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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 164

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164: Un Mundo de Acero y Sangre 164: Un Mundo de Acero y Sangre Cuando la luz cegadora del portal desapareció, Tony Stark cayó de rodillas en el suelo polvoriento.

—¡UGH!

¿Qué diablos fue eso?

Intentó recuperar el aliento y tocó el costado de su casco.

—J.A.R.V.I.S., dame un diagnóstico del traje.

Silencio.

Tony frunció el ceño.

—J.A.R.V.I.S.… ¿me copias?

Nada.

Un escalofrío recorrió su espalda.

—No me gusta esto.

Sholan aterrizó suavemente a su lado, cruzándose de brazos.

Tony giró hacia él, su casco reflejando la luz del extraño sol sobre ellos.

—¡Hey, genio cuántico!

¿Dónde demonios estamos?

¿Y por qué mi IA de confianza decidió tomarse el día libre?

Sholan sonrió levemente.

—Bienvenido a otro mundo, Stark.

Tony puso las manos en las caderas.

—Sí, ya lo había deducido.

Lo que quiero saber es por qué mi armadura no está funcionando al 100%.

Sholan miró su entorno y luego a Tony.

—Supongo que J.A.R.V.I.S.

sigue en nuestro mundo.

Aquí, su señal no puede alcanzarte.

Tony parpadeó.

—…¿Me estás diciendo que mi mayordomo virtual está en otra dimensión?

—Exacto.

—Fantástico.

Solo me faltan un par de clicks para ser Batman con problemas existenciales.

Sholan arqueó una ceja y sonrió con suficiencia.

—Batman no es así.

Tony lo miró en silencio por unos segundos.

—… Espera.

¿Lo dices como si supieras que es real?

Sholan se encogió de hombros.

—¿Qué crees?

Tony abrió la boca, la cerró y luego sacudió la cabeza.

—No.

No, no, no, no.

Yo soy el millonario excéntrico con una armadura avanzada.

No necesito saber que hay otro allá afuera jugando al ninja con capa.

Sholan rió por lo bajo.

—Si eso te ayuda a dormir por las noches… Tony se llevó una mano al casco.

—No estoy listo para procesar esto.

Dame un problema más manejable, como… oh, no sé, ¡mi IA desaparecida!

Cortana interrumpió con voz burlona.

—Eso suponiendo que puedas apagarme, Stark.

Tony suspiró.

—Perfecto.

Ahora tengo dos compañeros de viaje que disfrutan molestándome.

Sholan sonrió.

—Bienvenido al club.

De repente un rugido metálico sacudió el aire.

Sholan y Tony se giraron instintivamente hacia el origen del sonido.

De entre las ruinas emergió una criatura mecánica colosal.

Un B’t.

Su cuerpo metálico resplandecía con una energía salvaje, sus ojos rojos brillaban con furia.

Pero lo más llamativo era su jinete.

Un joven de cabello desordenado, con un vendaje improvisado en la cabeza y una expresión desafiante.

—¡Beta, adelante!

—gritó el chico, señalando al enemigo con determinación.

El B’t, llamado Beta, se lanzó al ataque.

Sholan no pudo evitar sonreír.

Sabía exactamente dónde estaban.

Tony levantó ambas manos, preparándose para disparar.

—¿Esto es un maldito Transformer?

¿O una pesadilla de Stark Industries?

Sholan negó con la cabeza.

—No.

Esto es peor.

El joven sobre Beta giró la mirada hacia ellos.

—¡¿Ustedes quiénes son?!

El tono era cauteloso, pero no hostil.

Antes de que pudieran responder, otros B’t enemigos descendieron desde el cielo.

Llevaban el emblema del Imperio de las Máquinas.

—¡Maldita sea!

—gruñó el chico—.

¡No tengo tiempo para esto!

Sin dudarlo, Sholan se adelantó.

Su Ki estalló, envolviéndolo con un aura.

—No te preocupes.

Pelearemos contigo.

Tony suspiró.

—¿Cómo no me sorprende esto?

Luego, sus propulsores rugieron al activarse.

—Está bien.

Vamos a hacer chatarra.

El joven se sorprendió por la respuesta de ambos, pero no tenía tiempo para preguntas.

Asintió con determinación.

—¡Soy Teppei Takamiya!

Beta rugió.

—¡Y él es Beta!

Sholan crujió los nudillos.

—Sholan.

Tony alzó una mano.

—Tony Stark, alias Iron Man, genio, millonario, playboy, filántropo… ya entiendes.

Teppei lo ignoró.

—¡Si van a pelear, no me estorben!

Los enemigos atacaron sin piedad.

Beta se movió con agilidad sobrehumana.

Con cada golpe, despedazaba las armaduras de los B’t enemigos.

Teppei, con su guantelete de metal, perforaba puntos vitales de sus oponentes con precisión quirúrgica.

Sholan aprovechó su velocidad.

Con ráfagas de Ki, desarmó a varios oponentes antes de rematarlos con golpes brutales.

Tony, con su Mark VI, usó su arsenal para mantener a raya a los adversarios voladores.

—Esto es como pelear contra mis propios drones… pero con actitud.

Uno de los B’t enemigos se abalanzó sobre él, disparando lanzas de energía.

Tony las esquivó por poco con maniobras aéreas.

—¡Vamos, dame lo mejor que tengas, Megatron!

Sholan apareció sobre el enemigo en un instante.

—No te molestes.

Con un solo golpe, partió al B’t enemigo por la mitad.

Los restos mecánicos se desplomaron contra el suelo.

Teppei vio la escena con asombro.

—¡Tienes una fuerza ridícula!

Sholan sonrió.

—Lo sé.

Después de varios minutos de combate, los enemigos comenzaron a retirarse.

La batalla había sido ganada.

Por ahora.

Teppei desmontó de Beta y miró a los recién llegados con una mezcla de curiosidad y sospecha.

—No sé quiénes son ni de dónde vinieron… pero pelean bien.

Beta resopló en señal de acuerdo.

Tony aterrizó y desactivó su casco.

—Lo sé, soy increíble.

Sholan suspiró.

—Lo importante es… ¿qué está pasando aquí?

Teppei frunció el ceño.

—El Imperio de las Máquinas… está en guerra contra la humanidad.

Sholan y Tony intercambiaron miradas.

Estaban en un mundo donde la tecnología tenía voluntad propia.

Donde los caballos de metal eran los guerreros definitivos.

Y si estaban aquí, significaba que tenían un papel que jugar.

Tony suspiró.

—Déjame adivinar… nos vamos a meter en esto, ¿verdad?

Sholan sonrió.

—¿Acaso lo dudas?

Beta rugió.

Teppei asintió.

—Bien.

En ese caso… ¡vamos a acabar con el Imperio!

El destino estaba sellado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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