Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 176
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- Capítulo 176 - 176 La Maldición de la Mansión X
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176: La Maldición de la Mansión X 176: La Maldición de la Mansión X Sholan flotaba sobre el cielo nocturno, disfrutando de la suave brisa.
Su mente estaba en calma, disfrutando del silencio antes de reunirse con Wanda.
Sin embargo, su paz fue interrumpida abruptamente.
Un sonido de alerta resonó en su canal de comunicación privado.
—¡Sholan, necesitamos tu ayuda de inmediato!
—la voz de Red Queen sonaba alarmada y urgente.
—Es un desastre en la Mansión X, la situación se ha salido de control.
—intervino White Queen, su tono controlado, pero con una evidente tensión.
Sholan entrecerró los ojos.
—Díganme todo.
En segundos, Red Queen y White Queen le explicaron la revuelta en la escuela, el ataque de Quentin Quire y la Omega Gang, el poder destructivo de Xorn y cómo la magia de Wanda estaba siendo llevada al límite.
Antes de que pudieran continuar, un panel de misión emergente apareció ante los ojos de Sholan.
Misión de Emergencia Activada: “Caída de la Pesadilla” Recompensa: Enorme cantidad de PQ Condición de Victoria: … Sholan terminó de leer las condiciones de la misión de emergencia y soltó un suspiro.
—Con que por fin apareció el maldito parásito… —¿Parásito?
—preguntó Red Queen, confundida.
—Nada de qué preocuparse —respondió con frialdad—.
Cortana, compra la carta que hemos estado esperando.
La IA respondió de inmediato, pero con una advertencia.
—Sholan, la carta en cuestión consumirá todos los PQ acumulados hasta el momento.
¿Seguro que deseas proceder?
Él ni siquiera dudó.
—Hazlo.
Un segundo de silencio.
Luego, la notificación apareció: Carta Adquirida.
—Equípala inmediatamente —ordenó—.
Y usa la recompensa del Dungeon de BTX en esa carta.
Aún no revelaría qué era, pero Sholan sonrió con satisfacción.
—Ahora, vamos a cazar un fantasma.
—– El aire aún estaba helado tras la Aurora Execution de Sholan.
Los miembros de la Omega Gang estaban temblando, ya fuera por el frío o por el miedo.
Quentin Quire, congelado segundos antes, comenzaba a liberarse, su cuerpo vibrando con energía psíquica.
Fue entonces cuando Kitty Pryde apareció junto con otros X-Men que habían sido atacados.
Miró a los Omega Gang, luego a Quentin… y finalmente a Sholan, que descendía lentamente con una mirada llena de furia contenida.
Kitty tragó saliva.
—Están jodidos.
Los Omega Gang se removieron inquietos.
Quentin frunció el ceño, aún lleno de confianza.
Pero Kitty miró de nuevo a Sholan y, al ver la expresión en su rostro, su determinación asesina, su furia silenciosa… —No —corrigió—.
Están realmente jodidos.
Sholan cerró los ojos por un segundo y dejó que sus Ojos del Infinito exploraran cada rincón de la Mansión X.
Su visión se expandió más allá de la realidad material, adentrándose en las capas más profundas de la existencia.
Y ahí estaba.
Un rastro de corrupción psíquica arraigado en Quentin Quire y la Omega Gang.
Una presencia que no pertenecía a este mundo.
—Ya veo… así que tú eres la raíz del problema.
Abrió los ojos y levantó una mano.
—¡Sekishiki Mekai Ha!
Una onda de energía espectral se expandió desde su palma y cubrió instantáneamente a Quentin y toda la Omega Gang.
Los metas sintieron cómo un frío antinatural les invadía el alma, como si algo invisible estuviera metiéndose en sus cuerpos y arrancándoles algo desde lo más profundo.
Y entonces… Un grito.
Pero no un grito normal.
Era el aleteo de la desesperación misma.
Un sonido espectral, etéreo, que no pertenecía a este plano de existencia.
Era una voz femenina, pero retorcida y llena de odio, resonando en frecuencias imposibles de percibir para el oído humano.
Quentin gritó de dolor.
—¡¡¿Q-QUÉ ESTÁS HACIENDO?!!
La Omega Gang cayó al suelo convulsionando, como si algo se les estuviera desgarrando desde adentro.
Frente a todos, flotando sobre la palma de Sholan, una esfera negra y púrpura comenzó a formarse.
Dentro de ella, giraban fragmentos de energía psíquica provenientes de múltiples planos de existencia, atrapados en una danza macabra.
A su alrededor, almas inocentes aparecieron flotando en círculos, como si hubieran estado esperando este momento durante incontables eones.
Sholan miró la esfera con una frialdad implacable y pronunció, con una voz que heló la sangre de todos los presentes: —Ya nunca más podrás escapar, Cassandra.
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