Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 181
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181: Un Pequeño Salto en la Relación 181: Un Pequeño Salto en la Relación Sholan se pasó una mano por la nuca mientras sacaba su comunicador y llamaba a Tony Stark.
No le gustaba pedir favores, pero esta vez necesitaba su ayuda.
—¡Hey, campeón!
¿Ya extrañas mi carisma?
—respondió Tony en cuanto contestó.
—Necesito un favor —dijo Sholan sin rodeos—.
Necesito habitaciones en un hotel por unas semanas.
—¿Y qué?
¿Dormir en la mansión X ya no es lo tuyo?
—Ya no.
Tony captó el tono serio en su voz y dejó de bromear.
—¿Para cuántos?
—Cuatro personas: Magik, Psylocke, Rogue y Bucky.
Quiero un lugar cómodo para que puedan estar tranquilos.
Tony soltó una carcajada.
—¡Tranquilo!
Ya me encargo.
En menos de media hora, Tony había reservado suites de lujo en uno de los hoteles más prestigiosos de la ciudad.
—Listo.
Ya tienen habitaciones en el mejor hotel que mi billetera pudo encontrar.
—Tony… no hacía falta que fuera tan lujoso.
—Por supuesto que sí.
No puedo dejar que tus amigos piensen que tienes pésimo gusto en hoteles.
Sholan suspiró, pero aceptó la ayuda.
—Gracias, Tony.
También necesito hablar contigo mañana.
—Hecho.
Nos vemos en la Torre.
Sholan cortó la llamada y se dirigió al hotel con los demás.
Las habitaciones eran absurdamente lujosas, con enormes ventanales, mobiliario de primer nivel y todas las comodidades posibles.
—¿Tony reservó esto?
—preguntó Bucky, mirando su suite con incredulidad.
—Sí.
Y probablemente lo hizo para molestarme.
—Me gusta —dijo Magik con una sonrisa divertida.
Después de asegurarse de que todos estuvieran cómodos, Sholan, Wanda y Pietro se marcharon.
Había algo más que debían hacer.
Los tres viajaron hasta Queens, Nueva York, al barrio donde vivían los Maximoff.
Su casa estaba en Forest Hills, no muy lejos del hogar de Peter Parker.
Sus padres los recibieron con calidez, pero también con evidente preocupación.
Se dieron cuenta de inmediato de que algo serio había sucedido.
—Nos vamos de los X-Men.
Las palabras de Wanda cayeron como un golpe, pero sus padres no reaccionaron con sorpresa.
—Cuéntennos qué pasó.
Uno a uno, los tres explicaron todo lo ocurrido.
La confrontación con Magneto, la pelea con los X-Men, el desprecio que recibieron después de todo lo que habían hecho por ellos… y su decisión de seguir a Sholan.
Cuando terminaron, Oleg e Iryna Maximoff se miraron entre sí y luego asintieron.
—Hiciste lo correcto, Sholan —dijo Oleg con convicción.
—Siempre lo has hecho —agregó Iryna—.
Nos enorgullece saber que nuestros hijos están a tu lado.
Wanda y Pietro sonrieron con calidez.
Sus padres siempre habían confiado en Sholan.
Pero entonces… Oleg soltó una pregunta que hizo que Wanda se pusiera rígida.
—Y bien, Sholan… ¿cuándo te vas a ir a vivir con Wanda?
—¿¡QUÉ!?
—exclamó Wanda, con el rostro completamente rojo.
—Hmmm… —Sholan ladeó la cabeza, sin comprender del todo—.
¿A qué se refiere exactamente?
Iryna suspiró y miró a su hija.
—Wanda, querida… ¿no le has explicado la tradición sokoviana?
Wanda, aún más avergonzada, bajó la mirada.
—N-no… aún no.
Iryna sonrió y se giró hacia Sholan.
—En Sokovia, es costumbre que una pareja comprometida viva junta durante un tiempo antes del matrimonio.
Es un período de prueba, donde la pareja fortalece su vínculo antes de dar el siguiente paso.
Sholan parpadeó, procesando la información.
—Pero… Wanda y yo somos solo novios por ahora.
—¿De verdad crees eso?
—preguntó Oleg con una sonrisa divertida—.
Desde que se conocieron, han estado casi comprometidos sin darse cuenta.
El silencio en la habitación se volvió sofocante.
Wanda quería esconderse bajo tierra, mientras Sholan intentaba procesar lo que acababa de escuchar.
Después de unos segundos, Sholan suspiró y se pasó una mano por el cabello.
—Bueno… parece que hicimos un pequeñito salto en nuestra relación.
Wanda se cubrió el rostro con las manos.
—¡Dejen de decir eso!
Sholan se giró hacia ella y tomó sus manos con ternura.
—Wanda, ¿quieres ser mi prometida?
Wanda lo miró con los ojos abiertos como platos.
Su corazón latía con fuerza.
Y entonces, asintió.
—S-sí… Iryna sonrió con orgullo.
—Eso es lo que quería escuchar.
Esa noche, la casa de los Maximoff estuvo llena de amor y calidez.
Oleg e Iryna prepararon una cena sencilla, pero deliciosa.
Se sentaron todos juntos, compartiendo historias, risas y recuerdos.
Sholan sintió que, por primera vez en mucho tiempo, estaba en un hogar de verdad.
Wanda, aún un poco nerviosa por la conversación anterior, se mantuvo a su lado toda la noche.
El mundo afuera seguía en conflicto.
Los X-Men estaban en caos, y nuevas amenazas se acercaban.
Pero en ese momento… nada de eso importaba.
Porque estaban juntos.
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