tener la más mínima oportunidad de sobrevivir.

Apareció sobre Doomsday en un instante, descargando una patada descendente potenciada con Haki de Armadura. El impacto resonó como un trueno, rompiendo el suelo bajo ellos.

Doomsday ni siquiera se tambaleó.

Su brazo espinoso emergió con brutalidad, perforando el abdomen de Sholan antes de que pudiera reaccionar.

Un dolor punzante y lacerante atravesó su cuerpo. Sangre brotó de su boca.

Lo lanzó al aire con violencia, estrellándolo contra el asfalto con un impacto que abrió un cráter en el suelo.

Pero entonces… El sistema se activó y le hizo consumir una semilla del ermitaño.

En ese instante en que se recuperó su Zenkai Boost se activó.

No hubo notificación. No hubo alerta en su mente.

Solo lo sintió. La explosión interna. La llama ardiente recorriendo su cuerpo. La energía fluyendo con una intensidad que superaba sus límites previos.

Se levantó lentamente, su poder en ascenso.

Superman regresó, aterrizando junto a él con un hilo de sangre en la comisura de los labios.

Sholan esbozó una sonrisa salvaje.

—Esto apenas comienza.

Superman asintió, flexionando los puños. Su mirada se endureció.

Doomsday rugió de nuevo.

Y la batalla continuó.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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