Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 223
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- Capítulo 223 - 223 El Efecto del Invierno Negro
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223: El Efecto del Invierno Negro 223: El Efecto del Invierno Negro La sala estaba más silenciosa que nunca.
Después de la revelación de que Sholan no solo era un Super Saiyan, sino que tenía a Cell como su sombra personal, las conversaciones se habían tornado intensas.
Entre risas nerviosas, suspiros de asombro y miradas cruzadas, la pregunta inevitable finalmente surgió.
—¿Existen otros mundos… donde hay clones como yo… peleando contra zombies?
—preguntó Saeko, entre seria y curiosa, cruzando los brazos con la katana aún colgada en su espalda.
Sholan giró hacia ella, con una ligera sonrisa.
—No son clones, Saeko.
Son variantes.
Diferentes versiones de ti misma que existen en otras ramas del árbol multiversal.
Pero… —su tono cambió, volviéndose más grave— los mundos como este, donde el apocalipsis ha ganado terreno, no son tan comunes.
Son el resultado de un fenómeno más oscuro.
Una plaga.
—¿Una plaga?
—repitió Hirano, entrecerrando los ojos tras sus gafas— ¿Acaso te refieres…A Galactus?
Sholan negó lentamente.
—No exactamente, algo peor.
El Black Winter Antes de que alguien más pudiera hablar, un resplandor azulado se manifestó y Cortana apareció, proyectada al aire como un holograma sólido, con su mirada seria clavada en los presentes.
—El Black Winter —dijo con firmeza— es una amenaza a nivel multiversal.
No hablamos de un simple villano.
Es una fuerza conceptual, devoradora de realidades.
Si el multiverso fuera el Árbol de la Vida, cada universo sería una rama… y el Black Winter es una plaga de oscuridad que carcome esas ramas desde dentro.
Se proyectó una imagen en el aire: un gran árbol brillante, cuyas ramas comenzaban a ennegrecerse y caerse una a una.
—¿Y qué creen que pasa cuando una de esas ramas es devorada por una plaga?
—preguntó Cortana.
—Las ramas cercanas se… afectan e infectan —murmuró Rei, como si completara una lección que apenas comprendía del todo—.
Se enferman.
Y empiezan a morir también.
—Correcto —dijo Cortana—.
Esa es la causa oculta detrás de muchos mundos apocalípticos como este.
Aunque parezca un virus, aunque parezca una pandemia… lo que realmente impulsa el caos es esa sombra del Invierno Negro.
Ese “veneno” que se extiende por el tejido mismo de la realidad.
—Entonces… ¿por qué no has hecho nada al respecto?
—preguntó Takashi con un dejo de reproche, aunque su voz temblaba levemente.
Sholan miró al grupo con calma.
—Porque aún soy débil comparado con esa amenaza.
He alcanzado la forma de Super Saiyan, sí… pero mi fuerza, en su punto máximo actual, solo podría destruir con esfuerzo un sistema solar.
El Black Winter devora universos enteros.
No soy rival para él… todavía.
Todos se quedaron en silencio, la realidad del poder que enfrentaban cayendo sobre ellos como una losa.
Y en ese momento, Cortana dio un paso hacia atrás, desvaneciéndose con un destello azulado.
—Estaré en modo oculto a partir de ahora —dijo Cortana en la mente de Sholan—.
El virus de este mundo es impredecible.
No quiero arriesgarme a que afecte a un ser tecno-orgánico como yo.
Sholan asintió, hablando más para sí mismo que para los demás.
—Con mi habilidad pasiva de inmunidad absoluta, no corro riesgo.
Esas habilidades me fueron otorgadas por las cinco gemas selladas.
Pero Cortana… tú eres valiosa.
Debes mantenerte a salvo.
Tras unos segundos de pausa, Sholan alzó la vista, activando la interfaz invisible del sistema.
—Cortana, ¿cuál es el objetivo de este dungeon obligatorio?
La voz de Cortana, ahora invisible, resonó suave.
—Cambiar el destino de este mundo.
Tres días después.
El tiempo parecía haberse acelerado.
Tras recibir la misión, Sholan actuó con precisión quirúrgica.
Usando su velocidad sobrehumana y su ejército de sombras, rescató a los padres de Saya (Soichiro Takagi y Yuriko Takagi), a la madre de Hirano (Reiko Hirano, enfermera escolar), a los padres de Rei (Kenji y Haruka Miyamoto), al padre de Saeko (Shigematsu Busujima, un antiguo maestro de kendo), y a la amiga de Shizuka (Rika Minami, francotiradora de élite).
También logró salvar a la madre de Takashi: Kyoko Komuro.
Ella y su esposo habían regresado a Japón justo el día en que todo comenzó.
Venían de un viaje en el extranjero, y al aterrizar, fueron sorprendidos por el caos.
El padre de Takashi murió protegiendo a Kyoko en el aeropuerto de Narita, permitiéndole escapar.
Sholan la encontró sola, refugiada en un centro comercial, defendida por un puñado de sombras que él mismo había dejado tras una redada anterior.
El número de soldados sombra también se había disparado.
Desde los cuerpos de zombis, Sholan extrajo docenas de sombras básicas y luego activó su habilidad de Condensación de Sombra.
Cada sombra ascendió dos rangos: de infantería básica a soldados élite blindados, y de élite a guardianes sombríos.
Ahora contaba con un ejército capaz de enfrentar a mil zombis por cada uno.
Todo el grupo se había refugiado en un hotel de lujo en las afueras de la ciudad, un lugar que Sholan había limpiado meticulosamente de zombis y transformado en un bastión de sombras.
Durante esos tres días, lo único que los demás veían era a Sholan meditando en silencio… pero en realidad, estaba tejiendo un plan para cambiar el destino del mundo entero.
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