Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 180
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- Capítulo 180 - 180 La Verdad que No Querían Oír
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180: La Verdad que No Querían Oír 180: La Verdad que No Querían Oír El ambiente en la mansión X estaba cargado de tensión.
Algunos X-Men todavía querían discutir, cuestionando la brutalidad de Sholan, pero antes de que pudieran decir algo más, fue el mismo Magneto quien los detuvo.
—¡Basta!
—su voz resonó con fuerza, haciendo que todos guardaran silencio—.
Todos ustedes son unos ciegos.
Sholan me mostró la verdad, y no se imaginan cuánto duele verla.
El silencio se hizo pesado.
Algunos miembros del grupo aún querían replicar, pero no encontraron las palabras.
Magneto ya no tenía la mirada de un hombre lleno de furia y resentimiento.
Se veía cansado… pero en paz.
Fue en ese momento que un grupo llegó a la mansión.
Psylocke, Magik, Rogue, Pietro y Bucky Barnes hicieron acto de presencia.
Bucky había estado colaborando con los X-Men, principalmente para proteger a los más jóvenes y a Wanda y Pietro, ya que sentía que les debía demasiado.
Bucky observó la escena con calma y luego miró a todos los presentes con una expresión de absoluto desprecio.
—Vaya… esto sí que es irónico.
—Su tono era tranquilo, pero su desprecio se sentía en cada palabra—.
Un grupo que siempre se jactó de ser mejores que los humanos, que afirmaba luchar por la coexistencia, ahora está aquí lloriqueando porque alguien les dio una lección que no querían recibir.
—¿Qué demonios estás diciendo, Bucky?
—exclamó Scott Summers, claramente molesto.
Bucky ni siquiera lo miró.
—Estoy diciendo que son unos hipócritas.
La palabra cayó como un martillazo a todos.
—¿Cuánto tiempo han estado luchando, X-Men?
¿Años?
¿Décadas?
Dicen que buscan la paz, pero sus acciones siempre los arrastran de vuelta a la guerra.
Luchan contra la Hermandad, contra el gobierno, contra los extremistas… y sin embargo, siguen sin entender por qué siempre pierden.
Bucky se cruzó de brazos y caminó lentamente, mirando a cada uno de ellos con desprecio.
—¿Saben cuál es la diferencia entre ustedes y alguien como Tony Stark?
Tony es un solo hombre, y ustedes son muchos… pero él siempre se sale con la suya, mientras ustedes no logran nada.
—¿Qué estás tratando de decir?
—preguntó Jean Grey, con el ceño fruncido.
Bucky sonrió de lado, pero no era una sonrisa amable.
—Déjenme explicarlo como si fueran niños de secundaria.
Tony es más inteligente que ustedes.
—¡Eso es absurdo!
—intervino Beast.
Bucky lo ignoró y continuó: —Tony no espera que el mundo cambie por él.
Él cambia el mundo a su favor.
Cuando lo atacan, él no se oculta en una mansión y se lamenta.
Él va y se enfrenta al problema de frente.
Y más importante aún… no se divide en facciones.
Los X-Men se quedaron en silencio.
—Los X-Men nunca tienen una voz unificada.
Siempre están divididos, siempre peleando entre ustedes mismos.
Xavier tenía su visión, pero muchos de ustedes la interpretaron a su manera.
Nunca pudieron decidir si eran soldados o pacifistas, si eran una familia o una milicia.
Algunos miraron hacia otro lado, incómodos.
—Tony no tiene ese problema.
Él es Tony Stark.
Él es Iron Man.
No hay contradicción en eso.
Él es su propio líder.
Y cuando el mundo lo rechaza, él no se pone a llorar ni a exigir que lo acepten.
Él los supera.
Bucky ahora los miraba con una mezcla de decepción y asco.
—Ustedes… no tienen influencia.
No tienen poder real en el mundo.
Son fuertes, sí.
Pero ¿qué pueden hacer realmente fuera de su burbuja?
Tony tiene poder económico, tecnológico y político.
Puede cambiar el mundo.
¿Y ustedes?
Ni siquiera pueden decidir si son una maldita escuela o un ejército.
El peso de sus palabras cayó sobre todos los X-Men.
—Y lo peor de todo… es que no han aprendido nada.
—¿A qué te refieres?
—preguntó Ororo, con el ceño fruncido.
Bucky hizo un gesto hacia Sholan.
—Sholan les dio una oportunidad.
Les mostró la verdad de frente.
Y en vez de aceptarlo, ustedes se ofendieron.
—¡Mató a Magneto!
—gritó Coloso, furioso.
Bucky lo miró con desprecio.
—¡Y luego lo revivió, imbécil!
Coloso se quedó sin palabras.
—Dime, Petey… ¿qué harías tú si alguien hubiera lastimado y herido a tu hermana?
¿Le habrías dado 15 oportunidades de rendirse?
Coloso bajó la mirada, incapaz de responder.
—Lo peor de todo… es que ahora lo han perdido.
Sholan dio un paso adelante.
No dijo nada.
Simplemente observó a todos con una mirada fría.
—Me voy.
Quien quiera venir conmigo, es bienvenido.
El silencio fue absoluto.
Y luego, uno por uno, algunos dieron un paso al frente.
Magik.
Rogue.
Psylocke.
Wanda.
Pietro.
Bucky.
Todos los demás los miraron con incredulidad.
—¿Qué están haciendo?
—preguntó Jean, sorprendida.
—Lo que ustedes deberían estar haciendo, Jean —respondió Rogue con calma.
—Sholan les mostró la verdad.
Y la verdad duele —añadió Psylocke.
—Si hay alguien en este maldito planeta que entiende el significado de la justicia… es él —dijo Magik.
—Nos vamos —dijo Wanda con determinación.
Todos trataron de convencerlos de quedarse.
Trataron de hacerlos entrar en razón, de recordarles su misión, sus lazos, su historia juntos… Pero ninguno de ellos los escuchó.
Y con la ayuda de Wanda, todos se elevaron en el aire y junto con Sholan se marcharon, dejando atrás la mansión X.
Logan observó todo esto con una mirada de furia contenida.
—Idiotas.
Acaban de perder a los metas más fuertes del grupo.
Todos se quedaron en silencio.
—Y como dijo Emma… se acaban de hacer enemigos del hombre que peleó contra Satán y salió victorioso.
El impacto de esas palabras sacudió a todos los X-Men.
Pero en las sombras… alguien observaba todo con una sonrisa oscura.
Desde un lugar secreto, William Stryker vio la escena a través de una cámara espía.
—Así que… los X-Men han desechado a su protector.
Cerró los puños con una sonrisa siniestra.
—Sholan… era la única razón por la que no los atacaba de nuevo.
Su mirada se oscureció mientras miraba un monitor con información clasificada.
—Es hora de activar el Proyecto Arma X-XXVII.
Y el destino de los X-Men dio un giro inesperado…
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