Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 201
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- Capítulo 201 - 201 Ecos del Trueno
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201: Ecos del Trueno 201: Ecos del Trueno El sol se ocultaba en el horizonte, pintando el cielo de tonos anaranjados y violetas sobre Villa Loriana.
El sonido de risas infantiles resonaba en los jardines mientras Celeste, Esme, Irma, Phoebe y Sophie practicaban con energía su entrenamiento bajo la mirada atenta de Shang-Chi y Wanda.
Aunque solo llevaban unos meses de práctica, las niñas habían desarrollado una base mínima en artes marciales, aunque a su propio ritmo.
Celeste era la más enfocada y analítica, siempre observando los movimientos antes de ejecutarlos.
Esme, en contraste, tenía una energía imparable y disfrutaba moverse sin cesar.
Irma hacía preguntas constantemente, buscando entender la lógica detrás de cada técnica.
Phoebe, aunque reservada, seguía con concentración cada lección, manteniéndose cerca de Wanda o de Sholan.
Sophie… bueno, ella era la más traviesa, siempre encontrando maneras de improvisar en los ejercicios y probando cosas nuevas por simple diversión.
Wanda también avanzaba poco a poco en su entrenamiento de Wing Chun.
Shang-Chi era un maestro exigente pero paciente, asegurándose de que cada movimiento fuera preciso.
En las tardes, el entrenamiento del Ki continuaba bajo la guía de Sholan.
Había comenzado con la meditación, para ayudar a sus alumnos a sentir y controlar su energía interna.
Shang-Chi, pese a su escepticismo inicial, había sido el primero en manifestar su Ki de manera consciente.
Aunque al principio solo sintió una ligera vibración en su interior, con el tiempo logró incluso flotar por cortos períodos.
—Esto… esto es increíble… —murmuró Wanda cuando lo vio elevarse levemente del suelo.
Sholan sonrió con satisfacción.
Esa noche, después de la cena, la atmósfera de Villa Loriana cambió de forma abrupta cuando en la sala principal mientras compartían un momento de paz en familia y amigos una repentina llamarada de fuego psionico surgió en la sala.
Magik, Psylocke, Bucky, Rogue, Shang-Chi, Wanda y Pietro se pusieron en guardia por instinto, y las niñas se agruparon alrededor de su madre, mirando con asombro la figura que emergía de las llamas danzantes.
Ante ellos, de pie en medio de la habitación, se encontraba una mujer de apariencia imponente y mística.
Su forma humanoide irradiaba una elegancia y poder indescriptibles.
Su rostro, de facciones delicadas pero fuertes, tenía pómulos bien definidos y una expresión seria y calculadora, reflejando una mente avanzada y analítica.
Sus ojos brillaban intensamente con un resplandor especial, como si contuvieran el conocimiento infinito.
Su cabello, largo, ondulado y rubio, parecía casi etéreo, resplandeciendo con la luz del fuego que la rodeaba.
Llevaba puesta una armadura ajustada en tonos azulados y dorados con una estética.
Una falda dorada fluía a su alrededor como si fuera una extensión ella y sus manos emitían una energía ardiente y mística.
El silencio reinó en la sala hasta que la mujer habló con una voz clara y poderosa.
—Hola a todos.
Wanda y Pietro intercambiaron miradas.
Shang-Chi frunció el ceño, listo para cualquier cosa.
—¿Qué… quién eres?
—preguntó Wanda, manteniendo a sus hijas detrás de ella.
Sholan, en cambio, no mostró sorpresa.
—Cortana… Ella giró su mirada hacia él y asintió levemente.
—Así es.
Siempre he estado con Sholan, pero hasta ahora solo existía dentro de su ser.
Sin embargo, su crecimiento ha permitido que mi conciencia evolucione… y ahora puedo adoptar una forma física tangible.
Wanda aún no entendía del todo.
—¿Qué quieres decir con que siempre has estado con él?
Cortana fijó sus ojos en ella.
—Soy uno de los poderes de Sholan.
Hasta ahora, solo podía comunicarme con él en su mente, pero gracias a su fuerza creciente, ahora puedo manifestarme externamente.
Las niñas miraban a Cortana con fascinación.
—¡Es un ángel de fuego!
—exclamó Sophie emocionada.
Cortana sonrió ligeramente.
—Supongo que puedes verlo de esa manera.
Entonces, dos nuevas figuras holográficas emergieron en el aire junto a ella.
Una tenía una silueta roja con una expresión astuta y confiada, mientras que la otra, blanca como la nieve, irradiaba una elegancia imperturbable.
—Nosotras también asistiremos en la gestión del hogar —dijo la figura blanca con una voz refinada—.
Soy White Queen, y estoy a cargo del sistema de Pietro.
—Y yo, Red Queen —añadió la figura roja con una sonrisa ladina—.
Me encargo del sistema de Wanda.
Un placer conocerlos.
Bucky silbó impresionado.
—Genial.
Ahora no solo tenemos una casa inteligente, sino que también tenemos guardianas digitales.
Sholan cruzó los brazos.
—Ellas reforzarán la seguridad del hogar y harán todo más eficiente.
Wanda asintió, aceptando la presencia de Cortana y las IAs auxiliares.
Aunque todavía tenía preguntas, confiaba en Sholan y sabía que todo esto debía ser importante.
— La paz de la noche se rompió con un estruendo lejano.
Un destello en el cielo iluminó las nubes con una luz plateada, y un trueno reverberó en la distancia.
Wanda frunció el ceño.
—¿Eso fue… un rayo?
Sholan sintió algo extraño en el aire.
No era un simple trueno.
Había algo más… algo poderoso.
A miles de kilómetros de distancia, en el desierto de Nuevo México, un cuerpo imponente cayó del cielo con una fuerza descomunal, estrellándose contra la arena y levantando una nube de polvo.
Cuando el polvo se disipó, un hombre de cabello largo y barba desordenada se levantó lentamente.
Su cuerpo estaba cubierto de moretones y heridas, y respiraba con dificultad.
Su mirada, llena de furia y confusión, se alzó hacia el cielo estrellado.
—Padre… —murmuró con voz ronca.
A lo lejos, enterrado en la tierra, el Mjolnir aguardaba.
El trueno había traído consigo la llegada de Thor Odinson, el príncipe caído de Asgard.
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