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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 198

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198: El Respeto de un Guerrero 198: El Respeto de un Guerrero La batalla había terminado.

Los escombros aún humeaban y el sonido de sirenas se mezclaba con el viento de la noche.

En el centro de la devastación, Emil Blonsky, la Abominación, yacía inmóvil.

Su cuerpo masivo estaba cubierto de heridas.

Hulk respiraba pesadamente, su piel aun irradiando energía gamma.

Sholan cruzó los brazos, observando la escena con calma.

Thunderbolt Ross descendió del helicóptero, rodeado de soldados armados.

Su rostro estaba tenso, pero sus ojos traicionaban la mezcla de rabia y sorpresa que sentía.

Blonsky había sido su arma secreta.

Su solución definitiva.

Y sin embargo, había sido derrotado.

Por un monstruo… …y por un hombre al que no podía comprender ni controlar.

Los soldados apuntaban sus armas a Sholan y Hulk.

Pero nadie se atrevía a disparar.

El terror aún calaba en sus huesos.

Ross apretó los dientes.

—…Esto no ha terminado.

Sholan sonrió con burla.

—Para ti, Ross… sí lo ha hecho.

El general dio un paso adelante.

—No creas que esto te da un pase libre.

No sé quién eres, pero te aseguro que— El aire cambió.

Ross se congeló.

Los soldados se tensaron.

El viento dejó de soplar.

Y entonces, el terror los golpeó como una ola.

Sholan desató su Haki del Emperador Ross sintió que su pecho se comprimía, como si una montaña invisible hubiera caído sobre él.

A su alrededor, los soldados comenzaron a temblar.

Algunos cayeron de rodillas.

Otros soltaron sus armas.

Uno se desmayó sin decir una palabra.

Ross sintió cómo una presencia abrumadora se apoderaba de su mente.

Era el instinto primitivo de supervivencia.

Su ser entero gritaba que estaba frente a algo que no debía desafiar.

Sholan no se movió.

No levantó un dedo.

Solo los miró.

Y eso fue suficiente para destrozar cualquier deseo de pelear.

Ross jadeó, sudando frío.

Su mente le decía que debía contraatacar.

Pero su cuerpo se negaba a moverse.

Era como estar frente a un depredador que podía destruirte en cualquier momento.

Sholan se inclinó un poco.

—No me busques, Ross.

Ross tragó saliva.

Sholan se dio la vuelta y comenzó a alejarse.

Hulk lo siguió en silencio, sin molestarse en mirar atrás.

Y entonces, lo supo.

Nunca podría vencerlo.

Thunderbolt Ross, un hombre que no temía a nada, sintió el verdadero miedo.

Un miedo que se quedó grabado en su subconsciente para siempre.

—– Cuando Sholan entró en Villa Loriana, lo primero que escuchó fue un grito.

—¡¡PAPÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ!!

Antes de que pudiera reaccionar, cinco pequeñas figuras lo embistieron al mismo tiempo.

Celeste, Esme, Irma, Phoebe y Sophie se le lanzaron encima, abrazándolo con toda la fuerza que sus pequeños cuerpos permitían.

—¡TE VIMOS EN LA TELE!

—gritó Esme, saltando en su lugar.

—¡Ese monstruo era horrible!

—dijo Phoebe, escondiéndose detrás de Wanda.

—¡Pero papá lo venció!

—exclamó Irma con orgullo.

Sophie jaló su pantalón.

—¿Papi, nos puedes enseñar a pelear?

Celeste asintió con firmeza.

—Sí.

Queremos ser fuertes como tú.

Sholan parpadeó.

No esperaba esa pregunta.

Miró a Wanda, buscando apoyo.

Pero Wanda solo lo observaba con una leve sonrisa.

Sus ojos brillaban de emoción y orgullo.

Se acercó lentamente y puso una mano en el pecho de Sholan.

—La verdad… yo también estuve pensando en eso.

Sholan levantó una ceja.

—¿Quieres aprender a pelear?

Wanda inclinó la cabeza.

—Te vi pelear contra esa cosa… cómo usaste la alquimia, cómo te moviste.

—¿Y…?

Ella sonrió.

—Me di cuenta de que quiero aprender algo parecido.

No solo para defenderme… sino porque quiero pelear a tu lado si alguna vez lo necesito.

Sholan se quedó en silencio por unos segundos.

Luego, cerró los ojos y suspiró.

—Bueno… parece que tengo más trabajo del que pensaba.

Las niñas gritaron de emoción.

Wanda se rió suavemente.

Sholan miró a su familia.

Y en su mente, supo algo con certeza: No importaba lo que viniera en el futuro… él siempre estaría ahí para protegerlos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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