Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 191
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- Capítulo 191 - 191 Nuevos Caminos
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191: Nuevos Caminos 191: Nuevos Caminos Sholan se encontraba en un área aislada, lejos de miradas curiosas.
Extendió su mano y un brillo dorado emergió de ella, expandiéndose en un patrón geométrico antes de estallar en un resplandor cegador.
Cuatro figuras y sus majestuosas máquinas aparecieron ante él: Falcon, Karen, Ron y Hokuto, junto a sus BTs.
Los Guardianes del Mundo se miraron entre sí con confusión.
Habían estado atrapados en el limbo del vacío desde la caída del Imperio de las Máquinas, y ahora estaban de vuelta, sanos y enteros.
—¡Sholan!
—Karen fue la primera en reaccionar—.
¿Qué está pasando?
Sholan les dedicó una leve sonrisa.
—Bienvenidos a su nuevo hogar.
Los cuatro lo miraron con sorpresa.
Antes de que pudieran decir algo más, Sholan levantó ambas manos y activó su Cosmos de Odiseo de Ofiuco.
Una cálida luz dorada los envolvió, sanando cada herida oculta que aún pudieran tener.
Luego, extendió su otra mano y las llamas del Fénix envolvieron los BTs, reparándolos por completo y restaurando su esplendor original.
Los Guardianes observaron sus cuerpos y sus máquinas con asombro.
—No solo los curé —dijo Sholan—, también mejoré sus sistemas.
—No sé cómo agradecerte… —susurró Ron, aun asimilando lo sucedido.
—No es necesario.
Ahora, hay algo más que quiero darles.
Sholan hizo aparecer cuatro cristales traslúcidos, similares a los Cristales de Almacenamiento de Saint Seiya Omega.
—Estos cristales les permitirán almacenar y convocar a sus BTs cuando los necesiten.
En este mundo, su tecnología es completamente desconocida, y no podemos permitirnos llamar demasiado la atención.
Cada Guardián tomó su cristal y, siguiendo las instrucciones de Sholan, almacenaron sus BTs dentro de ellos.
—Ahora, es momento de llevarlos a los lugares donde podrán encontrar un propósito en este mundo.
— Sholan llevó a Karen al Triskelion, donde Nick Fury los esperaba con los brazos cruzados.
—¿Qué me traes ahora, chico?
—Una guerrera de élite —respondió Sholan—.
Karen es una peleadora excepcional.
Puede ayudar en el entrenamiento de Natasha y Clint, y si la tomas bajo tu ala, acelerará su proceso de aprendizaje.
Fury estudió a Karen con su ojo agudo.
La mujer no desvió la mirada ni mostró nerviosismo, lo cual le agradó.
—¿Sabes seguir órdenes?
—Solo si las considero inteligentes —respondió Karen con una sonrisa desafiante.
Fury sonrió de medio lado.
—Me agrada.
Se volvió hacia Sholan.
—Está bien, la integraré en el programa.
Karen le lanzó una mirada de agradecimiento a Sholan antes de seguir a Fury al interior del edificio.
— El siguiente en partir fue Falcon.
Sholan lo llevó a un monasterio antiguo, rodeado de frondosos bosques y con un aire de serenidad absoluta.
Unos pocos monjes vestidos con túnicas sencillas caminaban en silencio por los pasillos de piedra.
Falcon respiró hondo y miró a su alrededor con una expresión de paz.
—Este lugar… se siente bien.
Sholan asintió.
—Aquí podrás encontrar lo que buscas.
No es un lugar fácil, pero tampoco lo necesitas.
Un monje anciano se acercó y le hizo un gesto a Falcon, invitándolo a entrar.
—Gracias, Sholan —dijo Falcon, mirándolo con respeto—.
Nos volveremos a ver.
Sholan le devolvió una leve sonrisa antes de desaparecer.
— Sholan apareció en Kamar-Taj, donde la Ancestro lo esperaba con su sonrisa enigmática.
—Sabía que vendrías —dijo con su tono tranquilo.
—Aquí tienes un nuevo aprendiz —respondió Sholan, señalando a Ron—.
Tiene la disciplina y la mente de un guerrero, pero también la capacidad de entender la magia.
La Ancestro miró a Ron con interés.
—Un protector, entonces.
Ron se inclinó respetuosamente.
—Si me acepta, aprenderé lo que tenga que enseñarme.
La Ancestro asintió.
—Bienvenido a Kamar-Taj.
— El último en ser ubicado fue Hokuto.
Sholan lo llevó a la Torre Stark, donde Tony los recibió con una gran sonrisa.
—¡Por fin!
—exclamó Tony, frotándose las manos—.
Me preguntaba cuándo me traerías un compañero de juegos.
Hokuto arqueó una ceja.
—¿Compañero de juegos?
—¡Ciencia, chico!
—dijo Tony, pasándole un brazo por los hombros—.
Vamos a hacer locuras tecnológicas juntos.
Antes de irse, Sholan le lanzó una mirada a Tony.
—Cuídalo.
Tony hizo un gesto teatral de sorpresa.
—¿Acaso dudas de mí?
Sholan solo sonrió y estaba por teletransportarse cuando Tony chasqueó los dedos.
—Oye, antes de que te vayas, ¿quieres ver tu nueva casita?
Sholan se detuvo.
—¿Ya la tienes?
Tony sonrió con suficiencia.
—¿Quién crees que soy?
Sholan soltó un suspiro y sonrió.
—Está bien, vamos a verla.
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