Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 155
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- Capítulo 155 - 155 La Furia contra la Perfección
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155: La Furia contra la Perfección 155: La Furia contra la Perfección El viento soplaba con fuerza sobre la arena de los Juegos de Cell.
La tensión en el aire era palpable.
Todos los Guerreros Z observaban con atención al misterioso joven que se había adelantado sin previo aviso.
Su mirada estaba fija en Cell, reflejando un odio profundo y antiguo.
—¿Quién demonios es ese?
—murmuró Piccolo, cruzándose de brazos.
Gohan observaba al desconocido con curiosidad.
—No sé… pero se ve muy confiado.
Goku, sin apartar la vista del combate, sonrió con interés.
—Heh… algo me dice que este tipo no es cualquier peleador.
En el ring, Cell mantuvo su clásica expresión de arrogancia, evaluando a su nuevo oponente con una sonrisa divertida.
—Hmph… Qué interesante.
No esperaba invitados sorpresa en mi torneo.
Sholan no respondió.
Solo mantuvo su postura de combate, su cuerpo listo para el asalto.
Cell rió entre dientes.
—Tienes agallas.
Pero dime… ¿realmente crees que puedes hacerme frente?
La respuesta de Sholan fue una explosión instantánea de velocidad.
¡BOOM!
Cell apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando un puñetazo directo a su rostro lo hizo tambalearse hacia atrás.
La velocidad del golpe fue tal que el bioandroide quedó momentáneamente desconcertado.
—¡¿Qué…?!
—Cell parpadeó sorprendido.
Pero antes de que pudiera recuperarse, Sholan apareció detrás de él con un segundo ataque, un codazo descendente que lo estrelló contra el suelo con un estruendo ensordecedor.
La arena tembló por la fuerza del impacto.
Los Guerreros Z observaron atónitos.
—¡¿Viste eso?!
—exclamó Krillin.
Vegeta entrecerró los ojos, analizando la pelea.
—Hmph… Su velocidad es impresionante.
Cell, aún de rodillas, pasó su mano por su rostro, limpiando un pequeño rastro de sangre de su boca.
Su sonrisa volvió, pero ahora con un matiz de molestia.
—Heh… No está mal.
Pero te advierto, no soy tan fácil de derrotar.
En un parpadeo, Cell desapareció.
Sholan giró en el último segundo y bloqueó un puñetazo dirigido a su rostro.
La onda de choque generada por el impacto levantó una nube de polvo.
Los dos guerreros intercambiaron golpes a una velocidad vertiginosa.
Sus movimientos eran tan rápidos que apenas podían ser seguidos por los espectadores.
¡BAM!
¡BAM!
¡BAM!
Puño contra puño.
Rodillazo contra patada.
Cada impacto resonaba como truenos.
Cell intentó golpear a Sholan con una ráfaga de puñetazos, pero este desvió cada ataque con precisión milimétrica, respondiendo con un poderoso uppercut que lanzó al bioandroide hacia el cielo.
Sholan no le dio tiempo para recuperarse.
Se impulsó tras él en un destello de velocidad, alcanzándolo en el aire y desatando una brutal combinación de ataques.
—¡HAAAAAH!
Un puñetazo al estómago.
Una patada descendente a la espalda.
Un codo directo a la mandíbula.
Cell salió despedido como un proyectil, estrellándose contra una montaña cercana, destrozándola en mil pedazos.
El silencio cayó sobre la arena.
Goku silbó, impresionado.
—¡Woah!
Este tipo no bromea.
Sin embargo, Vegeta no parecía tan impresionado.
—Tch… No celebres aún, Kakarotto.
Ese maldito insecto no caerá tan fácilmente.
Y como si respondiera a sus palabras, una columna de energía verde emergió de los escombros.
¡BOOOOOOOM!
Cell surgió del cráter con una expresión feroz, sus músculos tensos y su aura vibrando con rabia.
—¡Hijo de…!
—gruñó, apretando los puños—.
Eres más molesto de lo que pensé.
En un instante, Cell extendió ambas manos y generó una lluvia de esferas de energía, disparándolas en todas direcciones.
¡BANG!
¡BANG!
¡BANG!
Las explosiones devastaron el área.
Los Guerreros Z retrocedieron, protegiéndose del caos.
Pero Sholan se movía con precisión absoluta entre los estallidos.
Saltó, esquivó, giró… Cada ataque de Cell fallaba por milímetros.
Finalmente, Sholan apareció sobre el bioandroide con un feroz grito de guerra.
—¡SE ACABÓ!
Juntó ambas manos y desató una inmensa onda de Ki.
¡BOOOOOOM!
El ataque impactó de lleno contra Cell, envolviéndolo en una explosión dorada.
Por un momento, todo quedó en silencio.
El polvo se disipó… y entonces Cell emergió de la nube de humo, con un brazo destrozado.
Pero su sonrisa seguía allí.
—Heh… Me has obligado a regenerarme.
Eso es raro.
Sholan mantuvo su expresión firme.
—Tienes razón en algo, Cell.
No eres fácil de derrotar.
Pero esta vez… yo soy el cazador.
Cell rió.
—¡JAJAJAJA!
Me encanta.
En ese caso… sigamos divirtiéndonos.
El combate apenas comenzaba.
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