Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 234

  1. Inicio
  2. Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
  3. Capítulo 234 - 234 El Invierno que Despierta
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

234: El Invierno que Despierta 234: El Invierno que Despierta El tiempo había avanzado, y los engranajes de una nueva conspiración comenzaban a girar en las sombras del mundo.

Sholan, atento a los movimientos ocultos tras bambalinas, ya había previsto que algo se avecinaba.

Todo comenzó con una misión rutinaria de S.T.R.I.K.E.

en el océano Índico.

Sholan había interceptado a Natasha antes de que embarcara y le entregó una microorden.

No debía abrirla hasta estar a bordo.

Cuando lo hizo, encontró una pequeña cápsula de información que contenía la verdadera misión: descargar los archivos secretos de S.H.I.E.L.D., incluyendo todo lo relacionado con un proyecto llamado “Insight”.

El Capitán América no tardó en sospechar.

Su desconfianza creció cuando Fury lo llevó a conocer el proyecto en cuestión: tres enormes Helicarriers conectados por una red de satélites diseñados para eliminar amenazas antes de que actuaran.

Una pesadilla distópica en manos equivocadas.

—¿Esto es libertad?

—preguntó Steve con el ceño fruncido—.

Esto parece otra forma de control.

Fury suspiró.

No podía rebatirlo.

El sistema, por más que pretendiera ser preventivo, era una herramienta de exterminio disfrazada.

Fury intentó descifrar los datos obtenidos por Natasha, pero incluso sus mejores sistemas no lograron romper la codificación.

Decidió tomar medidas más drásticas y se preparaba para contactar con Hill en una instalación segura.

Sin embargo, antes de poder hacerlo, fue emboscado en plena ciudad.

Tres individuos con precisión quirúrgica lo atacaron.

Todos llevaban brazos metálicos, al igual que el temido Soldado del Invierno.

Fury logró escapar por poco, herido de gravedad, usando los conductos de drenaje para huir.

Esa noche, Fury apareció en el apartamento de Steve y Peggy Carter quienes acababan de regresar de una cita discreta.

El Director estaba herido y paranoico.

—No confíen en nadie —les dijo mientras les entregaba un pendrive con la información clave.

Segundos después, una explosión sacudió el edificio.

Fury fue atacado en la puerta por una figura veloz y letal, el Soldado del Invierno.

Steve lo persiguió, escudo en mano, solo para verse rodeado por dos de los otros asesinos de brazo metálico.

Lograron distraerlo y escapar antes de que él pudiera capturarlos.

Steve, Peggy y Natasha trasladaron a Fury al hospital.

Mientras lo operaban, la línea vital cayó a cero.

Murió en la mesa… oficialmente.

Lo que nadie notó fue dos figuras juntas, la figura encapuchada mantenía sus manos envueltas en energía escarlata, canalizando un hechizo complejo.

—Ya está hecho —dijo Wanda, agotada pero serena.

—Perfecto —respondió Sholan sin quitarle la vista a la sala de operaciones—.

Nadie sabrá lo que realmente ocurrió.

Fury vivirá… en las sombras.

Gracias a Cortana los registros médicos fueron alterados.

Las cámaras manipuladas y los recuerdos del personal del hospital, suavemente retorcidos por Wanda.

Fury ahora estaba oficialmente muerto.

Pero en verdad, había sido liberado.

Desde lo profundo de la red, Sholan junto a Cortana monitoreaban cada movimiento.

Las piezas se estaban acomodando.

La caída de Hydra ya no era una idea lejana.

Era inevitable.

— En lo profundo de Villa Loriana, protegida por una red de ilusiones, campos de energía y sistemas de sigilo proporcionados por Cortana, Nick Fury descansaba en el lugar menos esperado: una gran casa solariega con jardín, risas y cinco pequeñas Saiyan correteando por doquier.

Sentado en una silla amplia de madera, con un sombrero de paja ladeado y un parche que ya no se quitaba ni para dormir, Fury tenía en su regazo a Sophie, que le mostraba por quinta vez cómo ataba a un muñeco de peluche con hilo rojo.

—¿Y entonces qué hace el pirata cuando lo capturan los ninjas del espacio?

—preguntó Irma desde la mesa, donde dibujaba lo que parecía un helicarrier con patas.

—Saca su espada láser y les dice: “¡No hoy, escoria galáctica!” —gruñó Fury, imitando la voz más exagerada que pudo, mientras las niñas reían a carcajadas.

Al principio, ayudar a cuidar a las quintillizas había sido parte del trato que Sholan le había impuesto para garantizar su seguridad y mantener la ilusión de su “muerte”.

Fury había refunfuñado, protestado, y jurado que él no era niñero.

Pero los días pasaron, y las risas, los abrazos y las interminables preguntas de las niñas fueron minando su defensa.

Ahora, las cinco lo llamaban “Tío Pirata”.

Wanda, apoyada en el marco de una puerta abierta, los observaba con una sonrisa serena.

Sholan estaba a su lado, en silencio, con los brazos cruzados.

Ambos veían a Fury atrapar a Esme al vuelo y hacerla girar como una nave en picado.

—Mira eso —dijo Wanda con ternura—.

¿Quién lo habría imaginado?

—Yo.

Por eso lo traje aquí —replicó Sholan, medio sonriendo.

Ella lo miró de reojo.

Luego volvió a enfocar su mirada en las niñas y al “tío pirata”, que ahora era atacado con espadas de juguete hechas por Celeste y Phoebe en equipo.

Entonces, Sholan habló con voz tranquila, pero firme: —Wanda…

cuando esto acabe.

Cuando Hydra caiga, cuando todo esté en orden… quiero que nos casemos.

Wanda lo miró, sorprendida.

Por un segundo, sus labios temblaron.

No respondió con palabras.

Simplemente puso su mano sobre el pecho de Sholan, donde sentía el latido tranquilo de su Ki.

Lo miró con esos ojos rojos brillantes, llenos de emoción.

Luego, sin decir nada, se acercó, lo besó en la mejilla con suavidad y acarició su rostro con ternura.

—Entonces…

¿es un sí?

—murmuró él, apenas audible.

Wanda asintió, y justo en ese momento, un grito desde el jardín rompió la quietud: —¡Tío Pirata está vencido!

¡Ahora nos pertenece su tesoro de galletas!

—¡Maldita sea, Celeste, las escondí en el segundo cajón!

—gritó Fury, corriendo detrás de las niñas mientras estas huían con su “botín”.

Wanda rio, y Sholan la abrazó por la cintura mientras la tarde se teñía de tonos cálidos.

El futuro seguía incierto, pero en ese rincón del mundo, por un momento, todo estaba en equilibrio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo