Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 186
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- Capítulo 186 - 186 Una Oportunidad para ser Feliz
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186: Una Oportunidad para ser Feliz 186: Una Oportunidad para ser Feliz —… Tiene un olor parecido al mío —murmuró Logan, su voz llena de incredulidad.
—Porque es tu hija —respondió Sholan sin rodeos.
Silencio absoluto.
Logan parpadeó.
—… ¿Qué?
Sholan suspiró.
—Clon tuyo.
La crearon para ser un arma perfecta.
Pero ya no lo es.
El mutante miró a la niña en sus brazos.
Su respiración era tranquila, su rostro pacífico.
No parecía un arma.
No parecía un asesino.
Solo una niña.
Logan apretó los labios, su mente en conflicto.
Pero antes de que pudiera decir algo, la niña se movió.
Sus ojos se abrieron lentamente.
Lo primero que vio… fue a él.
Laura lo miró fijamente, sus pupilas analizando cada parte de su rostro.
Entonces, con un movimiento casi imperceptible, lo olfateó levemente.
Y sin decir una sola palabra… se aferró a él y se acurrucó contra su pecho con una sonrisa en su rostro.
Logan se congeló.
Su cuerpo actuó por instinto.
Sus brazos la rodearon con cuidado, protegiéndola.
Sintió su calor.
Sintió su pequeño corazón latiendo contra su pecho.
Y en ese momento, algo dentro de él cambió.
Por primera vez en su vida… Tenía algo más que la venganza.
Tenía algo más que la lucha.
Tenía… una hija.
Sholan los observó en silencio.
Sarah dio un paso adelante.
—Logan… ella no es solo tu hija.
Logan levantó la mirada, su ceño fruncido.
Sarah tragó saliva y se llevó una mano al pecho.
—Es nuestra hija.
Logan sintió un escalofrío recorrer su espalda.
Sarah sostuvo su mirada y continuó: —Yo fui uno de los científicos que la crearon.
Pero no solo eso… —su voz tembló—.
Usé mi propio ADN para completarla.
El mutante sintió cómo la ira se encendía en su pecho.
—¡¿QUÉ?!
Sarah cerró los ojos con fuerza, esperando su reacción.
Logan apretó los dientes, su agarre sobre Laura se volvió más fuerte.
La habían usado.
La habían clonado.
Y ahora… también habían usado a una mujer para jugar con la vida de la niña.
—Entonces… —susurró con una furia contenida—, ¿tú también fuiste parte de esos malditos?
Sarah no dijo nada por un momento.
Entonces, Sholan intervino.
—No lo fue.
Ella también es una víctima.
Logan giró la cabeza con los ojos brillando de furia.
—¡¿De qué demonios hablas?!
Sholan se cruzó de brazos.
—Sarah trató de detener el experimento.
Cuando se dio cuenta de lo que estaban haciendo con Laura, intentó sacarla del proyecto.
Y por eso… la convirtieron en el siguiente experimento.
Logan se quedó en silencio.
—¿Qué…?
—La usaron como sujeto de prueba para replicar tu factor curativo.
La torturaron durante 13 años.
Sarah bajó la mirada, sintiendo las cicatrices invisibles en su alma.
Logan se quedó sin palabras.
Sintió algo frío y desagradable retorcerse en su estómago.
Primero Laura.
Ahora Sarah.
Ambas habían sido destruidas… por su culpa.
Sus puños temblaron.
—Esto… esto es por mi culpa… Sarah levantó la cabeza de golpe.
—No.
Logan cerró los ojos, su mandíbula tensa.
—Si no existiera… si no hubieran querido replicar mi poder… Sarah se acercó lentamente y tomó con sus manos el rostro de Logan obligándolo a verla directamente a los ojos.
—No es tu culpa.
Logan la miró.
—Los culpables son ellos —su voz era firme—.
Los monstruos que nos hicieron esto.
La expresión de Logan se suavizó levemente.
Sarah sonrió con tristeza aun sosteniendo el rostro de Logan.
—Tienes esta idea en la cabeza de que eres una bestia que solo destruye todo lo que toca.
Logan desvió la mirada.
Sarah sacudió la cabeza y le apretó su rostro con más fuerza.
—Pero no lo eres.
Logan sintió el calor en sus manos.
No recordaba la última vez que alguien lo tocó así.
—Eres más que solo garras y muerte —continuó Sarah—.
Si no lo fueras, esta niña no se estaría aferrando a ti.
Logan bajó la mirada.
Laura seguía abrazándolo.
Pequeña.
Frágil.
Inocente.
Por un momento, todos los ruidos en su cabeza desaparecieron.
Y entonces… —… Pa…pá.
El tiempo se detuvo.
Logan sintió su corazón saltarse un latido.
Laura lo miraba, su pequeña voz temblorosa y rota.
—Pa….pá… Ma.…má… Sarah gimió y se tapó la boca con una mano.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Logan sintió una punzada en el pecho.
Sus manos, que siempre habían estado hechas para destruir… ahora estaban sosteniendo algo que debía proteger.
Su hija.
Apretó los dientes y cerró los ojos.
—… Toda mi vida he sido un arma —susurró.
Hizo una pausa, tragando saliva.
—Nunca supe qué hacer más allá de pelear.
Sarah lo miró con tristeza.
—Pero esta niña… —continuó Logan, mirando a Laura— ella merece algo más.
Sholan sonrió levemente.
—Y ustedes dos… también.
Sarah y Logan lo miraron.
—Laura es su oportunidad.
La oportunidad de tener lo que siempre han anhelado.
Sarah respiró entrecortadamente.
Sholan miró a Logan con una mirada seria.
—Esta niña necesita a su papá y a su mamá.
Logan y Sarah se miraron el uno al otro.
Por primera vez… No estaban solos.
Sholan los observó por un momento.
Y sin decir nada más… Desapareció.
Dejándolos allí, para que se conocieran.
Por primera vez en la historia del multiverso… Sarah Kinney, Laura Kinney y Logan Howlett tuvieron un verdadero tiempo de calidad como familia.
—– En el infinito cosmos, más allá del tiempo y el espacio, Eternidad y Destino observaban el flujo del omniverso.
Eternidad suspiró.
—El Pilar Omniversal lo volvió a hacer.
Destino, con su gran libro abierto en sus manos, no reaccionó de inmediato.
Eternidad giró su mirada cósmica hacia él.
—Dime, Destino… ¿no te molesta que cambie el curso de los acontecimientos de esta forma?
Destino cerró su libro con suavidad.
—No.
Eternidad arqueó una ceja.
—¿No?
Destino sacudió la cabeza.
—Sabemos bien que sus decisiones y acciones siempre serán para algo bueno.
Eternidad permaneció en silencio mientras Destino continuaba.
—El Pilar no rompe el equilibrio… lo preserva, es el protector de todo lo que existe en el omniverso y el único que podrá salvarnos de lo que se avecina.
Eternidad desvió la mirada, contemplando el tejido del omniverso, donde una nueva familia se formaba gracias a él.
Entonces, después de un largo silencio, habló con un tono más suave.
—Es irónico, ¿no?
Destino lo miró.
—¿Qué cosa?
Eternidad sonrió con tristeza.
—Que alguien que trabaja tanto por la felicidad de los demás… nunca se detenga a buscar la suya.
Destino bajó la mirada, su libro se sentía más pesado en sus manos.
—El Pilar merece ser feliz Eternidad asintió.
—Sí… pero ¿alguna vez lo será?
—Esperemos que sí… —susurró Destino.
Y luego solo quedó un silencio melancólico que se perdió en la inmensidad del omniverso.
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