Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 265

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
  4. Capítulo 265 - 265 El Error de Cíclope y el Castigo de Stitch
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

265: El Error de Cíclope y el Castigo de Stitch 265: El Error de Cíclope y el Castigo de Stitch Villa Loriana estaba llena de una extraña calma, como si todo el mundo se preparara para un evento importante.

Los días habían pasado rápido mientras todos ayudaban en la preparación del cumpleaños de las quintillizas.

Cammy, contra todo pronóstico, se había adaptado de maravilla al ritmo del hogar.

Con paciencia y seriedad, guiaba a las niñas en sus actividades diarias, mientras Stitch —usando su ingenio alienígena— ayudaba con la limpieza, las reparaciones de última hora y hasta la decoración, aunque cada tanto terminaba lleno de pegamento o colgado de las cortinas.

“¡Azul ayudante!” decía orgulloso cada vez que completaba alguna tarea, causando carcajadas en las niñas.

Todo parecía tranquilo…

hasta que llegó la tormenta.

Stitch fue el primero en reaccionar cuando una alarma suave sonó en los sistemas de Cortana.

Desde la entrada principal, un temblor comenzó a sacudir los cimientos de Villa Loriana.

“¡Algo grande viene!” gritó Cortana.

Sholan frunció el ceño.

No tardó en recibir un aviso completo: Juggernaut, el coloso imparable, corría directamente hacia su hogar…

¿Por qué?

¿Quién lo había soltado?

La respuesta llegó en forma de un mensaje interceptado por Cortana: Cíclope había sido el responsable.

No había enviado una advertencia ni un pedido de ayuda: había provocado a Juggernaut a propósito.

Durante una conversación “casual”, Scott Summers, molesto por el creciente poder, la influencia de Sholan y la negativa de este a ayudarlos previamente, le insinuó a Caín Marko cuando se enfrentaron a el que existía alguien en la Tierra más fuerte que él, y que estaba viviendo plácidamente en un lugar llamado Villa Loriana.

Esto causó que Jean viera con decepción y desaprobación a Scott, pero no dijo nada.

Sus palabras exactas fueron: “Seguro que Sholan podría romperte como si fueras un juguete viejo…

pero claro, quizás prefieras quedarte peleando contra nosotros que somos más débiles en lugar de probar tu fuerza.” Eso fue suficiente para desatar la furia de Juggernaut.

La traición era clara.

“Cuando todo esto acabe…

nos encargaremos de ti, Summers.” murmuró Sholan, su voz como una promesa de hielo.

Mientras tanto, el gigante embestía las defensas exteriores.

“¿Yo?” preguntó Stitch, ladeando su cabeza, sus grandes orejas vibrando por el impacto.

“Todo tuyo,” dijo Sholan con media sonrisa.

“No lo mates…

aun.” Stitch chilló emocionado, dejó caer la bandeja de pastelillos que llevaba para las niñas, y salió corriendo.

En cuanto Cain Marko atravesó el portón principal, Stitch lo interceptó a toda velocidad.

¡BOOM!

El choque levantó una nube de polvo y tierra.

Juggernaut parpadeó confundido al ver que algo pequeño lo había detenido…

algo muy azul, con cuatro brazos extendidos, garras brillando, y una sonrisa peligrosa.

“¿¡Qué…

demonios eres tú!?” rugió Juggernaut.

“¡Yo Stitch!

¡Protector Azul!

¡Tú feo!

¡No pasar!” respondió Stitch, sacando pecho, las antenas erizadas de emoción.

Juggernaut soltó una carcajada.

“¿Un perrito mutante?

¡No me hagas reír!” Con un gruñido, lanzó un puñetazo directo hacia Stitch.

Pero el pequeño alienígena moviéndose con su velocidad kryptoniana mejorada esquivó el golpe con facilidad, corrió por el brazo de Juggernaut, y le dio un poderoso cabezazo en la frente.

¡CRACK!

“¡OWWW!

¿Qué demonios…?” gruñó Juggernaut, tambaleándose.

“¡Stitch cabeza dura!” dijo con orgullo mientras le lanzaba una ráfaga de energía ocular directamente al casco, desbalanceándolo aún más.

Cain gruñó furioso y cargó, dispuesto a aplastarlo.

Pero Stitch, usando su inteligencia estratégica y sus nuevas habilidades, creó un patrón de ataque relámpago: golpeando articulaciones, distrayendo con movimientos veloces, y usando su superfuerza para derribar escombros justo en el camino de Juggernaut.

En un momento, Stitch le arrancó el casco y saltó hacia la cara de Juggernaut, le tapó los ojos con dos brazos, le jaló las orejas con el tercero, y con el cuarto le da de golpazos en la nariz.

“¡¿Qué diablos eres?!” gritó Juggernaut, furioso y ridículo, tambaleándose ciego.

Desde la entrada de la mansión, Wanda, Sholan, Bucky y Cammy observaban la escena.

Wanda soltó una risa encantadora.

“Nuestro Stitch…

es un pequeño desastre natural.” Sholan sonrió orgulloso.

“Y eso que todavía no ha usado la mitad de su poder.” Con un salto acrobático, Stitch finalmente le aplicó una llave de torsión improvisada a Cain Marko, hundiéndolo de cabeza en el jardín delantero como si fuera un poste y lo patea enviándolo lejos como un balón de futbol, la patada fue tan fuerte que Cain Marko llegó a la Patagonia Argentina.

“¡Stitch gana!” chilló feliz, alzando los brazos.

Bucky parpadeó.

“¿Lo…

lo acaba de someter en menos de tres minutos?” “Así es,” respondió Sholan, cruzando los brazos.

“Y lo que tengo planeado hará que la próxima vez que Cíclope piense en usar a otros para sus juegos, recordará muy bien el precio de su estupidez.” Stitch se sacudió como un perrito mojado, miró hacia Sholan esperando aprobación.

“Buen trabajo, Stitch,” dijo Sholan con una sonrisa aprobadora.

“Vamos a dejar que Cain piense un buen rato sobre sus malas decisiones…

en un hoyo.” Todos rieron mientras Stitch, feliz, corría en círculos alrededor del jardín, su energía desbordante contagiando la alegría de Villa Loriana, incluso en medio de la traición que no sería olvidada.

En ese momento Sholan declaró suavemente.

“Aún no hemos terminado Stitch, prepárate para armar un caos” Stitch aplaudió emocionado y saltó al portal que Sholan abrió en la mansión X, la retribución iba a llegar mucho antes de lo que cualquiera anticipaba.

— Desde el primer paso dentro de la Mansión X, Stitch desató un caos absolutamente absurdo…

con almohadas.

Logan, por supuesto, se mantuvo al margen.

Él ya sospechaba que Cíclope había metido la pata y prefirió quedarse tomando cerveza en su cabaña, viendo los fuegos artificiales (figurativamente…

y literalmente).

Dentro de la Mansión Bestia saltó para capturarlo con una red de polímero reforzado.

Stitch, cargando una almohada gigante como escudo, lo rebotó en el aire como si jugara ping pong.

Jean Grey intentó sujetarlo con telequinesis.

Stitch sacó otra almohada, la giró como hélice, y anuló la fuerza con golpes de peluche distrayendo la concentración de Jean.

Nightcrawler se teletransportó para atraparlo, pero Stitch le estampó una almohada en la cara justo al materializarse, derribándolo de un sopapo acolchonado.

Iceman construyó un muro de hielo.

Stitch trepó el muro como un koala dopado de azúcar, se lanzó en picada aplastándolo con una lluvia de cojines.

Emma Frost, transformada en diamante, intentó sujetarlo.

Stitch, en respuesta, le lanzó una almohada que, inexplicablemente, la hizo resbalar de espaldas como una estatua de hielo patinando.

Kitty Pryde atravesó la pared para sorprenderlo…solo para que Stitch, gritando “¡Fantasmaaaa!”, le lanzara una almohada que misteriosamente también la golpeó.

(Todavía nadie entiende cómo lo hizo.)  Júbilo trató de distraerlo lanzando fuegos artificiales de luz.

Stitch simplemente sacó gafas de sol de algún rincón de su pelaje y bailó entre los destellos, chillando: —¡Pachanga explosivaaa!

Cada golpe iba acompañado de un chillido alegre: —¡Pum!

¡Plaf!

¡Cushión ataqueee!

Hasta que llegó al garaje.

Allí, sus ojitos se iluminaron al ver la moto de Cíclope.

-¡Uuuuuuuh!

Subió de un salto, manipuló el encendido usando sus garras, y salió disparado, rugiendo de felicidad.

Conduciendo como un lunático, embistió a Iceman, que apenas había logrado levantarse.

—¡Moto pega durooo!

—gritó.

Luego, arrolló a Spike (que trataba de lanzarle espinas) con otro choque brutal.

—¡Moto pega máaaas!

—chilló riéndose a carcajadas.

En una última voltereta, perdió el control, chocó contra Colossus que intentó bloquear el paso, endureciendo su cuerpo metálico.

Stitch se estampó contra él con la moto y Colossus terminó incrustado en una pared y el salió volando por el aire…

directo hacia la cabaña de Logan.

— Frente a la Cabaña, Sarah miró curiosa al pequeño proyectil azul que aterrizaba en su jardín.

Laura se acercó, lo olfateó con desconfianza… luego, al ver que no era peligroso (y olía a peluche), le acarició la cabeza y besó su nariz.

En respuesta, Stitch le lamió la cara, provocando una mueca sorprendida y una risita de Sarah.

Logan, con una ceja alzada, solo murmuró: —…

Esto no es problema mío.

Stitch hizo un saludo militar exagerado y volvió volando a la mansión, carcajeándose.

— De regreso en la Mansión, Stitch encontró a todos los X-Men tambaleándose y reuniéndose.

Jean Grey, decidida, canalizó a todos telepáticamente para intentar someterlo.

Sintiendo la presión mental, Stitch detuvo el vuelo, giró lentamente en el aire y, mirándolos a todos con esa sonrisa traviesa y peligrosa que solo él podía hacer, soltó un gruñido profundo desde el pecho y exclamó: —¡Meega nala qishta!

En el instante que las palabras prohibidas resonaron en la Mansión: -Bestia colapsó como ante el impacto de tales palabras.

-Jean Grey cayó de rodillas, temblando y sujetándose la cabeza.

-Júbilo soltó fuegos artificiales al azar, uno de ellos explotando en el techo.

-Cíclope perdió todo control de su visor, disparando rayos ópticos como un aspersor desquiciado.

-Iceman resbaló y rodó cuesta abajo como una bola de nieve.

-Emma Frost, aún en forma de diamante, se tambaleó y cayó pesadamente al suelo, rajando el mármol.

El insulto era tan pesado, tan cargado de significado universalmente atroz, que incluso la estructura mental de los más fuertes se desmoronó.

Al verlos caer, Stitch soltó una carcajada profunda, se sacudió las orejas y, mientras salía volando por una ventana rota, dejó atrás un graffiti enorme en la fachada de la mansión con su dibujito: Un Stitch chiquito haciendo muecas y sacándoles la lengua.

“Sholan y Villa Loriana mandan saludos.

¡Besitos de Stitch!”.

Luego desapareció dejando la mansión hecha un completo desastre, con X-Men desmayados, vomitando o chillando de horror.

—– En Villa Loriana, Sholan estaba en su despacho junto a Wanda y Bucky, viendo todo a través de un monitor.

Stitch se les unió, trayendo una cubeta enorme de palomitas.

—Buen trabajo, Stitch —dijo Sholan mientras le daba un chocadito de puños—.

—¡Jajaja!

Destrucción bonita —respondió el pequeño monstruo azul, comiendo palomitas con ambas manos.

Wanda se cruzó de brazos y miró a Stitch con severidad.

—¡Stitch!

—regañó, frunciendo el ceño—.

¡Esa palabra que dijiste es una grosería horrible!

No debes andar gritando eso, ¿me oíste?

Stitch, con las orejas gachas y una expresión de culpabilidad exagerada, soltó un pequeño y dramático: —Ohana…

no decir palabrotas…

—balbuceó, como un niño atrapado en travesura.

Wanda suspiró y se dio la vuelta con un ligero dolor de cabeza ante lo absurdo de la situación.

Aprovechando el momento, Sholan y Stitch se miraron de reojo, sonrieron cómplices, chocaron los puños en silencio y luego levantaron los pulgares al mismo tiempo, como si hubieran hecho la mejor jugada secreta del mundo.

La cubeta de palomitas tintineó alegremente cuando Stitch, emocionado, dio pequeños saltitos en su sitio.

Esa misma noche, mientras Villa Loriana regresaba a la calma, Sholan se sentó frente a una consola especial en su despacho personal.

Cortana proyectó una videollamada encriptada entró directamente a su sistema proyectándose a todos los dispositivos de la mansión, sin posibilidad de bloqueo.

Una amenaza silenciosa.

Una señal que no podía ignorar.

Scott se tensó de inmediato.

“Sholan…” murmuró, fingiendo neutralidad.

La voz de Sholan fue como una cuchilla fría: “Fallaste, Summers.

pero pusiste en riesgo a mi familia.” Scott abrió la boca para intentar justificarse, pero Sholan levantó un dedo en señal de silencio.

El gesto fue más cortante que cualquier palabra.

“Te perdono el error de ser débil,” continuó Sholan, su Ki resonando apenas visible detrás de él, como una tormenta contenida.

“Pero jamás te perdonaré que hayas jugado con la seguridad de quienes amo.” El silencio en la sala fue absoluto.

“Esto no es una amenaza, Summers.

Es una promesa: Si alguna vez vuelves a acercar el peligro a Villa Loriana…

no habrá refugio en el mundo, ni en el universo, donde puedas esconderte de mí.” La pantalla parpadeó cuando Sholan cortó la comunicación sin esperar respuesta.

Del otro lado, Scott Summers se quedó solo en su sala de guerra…

sintiendo, por primera vez en mucho tiempo, absoluto miedo.

Una advertencia clara.

Una sentencia sellada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo