Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 195
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- Capítulo 195 - 195 La Bestia y el Escorpión
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195: La Bestia y el Escorpión 195: La Bestia y el Escorpión El televisor en la sala mostraba imágenes del caos en la Universidad de Culver.
Explosiones, disparos, soldados persiguiendo a un hombre.
Bruce Banner estaba en problemas.
Pietro miró la pantalla y luego a Sholan con una sonrisa burlona.
—Bueno, yo digo que lo dejemos así.
Esa cosa puede encargarse sola.
Wanda lo fulminó con la mirada.
—¿Hablas en serio, Pietro?
—No dije que fuera justo, solo que no es asunto nuestro.
Sholan suspiró y se puso de pie.
—Voy a ayudar.
Wanda se mordió el labio.
—Lo sabía… Está bien, pero regresa en unos días.
Sholan le acarició el rostro con suavidad.
—Te lo prometo.
Cuida a las niñas por mí.
Wanda lo sostuvo un poco más.
—Solo vuelve entero.
Él sonrió antes de abrir un portal y desaparecer.
—– Sholan apareció en la Universidad de Culver en medio del caos absoluto.
Soldados del General Ross disparaban contra Bruce, que intentaba contenerse para no transformarse.
Betty gritaba, rogando que se detuvieran.
Sholan intervino de inmediato, golpeando el suelo y creando una onda de choque que hizo retroceder a los soldados.
Bruce y Betty se detuvieron en seco, sorprendidos.
—¿Quién eres?
—preguntó Bruce con cautela.
Sholan sonrió levemente.
—Alguien que no quiere que te atrapen.
Antes de que pudieran reaccionar, agarró a ambos y los ayudó a escapar.
—– Después de evadir a Ross y su equipo, Bruce, Betty y Sholan viajaban en un auto robado.
Bruce aún lo miraba con desconfianza.
—¿Por qué nos ayudas?
Sholan se cruzó de brazos.
—Porque sé lo que eres, Bruce.
Y sé que tú no eres el verdadero peligro aquí.
Bruce no respondió, pero Betty asintió levemente.
Sabía que Sholan tenía razón.
Finalmente, llegaron al laboratorio de Samuel Sterns, alias “Mr.
Blue”.
El científico se emocionó al ver a Bruce y comenzó a preparar su supuesto “antídoto” para la radiación gamma.
Pero justo cuando parecían estar a salvo… —– La puerta del laboratorio fue derribada de un golpe.
Soldados del General Ross entraron con armas listas, apuntando directamente a Bruce, Betty y Sholan.
Bruce intentó reaccionar, pero antes de que pudiera transformarse, lo inmovilizaron con armas de pulsos electromagnéticos.
—¡No!
—gritó Betty.
Sholan frunció el ceño cuando vio a los soldados rodeándolo.
Ross caminó hacia él con aire triunfal.
—Sea quien seas, también vienes con nosotros.
Los soldados se acercaron para esposarlo.
—Gran error… —susurró Sholan.
De repente, una tenue energía dorada salió disparada de su cuerpo.
Restricción Escarlata.
Uno a uno, los soldados se quedaron paralizados, incapaces de moverse.
Ni siquiera podían respirar con normalidad.
Ross intentó hablar, pero su cuerpo se congeló en su lugar.
El miedo empezó a reflejarse en sus rostros.
Sholan se inclinó un poco hacia Ross y le susurró: —Si yo quisiera… ahora mismo estarías muerto.
Los soldados temblaban internamente.
Sholan tomó a Bruce y Betty y los ayudó a subir al helicóptero de Ross sin que nadie pudiera detenerlos.
Cuando subieron al helicóptero, la restricción se disipó.
Ross jadeó, sintiendo su cuerpo de vuelta, pero no dijo nada.
Uno de los soldados lo miró con el rostro pálido mientras todos se dirigían al helicóptero.
—Señor… ¿qué fue eso?
Ross apretó los dientes.
—Algo peor que Hulk.
El miedo había echado raíces en ellos, pero la avaricia de Ross lo impulsaba a continuar.
Y lo peor era que sabían que Sholan podría volver a hacerlo en cualquier momento.
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