Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 162
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- Capítulo 162 - 162 El Veneno en la Sangre
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162: El Veneno en la Sangre 162: El Veneno en la Sangre La Stark Expo resplandecía con luces de neón mientras Tony Stark descendía en su Mark IV, aterrizando con una entrada espectacular.
—¡Bienvenidos a la Stark Expo!
Donde el futuro es HOY —anunció con su carismática sonrisa.
La multitud vitoreaba, pero en las sombras, Hydra observaba.
El resplandor azul del reactor en el pecho de Tony parpadeaba con una intensidad anormal.
Cada día, el nivel de toxicidad de su sangre aumentaba.
El paladio lo estaba matando.
En el taller de su mansión, Tony examinó las pruebas.
Toxicidad en la sangre: 80%.
Cada vez que usaba su armadura, el reactor lo envenenaba más rápido.
—Maldición… —susurró, sintiendo un leve mareo.
Cortó la grabación y se recostó en su silla, cerrando los ojos.
Su cuerpo se debilitaba, pero su mente no dejaba de correr.
Debía encontrar una solución.
Horas después, mientras Tony intentaba calibrar el reactor, Sholan apareció en su taller.
—No luces bien —dijo el joven, cruzándose de brazos.
—Oh, gracias, genio.
No me había dado cuenta —respondió Tony con sarcasmo.
Sholan no se dejó intimidar.
Miró directamente el reactor.
—El paladio está matándote más rápido, ¿no?
Tony dejó las herramientas y se pasó una mano por la cara.
—No sé cómo… pero sí.
Y a pesar de que me curas, el envenamiento vuelve y lo hace con mayor rapidez.
Mi mejor invento me está matando.
—¿Y qué planeas hacer?
—Lo que haría cualquier genio con dinero y carisma: improvisar.
Tony se levantó con un aire desafiante, pero Sholan notó la ligera inestabilidad en su postura.
—Tony, escúchame.
Hay más opciones.
Si necesitas un nuevo material, hay que buscarlo.
Tony soltó una risa amarga.
—¿Ah, sí?
¿Dónde?
¿En una feria de ciencia?
No hay un elemento lo suficientemente estable para sustituir el paladio.
Sholan suspiró.
—A veces, la respuesta está más cerca de lo que creemos.
Pero Tony no estaba listo para escuchar.
—– La ciudad de Mónaco resplandecía bajo las luces del Gran Premio.
Los motores rugían en la pista mientras la alta sociedad se reunía para presenciar el evento.
Entre ellos, Tony Stark, acompañado de Pepper y “Natalie Rushman”, su nueva asistente personal.
Sholan no estaba lejos.
Nick Fury por fin le había contactado y le pidió una misión personal: vigilar a Tony y asegurarse de que no hiciera ninguna tontería.
Sin embargo, algo más ocupaba su mente.
Desde su llegada, sentía una presencia hostil.
Había alguien observando a Tony.
Alguien con intenciones asesinas.
Cuando Tony, en un impulso de adrenalina, decidió pilotar uno de los autos, todo cambió en un instante.
Desde la zona de pits, un hombre alto y musculoso con una expresión de pura determinación caminó lentamente hacia la pista.
Llevaba un traje rústico, pero letal.
Dos látigos de energía chisporroteaban a los lados.
Era Ivan Vanko.
En un solo movimiento, activó los látigos y los azotó contra el asfalto.
¡CRACK!
El impacto fue devastador.
Un auto de carrera explotó al contacto.
El público gritó en pánico.
Tony, aún en su vehículo, logró reaccionar a tiempo para girar, pero el segundo látigo cortó su auto en dos.
La carrocería se partió como papel.
Tony rodó por el suelo, cubierto de heridas y con su ropa chamuscada.
Vanko se acercó lentamente, su rostro impasible.
—Hiciste sufrir a mi familia.
Ahora yo haré sufrir a la tuya.
El golpe final iba a caer.
Antes de que el látigo descendiera, un destello iluminó la pista.
Sholan utilizó una máscara apareció entre ambos.
Su mano desnuda atrapó el látigo de energía.
Los ojos de Vanko se abrieron con sorpresa.
—¿Quién diablos eres tú?
Sholan no respondió.
El Haki de armadura envolvió su brazo.
Con un simple movimiento, desvió el ataque y contrarrestó la energía.
—Tony, ¿necesitas ayuda o puedes pelear?
—preguntó sin mirar atrás.
Tony, aún aturdido, forzó una sonrisa.
—Preferiría mi traje ahora mismo.
—Entendido.
Sholan desapareció.
Vanko intentó seguirlo con la vista, pero en menos de un segundo una maleta aterrizó junto a Tony.
Era el Mark V.
Tony rápidamente activó la armadura portátil y la ensambló en su cuerpo.
—Ahora sí, ruso.
Hora de bailar.
Vanko atacó primero.
Sus látigos se estrellaron contra la armadura de Tony, enviándolo varios metros hacia atrás.
Pero esta vez, Tony estaba preparado.
—Bonitos látigos, ¿te los prestó un domador de circo?
Cargó sus repulsores y disparó.
Vanko bloqueó parte del ataque, pero Sholan reapareció a su lado en un destello.
—No deberías haber venido aquí.
Con un solo puñetazo al suelo, Sholan generó una onda de choque que desestabilizó a Vanko.
El ruso rugió de furia y contraatacó.
Los látigos pasaron peligrosamente cerca de Sholan, pero su velocidad era abrumadora.
Los esquivó sin esfuerzo.
Entonces, Tony encontró una apertura.
Disparó directamente al reactor de Vanko.
¡BOOM!
El traje del ruso se sobrecargó y explotó, dejándolo inconsciente.
Sholan lo miró con desaprobación.
—Tanta arrogancia para tan poco.
Tony se acercó y se inclinó sobre Vanko.
—Deberías haber apostado por otro equipo, amigo.
Antes de que los guardias de seguridad lo arrestaran, Vanko sonrió.
Su voz era débil, pero sus palabras retumbaron en la mente de Tony.
—Tú… no eres el único con tecnología Stark.
Tony frunció el ceño.
Algo estaba mal.
Y no tardaría en descubrirlo.
—– Días después, Tony organizó su propia fiesta de cumpleaños.
Exceso de alcohol.
Invitados alocados.
Natasha, disfrazada aún como “Natalie Rushman”, observaba desde una esquina junto a Pepper, que intentaba mantener el control.
Sholan estaba sentado con los brazos cruzados, observando.
Cuando Tony se puso su armadura y comenzó a hacer payasadas con los repulsores, Sholan supo que era suficiente.
—Ya basta.
La voz de Sholan fue un golpe seco en el ambiente festivo.
Rhodey, que ya estaba preparado para detener a Tony, intercambió una mirada con él.
Sabían que esto iba a terminar mal.
Pero antes de que Rhodey pudiera actuar, Sholan desapareció y reapareció justo al lado de Tony.
—No hagas esto.
Tony sonrió, evidentemente ebrio.
—Relájate, chico brillante.
Solo me estoy divirtiendo.
Sholan levantó una mano y tocó el reactor.
El dolor recorrió el cuerpo de Tony.
Era una señal.
Sholan lo miró con seriedad.
—Si sigues así, no llegarás al final del mes.
Tony lo empujó.
—¡No necesito un sermón de un adolescente con superpoderes!
Sholan lo dejó.
Rhodey, en cambio, no fue tan paciente.
—Si no vas a parar por las buenas… entonces yo me encargaré.
Se dirigió al traje Mark II.
La pelea entre Iron Man y War Machine destrozó la mansión.
Cuando todo terminó y Rhodey se llevó el traje, Tony quedó en el suelo, respirando con dificultad.
Sholan lo miró una última vez.
—Cuando estés listo para encontrar una solución, avísame.
Y desapareció en un instante.
Tony supo en ese momento que debía cambiar.
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