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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 199

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199: El Despertar del Verdadero Ki 199: El Despertar del Verdadero Ki Villa Loriana estaba llena de vida esa mañana.

Las niñas correteaban por los jardines mientras Wanda observaba a Sholan con una ceja en alto.

—Así que… ¿vas a buscar un instructor?

—preguntó ella, cruzándose de brazos.

Sholan asintió.

—Sí.

Alguien que pueda darles una base sólida en artes marciales antes de que yo les enseñe a usar el Ki.

Las cinco niñas se detuvieron y miraron a su padre con emoción.

—¿Tendremos un maestro?

—preguntó Esme, saltando en su lugar.

—¡Eso suena genial!

—dijo Sophie, con una gran sonrisa.

Wanda miró a Sholan con curiosidad.

—¿Y quién será ese maestro?

Sholan sonrió con misterio.

—Ya lo verán.

Wanda frunció el ceño.

—No me gusta cuando te pones en modo enigmático… Sholan le guiñó un ojo.

—No tardaré.

Y con un destello dorado, desapareció.

Sholan llegó a un dojo tradicional escondido entre las calles de Macao.

Dentro, varios discípulos entrenaban con disciplina, pero el que más le interesaba estaba en el centro de la sala.

Un hombre de postura firme y mirada analítica, vestido con ropas simples, que corregía a sus estudiantes con precisión.

Shang-Chi.

El maestro marcial notó la presencia de Sholan al instante y se giró con una expresión neutra.

—No eres de por aquí.

Sholan sonrió con confianza.

—No, pero vine a hacerte una oferta.

Shang-Chi cruzó los brazos.

—No me interesan negocios turbios.

Sholan rio entre dientes.

—No es nada de eso.

Quiero que entrenes a mis hijas en artes marciales.

Shang-Chi levantó una ceja.

—¿Y por qué haría eso?

—Porque te pagaré bien.

Shang-Chi hizo un gesto de desinterés.

—No necesito dinero.

—Lo imaginé —dijo Sholan con calma—.

Por eso también te ofrezco algo más: enseñarte a usar el Ki de verdad.

Shang-Chi frunció el ceño.

—¿Ki de verdad?

—Lo que usas es una forma rudimentaria de energía vital.

El Ki es algo muy distinto al Chi que has estado usando.

Shang-Chi sonrió con escepticismo.

—¿Ah, sí?

¿Y cómo sé que no estás exagerando?

Sholan dio un paso adelante.

—Fácil.

Pelea conmigo.

Shang-Chi sonrió con confianza y adoptó una postura firme.

—Cuando quieras.

Sholan desapareció en un instante.

Shang-Chi reaccionó por puro instinto, girando para lanzar un golpe certero.

Pero su puño golpeó el aire.

—¡Tsk!

—gruñó, girando sobre su eje.

Un impacto brutal en su abdomen lo hizo tambalearse.

Shang-Chi recuperó el equilibrio de inmediato y contraatacó con una ráfaga de golpes y patadas, cada movimiento preciso y letal.

Pero Sholan esquivó todo con una fluidez casi irreal, como si leyera cada movimiento antes de que ocurriera.

—Eres bueno —dijo Sholan—, pero dependes demasiado de tu instinto.

Shang-Chi frunció el ceño y retrocedió.

—Veamos si puedes seguirme el ritmo.

Concentró su Chi en los puños y se lanzó contra Sholan con toda su fuerza.

El aire en el dojo estaba cargado de tensión.

Shang-Chi mantenía su postura firme, con los puños en alto y la mirada enfocada en Sholan.

Había enfrentado maestros de todos los estilos, pero nunca a alguien como él.

Su velocidad era irreal.

Su precisión, impecable.

Pero lo que más le inquietaba… era su absoluta calma.

—Voy a subir el ritmo —advirtió Sholan.

Shang-Chi se preparó, ajustando su respiración.

Y entonces… Sholan desapareció.

¡BOOM!

Un golpe brutal impactó en el costado de Shang-Chi, haciéndolo deslizarse varios metros.

—¡Tsk!

—gruñó el maestro marcial, frenando con una voltereta.

No tuvo tiempo de reaccionar.

Otro golpe lo alcanzó en el hombro, luego una patada en la pierna que lo hizo perder el equilibrio.

Cada golpe era preciso.

Controlado.

Pero demoledor.

Shang-Chi apretó los dientes y, en un último intento, concentró su energía en los puños y lanzó un golpe directo al rostro de Sholan.

¡BOOM!

La explosión de energía resonó en todo el dojo.

Pero cuando el polvo se disipó… Sholan ni siquiera se había movido.

—No está mal —dijo el guerrero con una sonrisa—, pero eso no es el verdadero uso del Ki.

Shang-Chi se quedó en silencio.

—¿Cómo que no?

Sholan levantó una mano y, de repente, una ráfaga de energía blanca salió disparada de su palma, impactando contra una pared cercana y dejando una marca ardiente en la madera.

Shang-Chi abrió los ojos con sorpresa.

—Eso… eso no es Ki.

—Sí lo es —corrigió Sholan—.

Solo que lo has estado usando de forma primitiva.

El guerrero elevó su Ki, y de repente, llamas blancas aparecieron a su alrededor, danzando como si tuvieran vida propia.

El suelo tembló.

Shang-Chi dio un paso atrás.

—Eso es un poder meta… Sholan sonrió con burla.

—Te lo dije, esto es Ki en su forma más pura.

Para demostrarlo, Sholan dio un salto y flotó en el aire con absoluta naturalidad.

—El Ki te permite superar los límites de tu cuerpo, moverte más rápido, ser más fuerte… y hacer esto.

¡BOOM!

De repente, Sholan se movió a velocidad inhumana, reapareciendo detrás de Shang-Chi en un instante.

—¿Ves?

Esto es solo una aplicación del Zanzōken, una técnica de movimiento que usa el Ki para incrementar la velocidad.

Antes de que Shang-Chi pudiera responder, Sholan levantó una mano y disparó otra ráfaga de energía, que explotó contra el techo.

—También puedes usarlo en combate.

No solo para reforzar tus golpes, sino para atacar a distancia.

Shang-Chi seguía incrédulo.

—Esto… esto no es posible.

—Lo es —insistió Sholan—.

Solo que nadie te ha enseñado cómo hacerlo.

El maestro marcial apretó los puños.

—Si esto es real… enséñamelo.

Sholan sonrió con satisfacción.

—Solo si aceptas entrenar a mis hijas.

Shang-Chi cerró los ojos por un momento, procesando todo lo que había visto.

Luego asintió con determinación.

—Trato hecho.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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