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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 185

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185: Un Regalo que el Destino le Negó 185: Un Regalo que el Destino le Negó El aire en la habitación estaba en calma, pero Sholan sabía que pronto sería interrumpida.

Sarah Kinney estaba despertando.

Su respiración se volvió más profunda, sus párpados temblaron y, con un suave quejido, abrió los ojos.

Lo primero que sintió fue calor.

Ya no había frío, ni dolor, ni la constante sensación de estar muriendo lentamente.

En su pecho, su corazón latía con fuerza, más estable que nunca.

Cuando sus ojos finalmente enfocaron, vio a un joven de cabello negro y ojos oscuros observándola con serenidad.

—¿Quién…

eres?

—preguntó con voz ronca.

—Mi nombre es Sholan.

—Su voz era tranquila, pero firme—.

Fui quien te sacó de ese infierno.

Sarah se incorporó lentamente, su cuerpo reaccionando con una agilidad que no había sentido en años.

Se sentía fuerte, viva…

completa.

Pero en su mente, algo no encajaba.

Frunció el ceño.

—Yo…

debería estar muerta —susurró, tratando de recordar.

Su último recuerdo era de sufrimiento interminable, de su cuerpo pudriéndose mientras su mente seguía atrapada en la agonía.

Pero ahora…

no sentía nada de eso.

Miró sus manos, su piel suave, sin cicatrices.

Algo estaba muy mal.

—¿Qué me hiciste?

—preguntó con cautela.

Sholan cruzó los brazos y respondió con seriedad: —Te salvé.

Sarah apretó los labios.

No estaba segura de si debía creerle.

—Fui una prisionera durante 13 años.

Mi cuerpo estaba destrozado.

¿Cómo es que ahora estoy…

bien?

Sholan la miró directamente a los ojos.

—Sublime experimentó contigo.

Descubrió que tu ADN tenía una compatibilidad perfecta con el factor curativo de Logan, y eso lo obsesionó.

Cuando intentaste detener el experimento con X-23, te convirtió en su siguiente sujeto de prueba.

Sarah se tensó, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda.

—Te inyectaron una versión modificada del suero de Logan —continuó Sholan—.

Tu cuerpo lo aceptó, pero de forma incompleta.

Durante 13 años, tu regeneración estuvo degenerándote lentamente.

Sarah se llevó una mano a la boca.

—¿Cómo…

sobreviví tanto tiempo?

—Tu factor curativo no te dejaba morir.

Solo prolongaba tu agonía.

Sarah sintió que su corazón se detenía por un momento.

Había pasado por el infierno.

No podía recordarlo todo con claridad, pero en lo profundo de su ser, lo sentía.

Un peso invisible en su alma, el eco de un sufrimiento que ya no existía…

pero que sabía que estuvo ahí.

Tembló levemente.

—Pero ahora…

ya no siento nada de eso.

Sholan asintió.

—Utilicé mi poder para estabilizar tu ADN.

Tu factor curativo ahora es una parte completa de ti.

Ya no hay degeneración celular, ya no hay sufrimiento.

Sarah cerró los ojos y dejó escapar un largo suspiro.

Sintió algo extraño en su pecho.

Algo que no recordaba haber sentido en mucho, mucho tiempo.

Paz.

Una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

Estaba viva.

Miró a Sholan con los ojos brillando de emoción contenida.

—Gracias…

—su voz se quebró—.

Gracias por darme una segunda oportunidad.

Sholan no respondió.

Solo le dio una leve inclinación de cabeza.

Pero entonces, Sarah vio la pequeña figura aún inconsciente en la cama junto a ella.

Se le cortó la respiración.

Era su hija… Laura.

Su mano tembló al acercarse lentamente, como si temiera que al tocarla desapareciera.

Cuando sus dedos rozaron la piel suave de la niña, su cuerpo tembló.

Era real.

Por primera vez en 13 años, la tenía frente a ella.

Su mente le decía que debía despertarla, que tenía que escuchar su voz…

pero verla allí, dormida, sin cicatrices, sin signos de tortura, fue suficiente para que las lágrimas comenzaran a caer.

No lo lograron.

No la convirtieron en un arma.

Sarah se cubrió el rostro con las manos, llorando en silencio.

Después de tantos años de dolor, miedo y desesperación, su hija era libre.

Sholan le dio un momento para procesarlo antes de hablar nuevamente.

—Sarah…

es momento de reunirse con alguien.

Sarah parpadeó, limpiándose las lágrimas.

—¿Con quién?

Sholan esbozó una leve sonrisa.

—Con Logan.

Y darle algo que el destino le ha estado negando una y otra vez.

Sarah se quedó sin palabras.

Antes de que pudiera responder, Sholan chasqueó los dedos.

Y desaparecieron en un destello dorado.

— En un bosque apartado, bajo la luz de la luna, Logan estaba sentado bebiendo cerveza mientras miraba la fogata.

Había elegido este lugar para estar en paz.

Pero de pronto, el aire se distorsionó y un destello de energía dorada iluminó la zona.

Su instinto se activó al instante.

Se puso de pie con las garras listas, sintiendo cómo la adrenalina recorría su cuerpo.

Y entonces los vio.

A pocos metros de él, Sholan estaba de pie con una niña en brazos y una mujer a su lado.

Los ojos de Logan se afilaron al instante.

Había algo extraño en el ambiente este se sentía diferente…

más intenso que nunca.

Pero lo que más le llamó la atención fue la mujer junto a él.

Había algo familiar en su presencia.

Entonces su nariz captó un aroma.

Se congeló.

—…No puede ser —murmuró.

Sus ojos se abrieron con incredulidad y confusión.

Su mirada se movió de inmediato a la niña que Sholan tenía en brazos.

Logan la olfateó.

Y todo su mundo se detuvo.

Su instinto le gritó una sola palabra.

Familia.

Sus ojos se ensancharon.

Su mente no podía comprenderlo, pero su cuerpo sabía la verdad.

Era su hija.

Sholan dio un paso al frente y le extendió a la niña.

—Tómala.

Logan no se movió por un segundo.

Sus manos temblaron levemente cuando las extendió.

Cuando sus brazos rodearon el pequeño cuerpo de la niña y la sintió contra su pecho, un torrente de emociones lo golpeó como un tren.

Su respiración se entrecortó.

Era real.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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