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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 188

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  3. Capítulo 188 - 188 El Milagro de una Familia Verdadera
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188: El Milagro de una Familia Verdadera 188: El Milagro de una Familia Verdadera La atmósfera en la casa de los Maximoff era tranquila, pero en el rostro de Wanda se reflejaba una inquietud creciente.

—Hay algo que me preocupa —dijo finalmente, rompiendo el silencio mientras todos estaban reunidos en la sala.

Sholan, Pietro, Irina y Oleg la miraron con atención.

—Las niñas… ellas son clones de Emma Frost.

La revelación dejó un aire denso en la habitación.

—¿Y eso qué significa exactamente?

—preguntó Oleg, frunciendo el ceño.

Wanda suspiró.

—Legalmente… Emma podría reclamarlas.

Técnicamente, son sus “hermanas” biológicas, y si llega a enterarse de su existencia, podría argumentar que tiene derechos sobre ellas.

Todos se miraron preocupados.

—Genial… otro problema en el que meternos —murmuró Pietro, apoyando la cabeza en su mano.

El silencio se prolongó por varios segundos… hasta que Pietro, con su usual actitud despreocupada, bromeó: —Bueno, todo se solucionaría si fueran hijas biológicas de Sholan y Wanda.

Así no habría forma de que nadie las reclamara.

Todos se rieron de la ocurrencia… Todos excepto Sholan.

Él quedó en silencio, con la mirada seria y pensativa.

—Sholan… —murmuró Wanda al notar su expresión.

Él, sin responder, se giró hacia las niñas y les preguntó con suavidad: —Pequeñas… ¿saben que Wanda y yo no somos sus verdaderos padres?

Las niñas bajaron la mirada, con tristeza evidente.

—Sí… lo sabemos… —respondió una en voz baja.

—Pero eso no importa, ¿verdad?

—preguntó otra, con ojos preocupados.

—Ustedes nos quieren igual… ¿cierto?

—susurró otra, con miedo en su voz.

Wanda abrió la boca, lista para regañar a Sholan por hacerlas sentir así, pero él levantó una mano suavemente, indicándole que esperara.

—Les quiero hacer una pregunta —continuó, mirándolas con cariño—.

¿Les gustaría que Wanda y yo fuéramos sus verdaderos padres?

Las niñas abrieron los ojos con sorpresa.

—¿Eh…?

—¿De verdad?

—¿Pero eso no es imposible?

—¿Cómo harías eso?

Wanda también quedó perpleja.

—Sholan… ¿qué estás planeando?

Él sonrió con confianza.

—Lo imposible es casi mi especialidad.

—– Sholan abrió un portal dorado, dirigiéndose a las ruinas de Heven, el antiguo reino de los ángeles, que aún flotaba en el vacío.

—Síganme —les pidió a los Maximoff.

Sin entender del todo, pero confiando en él, Wanda, Pietro, Irina, Oleg y las niñas cruzaron el portal.

Al llegar, Wanda miró a su alrededor y, tras unos segundos, comprendió.

—No… ¿Sholan, en serio vas a hacer esto?

Él sonrió y sacó de su inventario siete esferas de color ámbar aparecieron flotando a su alrededor.

Las Esferas del Dragón.

Las colocó en el suelo, y en cuanto la última tocó el suelo, comenzaron a brillar intensamente.

—¡Sal de ahí Shenlong para que puedas cumplirme mi deseo!

—gritó Sholan a las esferas del dragón.

El cielo se oscureció.

Un trueno rasgó la nada.

Y de repente, un inmenso dragón esmeralda apareció, su cuerpo surcando el vacío infinito.

Shenlong.

—Has reunido las siete esferas del dragón… dime tu deseo.

Las niñas lo miraban con asombro puro, incapaces de comprender cómo algo así era posible.

Wanda se llevó una mano al pecho, conmovida por lo que Sholan estaba a punto de hacer.

Él miró al dragón con firmeza y habló.

—Shenlong, deseo que estas cinco niñas sean biológicamente hijas mías y de Wanda Maximoff, aquí presente.

Un destello de energía dorada envolvió a las niñas.

El aire vibró.

Y en un instante… el cambio ocurrió.

Sus cuerpos experimentaron una transformación sutil pero profunda.

Sus cabellos se oscurecieron, volviéndose de un castaño profundo, Sus ojos adquirieron un azul brillante e intenso, reflejando una calidez especial y sus facciones se suavizaron, con pequeños detalles que reflejaban el parecido a sus nuevos padres.

En un instante… el milagro había ocurrido.

Eran hijas verdaderas de Sholan y Wanda.

Cada una comenzó a notar diferencias entre ellas, ya no eran copias exactas unas de otras.

Ahora cada una de ellas eran únicas.

Y más importante aún… Sintieron esa conexión inquebrantable que un hijo tiene con sus padres.

Wanda cubrió su boca con una mano, sintiendo el nudo en su garganta.

Las niñas la miraron con emoción.

—¿Mami…?

—susurró una de ellas, como si temiera que todo fuera un sueño.

Wanda se agachó y las abrazó con fuerza.

—Sí… mis niñas.

Las cinco se abrazaron a sus padres con emoción, lágrimas de felicidad corriendo por sus mejillas.

Wanda, conmovida hasta las lágrimas, acarició el cabello de cada una, sintiéndolas más suyas que nunca.

Sholan las sostuvo con fuerza, sabiendo que este era uno de los momentos más importantes de su vida.

Entonces, Wanda levantó la mirada hacia él.

—Ahora que son nuestras hijas de verdad… deberías darles nombres.

Sholan asintió, observando a cada una.

Luego, con calma, pronunció los nombres: —Sophie, Phoebe, Irma, Celeste y Esme.

Las niñas repitieron sus nombres con emoción, sintiéndolos como propios.

Wanda, con curiosidad, preguntó: —¿Por qué esos nombres?

Sholan cruzó los brazos con una leve sonrisa.

—Porque mi nombre Saiyan es Sharott.

Wanda parpadeó y luego se echó a reír.

—¡¿Sharott?!

Sholan suspiró.

—Sí, sí, ríete todo lo que quieras.

Pero si tomas los nombres de nuestras hijas y ordenas las primeras letras, obtienes “SPICE”.

Wanda parpadeó, procesando la información… y luego rió aún más fuerte.

—¡¿Las nombraste para que deletrearan “especias”?!

Sholan sonrió con orgullo.

—Al menos no son nombres de verduras.

Las niñas, aunque no entendieron del todo la broma, estaban felices.

Ahora… eran una familia de verdad.

Shenlong habló nuevamente.

—Tu deseo ha sido concedido.

Y con un rugido final, el gran dragón desapareció, devolviendo las esferas al inventario de Sholan.

Y con risas y abrazos, la nueva familia quedó completamente unida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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