Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 254
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- Capítulo 254 - 254 La Oscuridad que Habita el Corazón
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254: La Oscuridad que Habita el Corazón 254: La Oscuridad que Habita el Corazón El cielo estaba despejado.
El aire del bosque acariciaba suavemente los árboles, como si la naturaleza misma estuviera en calma tras la destrucción absoluta de Akuma.
Sholan, con los brazos cruzados, observaba el horizonte mientras los demás descansaban en silencio.
Ryu fue el primero en romperlo.
Se acercó, con el ceño fruncido, los puños levemente apretados.
—Sholan… ¿cómo puedo… superar esa oscuridad dentro de mí?
Ken y Chun-Li alzaron la vista desde donde estaban sentados.
Incluso Stitch dejó de mordisquear una fruta para escuchar.
Sholan lo miró directo a los ojos.
—No puedes escapar de ella —dijo con voz tranquila—.
No puedes sellarla.
Y tampoco destruirla.
Lo único que puedes hacer… es comprenderla.
Ryu frunció más el ceño.
Sholan continuó, sin suavizar el golpe.
—Recuerda todo lo que tu versión oscura te ha dicho.
Cada insulto.
Cada duda.
Cada pensamiento lleno de rabia o deseo de poder.
Sholan caminó lentamente por el claro, con los ojos clavados en Ryu, Ken y Chun-Li.
—Todo eso… son cosas que están en tu corazón.
Son reales.
No puedes vencer lo que niegas.
Porque lo que niegas, se fortalece en las sombras.
Se detuvo frente a ellos.
—Acéptalo.
Abrázalo.
Reconócelo.
Y cuando lo entiendas por completo… cuando puedas mirarlo con compasión y no con odio… solo entonces podrás dejarlo ir.
Sus palabras flotaron en el aire.
Nadie respondió.
Porque cada uno de ellos… sabía que eso era verdad.
— En la noche, junto al lago, Ryu se sienta en silencio.
Frente a él, su reflejo.
Pero por un momento… ese reflejo cambia.
Sus ojos se vuelven rojos.
Su expresión, cruel.
Es el Ryu poseído por el Satsui no Hado.
—Eres débil —le dice—.
Quieres proteger, pero no puedes.
Nunca pudiste.
Ryu aprieta los dientes, pero no aparta la mirada.
—Tienes miedo de no ser suficiente.
De no ser fuerte.
De ser olvidado.
La imagen ríe.
—Y por eso peleas.
Ryu respira profundo.
—Es verdad.
El reflejo se detiene.
—Sí… tengo miedo.
A veces quiero más poder.
A veces pienso en lastimar a quien me ha herido… y a veces deseo que los demás me reconozcan.
Sus palabras son lágrimas silenciosas.
—Pero eso no es todo lo que soy.
Y ya no te odio… porque eres parte de mí.
Pero yo elijo quién seré.
El reflejo desaparece.
Y por primera vez… el lago muestra solo su verdadero rostro.
— En un claro entre los árboles, Chun-Li practica sola.
Gira, salta, patea… pero de pronto, tropieza.
Cae al suelo.
Y escucha una voz en su mente: —Fallaste.
No protegiste a tu padre.
No pudiste vengarlo.
Siempre llegas tarde.
Cierra los ojos con fuerza.
—Solo eres una policía jugando a ser guerrera.
Las palabras le duelen más que cualquier golpe.
Pero se sienta, pone una mano en su pecho… y sonríe con tristeza.
—No soy perfecta.
A veces dudo.
A veces me siento rota.
Y sí… sigo buscando justicia, incluso cuando ya no sé qué significa eso.
Abre los ojos.
—Pero cada vez que lucho por alguien… cada vez que protejo… yo elijo seguir adelante.
El dolor sigue ahí.
Pero ahora, no la domina.
— Ken está sentado bajo un árbol, mirando sus manos vendadas.
—Siempre me comparan con Ryu —murmura—.
El disciplinado.
El centrado.
El honorable.
Cierra los puños.
—Y yo soy… el impetuoso.
El alocado.
El segundo.
Una sombra aparece frente a él.
Su propio rostro, desfigurado por la envidia y el ego.
—Nunca serás el primero —le dice.
Ken sonríe, triste.
—Quizá no.
Quizá siempre sea el segundo.
Pero eso no me hace menos valioso.
No necesito ser mejor que nadie.
Se pone de pie.
—Solo necesito ser mejor que el Ken de ayer.
La sombra se desvanece como humo.
— Esa noche, los tres se reunieron junto a la fogata, en silencio.
No dijeron nada.
Pero Sholan los observó, y supo que habían dado el primer paso.
No se habían hecho más fuertes físicamente.
Se habían hecho más reales.
Y eso… es el verdadero inicio del equilibrio.
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