Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 255
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- Capítulo 255 - 255 Oír con el Alma Pelear con el Corazón
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255: Oír con el Alma, Pelear con el Corazón 255: Oír con el Alma, Pelear con el Corazón El sol ascendía entre los árboles, tiñendo el bosque de un dorado suave.
Chun-Li, Ryu y Ken estaban alineados frente a Sholan, con el cuerpo ya acostumbrado a la gravedad aumentada a cinco veces, pero con las ropas empapadas de sudor.
Hoy no había cargas en la espalda.
No había que construir nada.
Ni correr.
Ni cargar agua.
Hoy, Sholan iba a enseñarles a pelear con los sentidos más allá de la vista.
—Han dominado lo básico —comenzó él, con los brazos cruzados—.
Ahora es momento de que su Ki deje de ser solo una fuente de poder… y se convierta en una extensión de sus cuerpos.
Abrió las piernas, adoptó una postura firme y dijo: —La primera técnica que aprenderán es el Zanzōken.
Significa “puño del remanente” o “técnica del movimiento después de la imagen”.
Los tres lo miraron con atención.
Sholan desapareció.
Un parpadeo después, su silueta seguía ahí…
pero fue un eco.
—La clave —dijo su voz a la espalda de Ken— es mover el cuerpo tan rápido que quede una imagen residual frente al enemigo… y entonces golpear desde otro ángulo antes de que pueda reaccionar.
Ken intentó girarse, pero Sholan ya estaba al otro lado.
—Sin sentir el ki del oponente, esta técnica es inútil.
Si solo usas los ojos, quedarás atrapado por ilusiones.
Ryu frunció el ceño.
—Entonces…
¿debemos usar el ki para sentir?
—Exacto —asintió Sholan—.
El segundo paso de su entrenamiento: sentir la energía, no verla.
Extendió una mano y un pequeño haz de Ki surgió de su palma como una suave vibración.
—Cierra los ojos.
Y dime dónde estoy sin mirarme —ordenó.
Ryu cerró los ojos.
El aire estaba quieto.
Nada sonaba.
Pero había algo… una chispa… una presión leve en el espacio… —Estás… a mi izquierda —murmuró.
Sholan sonrió.
—Bien.
Giró, y los demás comenzaron a intentarlo también.
Durante horas, bajo el sol, entre golpes errados, esquivas forzadas y momentos de frustración, fueron afinando su percepción.
Por la tarde, luego del almuerzo, Sholan los llevó a un claro más abierto.
—Hora de aprender a flotar.
Ken parpadeó.
—¿Así, sin más?
—No hay otra forma —sonrió Sholan—.
El vuelo no es un truco.
Es la voluntad proyectada a través del Ki.
No se trata de brincar ni de empujar el aire.
Es querer estar en el aire y hacer que tu energía lo haga posible.
Se elevó sin esfuerzo, como si el suelo ya no lo mereciera.
—Piensen en mantenerse firmes, no con los pies, sino con su energía.
Controlen su centro.
Calmen su mente y empiecen a liberar su Ki poco a poco.
Ryu fue el primero en flotar unos centímetros.
Chun-Li tembló al elevarse apenas, soltando una risa nerviosa.
Ken…
se estrelló contra un árbol.
—¡Me distraje con una mariposa!
—gruñó.
Sholan rió con calma.
—Eso también es parte del entrenamiento.
Al final del día, mientras sus tres discípulos practicaban en silencio, repitiendo los movimientos del Zanzōken y tratando de flotar, Sholan caminó hacia una zona más tranquila.
Allí, Stitch lo esperaba con una piña entre las manos y una gran sonrisa.
—¿Jugar?
—preguntó, con entusiasmo.
Sholan asintió.
El aire se llenó de risas y carreras, con el pequeño alienígena saltando entre ramas, lanzando frutas como si fueran proyectiles, mientras Sholan esquivaba con precisión casi absurda, pero fingiendo ser alcanzado de vez en cuando solo para hacerlo reír.
—¡Te gané, Sholan!
—gritó Stitch, trepado sobre su hombro.
Sholan giró, fingiendo caer de espaldas al suelo.
El alien rugió victorioso mientras reía.
Desde la distancia, Chun-Li observaba con una leve sonrisa.
Ver a alguien tan poderoso… tomarse tiempo para reír… también era parte del equilibrio.
Y eso… también era entrenamiento.
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