Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 182
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- Capítulo 182 - 182 Consecuencias y Decisiones
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182: Consecuencias y Decisiones 182: Consecuencias y Decisiones Al día siguiente, Sholan llegó a la Torre Stark.
Tony lo estaba esperando en su oficina, con una taza de café en la mano y una expresión de aburrimiento fingido.
—Bien, campeón, ¿qué desastre me vas a contar hoy?
Sholan suspiró y se sentó frente a él.
—Me fui de los X-Men.
Tony lo miró por un momento… y luego empezó a aplaudir lentamente.
—Finalmente.
Pensé que me iba a tocar verlos traicionarte dos veces más antes de que reaccionaras.
—No es gracioso, Tony.
—Para ti no.
Para mí sí.
Sholan no respondió.
Tony lo conocía demasiado bien.
—Mira, en el tiempo que te conozco, incluyendo nuestra estadía en ese mundo de robots mecánicos y niños con traumas —dijo Tony, refiriéndose al mundo de Bt’X—, ya entendí cómo piensas.
—Ah, ¿sí?
Ilumíname.
Tony sonrió.
—Eres un tipo con principios inquebrantables.
Pero a diferencia de otros, tú los respaldas con acciones.
No peleas por reconocimiento, ni por culpa, ni por ego.
Lo haces porque crees en ello con todo tu ser.
Sholan se quedó en silencio, asimilando las palabras.
—El problema es que esperas lo mismo de los demás.
—continuó Tony—.
Pero la realidad es que la mayoría de la gente… no es como tú.
La lealtad de los X-Men siempre ha sido condicional, su moralidad es selectiva y su gratitud… inexistente.
No es que te odien, es que no pueden soportar que seas mejor que ellos en lo que ellos creen hacer mejor.
Sholan no dijo nada.
Sabía que Tony tenía razón.
—Por eso no estoy sorprendido.
Lo vi venir hace tiempo.
Pero dime, ¿por qué la visita?
No creo que solo hayas venido a que te consuele.
Sholan se aclaró la garganta.
—Necesito una casa.
Tony arqueó una ceja.
—¿Perdón?
—Estoy comprometido y necesito una casa para vivir con mi prometida.
Tony lo miró fijamente.
—¿No te saltaste como… varios pasos en el proceso?
—Es una tradición sokoviana.
Tony soltó una carcajada.
—¡Por supuesto que lo es!
Los europeos siempre con sus costumbres raras.
Está bien, cuenta conmigo.
Voy a ayudarte a conseguir una casa digna de un guerrero interdimensional con tendencia a meterse en problemas.
Sholan asintió, agradecido.
—Gracias, Tony.
—De nada.
Pero cuando lleguen los niños, no te sorprendas si te devuelvo el favor dándote pañales con el logo de Stark Industries.
Sholan decidió ignorarlo.
— Mientras Sholan se relajaba un poco en su mente habló con Cortana.
—Cortana, necesito que busques con urgencia el laboratorio de John Sublime con el Arma XIV.
—Entendido.
Comenzaré la búsqueda de inmediato.
Los días pasaron.
Sholan no perdió el tiempo.
Se entrenó, reforzó sus habilidades y pasó tiempo con Wanda mientras esperaban la información de Cortana.
Finalmente, cinco días después, Cortana lo contactó.
—Sholan, encontré el laboratorio de Sublime.
Te envío las coordenadas.
Sholan miró la ubicación en su pantalla y asintió.
—Perfecto.
Se giró hacia Wanda, quien estaba sentada en el sofá, leyendo.
—Te necesito para una misión de rescate.
Wanda cerró su libro y lo miró con seriedad.
—Voy contigo.
Pero justo cuando estaban por irse al salir de la casa de los Maximoff, alguien apareció frente a ellos.
Cíclope, Jean, Emma y Logan estaban allí, con expresiones tensas.
Sholan los miró con frialdad.
—¿Qué quieren?
Emma fue la primera en hablar.
—Todos los metas de la Mansión X… fueron capturados por Stryker.
Wanda sintió cómo la ira la inundaba.
—¿¡Cómo se atreven a venir aquí después de lo que le dijeron a Sholan!?
Emma bajó la mirada, pero Cíclope se mantuvo firme.
—Sholan, necesitamos tu ayuda.
Sholan cruzó los brazos.
—No.
Cíclope apretó los dientes.
—¿Vas a dejarlos morir?
—Voy a recordarles las palabras que me dijo Emma: “Acabas de hacer algo que nos convierte en tus enemigos.” Bueno, supongo que ahora van a ver lo que es enfrentarse a un enemigo de verdad.
Jean sintió un escalofrío.
Sholan no estaba bromeando.
Pero Cíclope no lo aceptó.
—¡No puedes darles la espalda a los metas, Sholan!
Wanda también es una meta.
No me sorprendería que en unos años, cuando la humanidad la desprecie como a nosotros, ella también termine abandonada, igual que tú.
El golpe fue instantáneo.
Sholan le rompió la nariz de un solo puñetazo.
Cíclope cayó al suelo, sangrando.
Jean gritó y corrió a ayudarlo.
Emma se quedó inmóvil, pero Logan… sonrió levemente.
Sholan se inclinó sobre Cíclope, quien se sujetaba la cara con las manos.
—Una palabra más… y te enseñaré la misma lección que a Magneto.
Pero esta vez, sin quince oportunidades.
Y sin regreso.
Cíclope no se atrevió a decir nada.
Sholan se giró hacia Wanda y colocó dos dedos en su frente.
—Nos vamos.
Usando el Shunkanido, desaparecieron en un instante.
Hubo un largo silencio después de que Sholan y Wanda desaparecieron.
Emma miró a Cíclope con una expresión que oscilaba entre decepción y lástima.
Logan gruñó.
—Se los advertí.
Jean solo abrazó a Scott, quien seguía en el suelo, con la nariz rota y el ego destrozado.
—– Los X-Men lograron rescatar a sus compañeros… tres días después.
Pero no sin pagar un precio.
Varios quedaron con cicatrices físicas y emocionales.
Muchos de los jóvenes metas quedaron traumatizados.
Y todos sabían la verdad.
Si no hubieran alejado a Sholan… Si no hubieran sido tan estúpidos… El problema se habría resuelto en minutos.
Pero ahora… vivirían con ese peso en sus conciencias.
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