Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 231
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231: Explosión Galáctica en Londres 231: Explosión Galáctica en Londres Londres estaba sumida en el caos.
El cielo se desgarraba por la convergencia de mundos.
Portales aparecían en el aire, uniendo Midgard con otros reinos en una danza cósmica imposible de detener.
La torre de Greenwich se erguía como epicentro de aquel fenómeno, y en su base, Erik Selvig preparaba su aparato con urgencia, nervioso, pero decidido.
Sholan apareció sobre la ciudad como un relámpago dorado.
Su energía, contenida y tensa, parecía una tormenta lista para estallar.
Su cabello, ahora oscuro y ojos rojizos intensos, daban una sensación de dominio absoluto.
Desde la cima de un edificio cercano, extendió su mano derecha al aire, y una vibración atravesó el espacio.
—Wanda.
Pietro.
Ahora.
En una onda de energía escarlata, un portal se abrió flotando frente a él, como una herida luminosa.
Del otro lado emergieron Wanda y Pietro Maximoff.
Ambos ya no eran los adolescentes desorientados de Sokovia.
Habían entrenado.
Habían evolucionado.
—¿Qué sucede esta vez?
—preguntó Pietro, ya corriendo en círculos sin dejar de hablar.
—Es Malekith —respondió Sholan—.
Está por llegar.
El Éter está dentro de él y planea liberar su energía durante la convergencia.
Si lo logra, la oscuridad envolverá todos los reinos.
Wanda frunció el ceño, sintiendo la gravedad del momento.
Sholan continuó: —Selvig activará su dispositivo en cuanto Malekith esté completamente en la Tierra.
En ese instante, deben golpearlo con todo lo que tienen.
Wanda, necesito que aunque sea por un segundo… le impidas acceder al Éter.
Ese momento será nuestra única oportunidad.
Wanda asintió, entrelazando sus dedos con fuerza.
—Lo detendré.
Pietro sonrió con confianza, cruzándose de brazos.
—No pensamos quedarnos de brazos cruzados.
Y entonces llegó.
Malekith descendió con su nave negra como una sombra viviente.
Desde su interior emergió el élfico oscuro, con el Éter brillando bajo su piel como lava líquida.
El mundo pareció oscurecerse solo con su presencia.
Thor fue el primero en atacarlo, invocando rayos con Mjolnir.
Nada funcionó.
Los rayos atravesaban su cuerpo como si fuera intangible.
Sholan lanzó esferas de Ki, ráfagas de energía y cortes aéreos con el filo de su mano.
Nada.
Malekith absorbía o deshacía todo.
—Ahora, Selvig —gritó Jane desde la torre.
El aparato se activó.
Las líneas de energía en el suelo se iluminaron, alineándose con los portales.
Malekith gritó, tambaleándose un segundo.
Fue entonces cuando Wanda respiró hondo, sus manos brillando con la intensidad de un supernova.
—¡Ahora, Wanda!
—gritó Sholan.
Wanda dio un paso adelante.
Cruzó sus manos frente a ella, entrelazando los dedos como si apretara algo invisible.
El mundo se silenció.
Una esfera de energía roja y dorada comenzó a formarse entre sus palmas.
Al abrir lentamente las manos, una pequeña galaxia girando con violencia apareció flotando.
Wanda la alzó, la hizo flotar sobre su palma derecha… y con un grito que retumbó como el eco de las estrellas, lanzó el ataque hacia Malekith.
—¡GALAXIAN EXPLOSION!
Una gigantesca explosión cósmica estalló frente al Elfo Oscuro.
Galaxias, nebulosas y estrellas se materializaron por un instante antes de colapsar en una implosión de energía.
Malekith gritó, tambaleándose de nuevo.
—¿Crees que voy a quedarme atrás?
—dijo Pietro desde lo alto de una estructura, cargando energía dorada sobre sus puños.
Con una velocidad que desdibujaba su cuerpo, extendió ambos brazos y comenzó a lanzar miles de golpes envueltos en luz.
—¡LIGHTNING PLASMA!
Los puños de luz atravesaron la atmósfera, golpeando con precisión, uno tras otro, en un vendaval dorado imposible de esquivar.
La figura de Malekith crujió, se retorció… y cayó de rodillas.
El Éter dentro de él vibró descontroladamente, debilitado.
Sholan bajó lentamente al suelo, observando a los dos jóvenes, durante la invasión a Nueva York, Sholan les entregó cartas especiales.
Integra de Géminis… y Aioria de Leo.
Hoy, el poder de las cartas despertó.
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