Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 192
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192: La Villa Loriana 192: La Villa Loriana Después de despedirse de Hokuto, quien ya había sido absorbido por el frenesí de ideas en el taller de Tony Stark, Sholan y Tony abordaron uno de los autos deportivos del millonario.
—Bien, chico, prepárate para quedar impresionado —dijo Tony con una sonrisa divertida mientras aceleraba.
Sholan, acostumbrado a sorpresas, simplemente cruzó los brazos y miró por la ventana.
Sin embargo, a medida que el paisaje urbano de Nueva York desaparecía y entraban en una zona costera exclusiva, sintió una ligera inquietud.
Finalmente, tras unos minutos, el auto tomó un camino privado rodeado de palmeras y jardines cuidadosamente diseñados.
Cuando doblaron una última curva, la vio.
Villa Loriana.
Era una imponente mansión de colores rojizos y terracota, con una arquitectura que combinaba lujo mediterráneo y modernidad.
Los jardines exuberantes rodeaban el complejo, y en la distancia, la vista del mar cristalino se extendía hasta el horizonte.
Sholan frunció el ceño.
—Tony… —¿Sí?
—respondió con una sonrisita, claramente disfrutando su reacción.
—Esto es ridículo.
—Gracias, lo sé.
Ahora, ven, déjame darte el tour.
El vestíbulo de entrada era majestuoso, con un techo alto y una impresionante lámpara colgante de cristal.
Desde allí, Tony lo guió por cada espacio.
—Aquí tienes dos oficinas privadas.
No sé si alguna vez usarás una, pero por si acaso.
—Tony… —Cállate y sigue caminando.
Aquí está la cocina principal.
Última tecnología en electrodomésticos, por si te da por aprender a cocinar.
Sholan suspiró mientras Tony lo guiaba al comedor formal, al salón principal con ventanales de vidrio que daban a las terrazas, y la sala de televisión con un sistema de sonido envolvente.
—Y aquí la biblioteca/estudio.
Sé que te gusta aprender, así que hice que Pepper eligiera los libros.
Sholan sintió un tic en el ojo.
—¿Le pediste a Pepper que llenara una biblioteca para una casa que no era tuya?
—¿Quién más iba a hacerlo?
¿Yo?
Vamos, no seas iluso.
Ahora, mira esto.
Sala de juegos.
Tony lo llevó a un área con una mesa de billar, una consola de videojuegos de última generación y una barra completamente equipada.
—No tengo palabras.
—Lo sé.
Subieron las escaleras hasta la segunda planta.
—Tres suites con baño privado para invitados.
Pero lo mejor es la suite principal.
Tony le mostró la enorme suite principal, con oficinas privadas, baños “Él y Ella”, vestidores espaciosos y terrazas con vistas al mar.
Sholan se masajeó las sienes.
—Tony… esto es demasiado.
—¿Demasiado increíble?
Lo sé.
Sigamos.
Bajaron al sótano.
—Aquí tienes tu sala de cine privada.
Sé que no ves muchas películas, pero nunca es tarde para empezar.
—Voy a ignorarlo.
—Bodega para vinos.
No bebes, pero se ve elegante tener una.
Gimnasio y spa, porque la disciplina de entrenamiento nunca está de más.
Y aquí… Tony presionó un botón, y una pared se abrió, revelando un garaje subterráneo con capacidad para varios vehículos.
—Admito que esto es útil —dijo Sholan.
—Sabía que te gustaría.
Salieron a los jardines.
—Piscina con cascadas y grutas.
Perfecta para relajarte o hacer fiestas.
Sholan miró el área con desconfianza.
—No soy de fiestas.
—Lo sé, pero es bueno tener opciones.
También hay un pabellón y jardines tropicales.
Y lo mejor: acceso privado a la playa.
Sholan dejó escapar un largo suspiro.
—Tony, esto es ridículo.
No tengo cómo financiar esto.
Tony sonrió con autosuficiencia.
—No necesitas.
Lo puedes considerar un pequeño bono por la tecnología que me diste.
Sholan entrecerró los ojos.
—Pequeño bono… —Vamos, ni siquiera notaré la diferencia.
Según las proyecciones conservadoras de JARVIS, las ganancias que estamos generando por la nueva tecnología y cuando termine con las capsulas de almacenamiento pagarán esta casa en cinco días.
Sholan lo miró en silencio por un momento y luego negó con la cabeza.
—No sé si agradecerte o golpearte.
—Aceptaré un simple “gracias, Tony”.
Sholan suspiró, pero sonrió levemente.
—Gracias, Tony.
—Ves, no fue tan difícil.
Ahora, vamos al pabellón.
Me muero de hambre.
Mientras disfrutaban de una comida ligera preparada por JARVIS, Sholan se giró hacia Tony.
—Por cierto, ¿cómo están Misha y Nasha?
Tony bebió un sorbo de su limonada antes de responder.
—Bastante bien.
Nasha está obsesionada con mejorar la seguridad de la Torre, y Misha está ayudando a desarrollar tecnología de IA.
Son genios, pero también un dolor de cabeza.
Sholan sonrió.
—Me alegra oírlo.
Tony levantó una ceja.
—¿Y tú?
¿Cómo te ha ido en el ámbito personal?
Sholan dudó un momento, pero decidió ser honesto.
—Tengo… cinco hijas.
Tony, que acababa de tomar un sorbo de su bebida, casi la escupe.
—¿QUÉ?
—Son quintillizas.
Tony se quedó en silencio por unos segundos.
Luego, comenzó a reír.
—¡JAJAJAJA!
Esto… esto es justicia poética en su máxima expresión.
Sholan lo miró con exasperación.
—¿De qué hablas?
Tony se limpió una lágrima de risa.
—¡Es el karma!
Me obligaste casi a la fuerza con Misha y Nasha, y ahora el universo te devuelve el favor dándote cinco hijas de un solo golpe.
¡Esto es hermoso!
Sholan se cubrió el rostro con una mano.
—Me arrepiento de haberte dicho algo.
Tony aún se reía mientras le daba una palmada en la espalda.
—No, en serio, esto es increíble.
¿Cómo lo estás manejando?
Sholan suspiró.
—Hago lo que puedo.
—Pues espero que tengas ayuda.
Porque esto, amigo mío, va a ser la mayor batalla de tu vida.
Sholan solo sacudió la cabeza mientras Tony seguía riendo, claramente disfrutando demasiado la ironía del destino.
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