Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 221
- Inicio
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 221 - 221 El Ángel sin Alas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
221: El Ángel sin Alas 221: El Ángel sin Alas Takashi no lo pensó dos veces.
Apenas la figura pequeña apareció entre los escombros, corriendo mientras un perro blanco ladraba con fuerza y varios zombis comenzaban a rodearla, su cuerpo se lanzó sin dudar.
Rei gritó su nombre, pero él ya estaba bajando por la barandilla como si fuera parte del paisaje.
—¡ALICE!
—gritó el hombre agonizante, cubierto de sangre, a unos metros de su hija.
La niña tropezó, cayó de rodillas.
Los zombis se acercaban.
Takashi la alzó en un movimiento fluido, esquivando un mordisco por centímetros y propinando un batazo al cráneo del atacante, que cayó seco.
—¡¡CORRE, NIÑA!!, ¡¡¡CORRE!!
—bramó mientras la colocaba detrás de él.
A pesar del caos, su mirada estaba enfocada, su cuerpo reaccionaba como nunca antes.
Alice tropezó otra vez, pero esta vez fue recibida por Shizuka, quien la protegió y abrazó con fuerza mientras la cubría con su cuerpo.
Desde el cielo, Sholan observaba con los ojos entrecerrados, flotando, como una sombra protectora.
Y entonces lo vio: el cuerpo del hombre, el padre de Alice.
Herido de muerte, su torso aún se movía débilmente, a punto de exhalar su último aliento.
Alrededor de él, una docena de zombis se arrastraban.
Sholan descendió sin hacer ruido.
Sus pies tocaron el suelo y los zombis se giraron…
demasiado tarde.
El primer golpe fue un barrido lateral al cuello.
El zombie se congeló… y luego cayó sin cabeza.
No literalmente.
El cráneo seguía en su sitio, pero por dentro… todo había sido pulverizado.
Con una danza fluida, Sholan giró sobre su eje, encadenando golpes con rodillas, codos, talones y palmas abiertas.
Cada golpe tenía una precisión quirúrgica.
Cada impacto era letal.
Shizuka, desde lo alto, murmuró asombrada: —Tiene un control perfecto… está decapitando a cada uno desde adentro.
Ni un solo movimiento desperdiciado… Takashi también lo notó.
Aquello no era fuerza bruta.
Era maestría absoluta.
Sholan no peleaba…
bailaba con la muerte.
Al terminar, el último cuerpo zombi cayó.
Sholan se agachó y alzó con cuidado el cadáver del Sr.
Maresato, el padre de Alice, cargándolo como si no pesara nada.
Luego volvió volando al apartamento.
Alice soltó a Shizuka y corrió hacia él.
—¡PAPI!
—gritó llorando, al ver el cuerpo inerte—.
¡Señor, por favor ayude a mi papi!
Mamá me dijo… me dijo que si estaba en peligro, los ángeles me protegerían… ¡Y usted vino volando!
¡Usted es un ángel!
¡Devuélvame a mi papi, por favor!
Esa frase dicha con toda la inocencia del mundo rompió el corazón del grupo de Takashi ante la crueldad de la realidad.
Sholan se agachó lentamente, apoyando una rodilla en el suelo para quedar a su altura.
Sus ojos la miraron con dulzura.
—No soy un ángel, pequeña… Antes de que Alice rompiera en llanto y las chicas comenzaran a reprenderlo por su dureza, Sholan se puso de pie, extendió la mano y conjuró una llama dorada en su palma.
El Fuego del Fénix.
La llama envolvió el cuerpo del Sr.
Maresato sin quemarlo.
Sanando cada herida.
Restaurando lo imposible.
Luego, Sholan hizo aparecer un boleto dorado, cubierto de símbolos arcanos.
Lo rompió con suavidad.
Fragmentos de luz pura se elevaron en el aire como luciérnagas y se fundieron con el cuerpo del padre.
Un segundo después, el hombre abrió los ojos.
—A…Alice… —susurró débilmente.
La niña gritó de alegría, abrazándolo con todas sus fuerzas mientras lloraba contra su pecho.
Todo el grupo estaba en silencio.
Saeko, apoyada contra la pared, sonrió con picardía y dijo en voz baja: —Eres un hombre… verdaderamente sorprendente.
Sholan, sin siquiera voltear, respondió con tono seco: —Ojalá mi prometida nunca te escuche.
Porque si lo hace, haría caer fuego sobre el mundo.
Algunos rieron nerviosamente, aun tratando de digerir lo que acababan de presenciar.
Otros seguían en silencio, como si algo sagrado hubiera ocurrido.
Y Alice… solo abrazaba a su padre.
Mientras tanto, Sholan caminó hacia la ventana, su mirada perdiéndose en la distancia, sabiendo que lo más difícil… apenas estaba comenzando.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com