Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 266
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- Capítulo 266 - 266 El Cumpleaños de las Quintillizas
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266: El Cumpleaños de las Quintillizas 266: El Cumpleaños de las Quintillizas El sol se filtraba a través de las grandes ventanas de Villa Loriana, iluminando el jardín lleno de decoraciones brillantes y coloridas.
Las quintillizas estaban especialmente emocionadas, pues era su cumpleaños.
A pesar de su corta edad, las pequeñas estaban llenas de energía, corriendo alrededor de los jardines mientras jugaban con Stitch, que saltaba y se movía por el lugar con su característica velocidad y travesuras.
Sholan observaba la escena con una sonrisa suave, disfrutando de la alegría de su familia.
Wanda, de pie a su lado, sonreía mientras veía a las niñas disfrutar de su día especial.
A pesar de todo lo que había sucedido, estos pequeños momentos de felicidad eran todo lo que necesitaban.
La mansión estaba repleta de invitados, cada uno trayendo algo especial para compartir en este día.
Nick Fury llegó el primero, con su característico parche en el ojo, y fue seguido por Natasha Romanoff, quien parecía estar más relajada que de costumbre.
Karen y Shadow X llegaron al evento con su mirada lógica pero igualmente cordial.
El siguiente en llegar fue Thor, quien, al igual que siempre, no pasaba desapercibido.
Con su capa ondeando al viento y su actitud desenfadada, hizo que todos sonrieran al instante.
Logan, acompañado de Sarah Kinney, quien estaba claramente en el último trimestre de su embarazo, también llegó, saludando a todos con una mezcla de su habitual seriedad y una leve sonrisa, mientras Sarah caminaba a su lado y un anillo brillando en su dedo anular en su mano izquierda.
La sorpresa fue cuando Steve Rogers apareció, acompañado de Peggy Carter, quien estaba embarazada.
Todos se quedaron boquiabiertos al ver la barriga de Peggy de varias semanas, un anuncio de lo que era un nuevo capítulo para ellos.
Steve sonrió con orgullo, y todos los presentes no pudieron evitar felicitar a la pareja.
Poco después, llegó Bruce Banner, quien se veía más relajado que de costumbre, y Clint Barton, acompañado de su esposa y sus hijos.
Pietro, el hermano de Wanda, hizo su entrada con Magik, Psylocke, y Rogue, quien estaba visiblemente contenta por la nueva etapa de su vida.
Fue entonces cuando Pietro les contó a todos que su empresa de mensajería, “RunXpress”, había sido un rotundo éxito.
Se había especializado en un sistema de mensajería eficiente y rápido para todos, y ahora expandía sus servicios a nivel mundial.
Las felicitaciones no tardaron en llegar, y todos en la sala se sintieron orgullosos de lo que Pietro había logrado.
Finalmente, Tony Stark llegó acompañado de Pepper Potts, Misha y Nasha.
Todos los niños estaban felices al ver a sus amigos, pero lo más sorprendente fue que Pepper también estaba embarazada, anunciando que pronto la familia Stark crecería aún más.
Con cada llegada, la mansión se llenaba de risas, abrazos y felicitaciones, creando un ambiente cálido y familiar.
Las niñas, que no dejaban de corretear, pasaron gran parte de la tarde jugando con Laura Kinney, quien las animaba a hacer carreras y juegos de esconde y atrapa.
Misha y Nasha también se unieron, y pronto los hijos de Clint y Stitch se unieron a la fiesta.
Las niñas reían y disfrutaban como nunca antes, compartiendo su día especial con sus amigos y familiares.
La tarde avanzó, y llegó el momento que todos esperaban: el pastel.
Las luces se apagaron momentáneamente y todos cantaron el “Feliz Cumpleaños” mientras las quintillizas, con una gran sonrisa, soplaban las velas.
La mesa estaba llena de regalos, algunos pequeños y otros grandes, pero todos estaban pensados con amor para las pequeñas.
Después de los festejos, mientras los invitados comenzaban a retirarse poco a poco, Sholan se acercó a Tony Stark, quien se encontraba revisando algo en su dispositivo holográfico portátil, con una copa de whisky a medio terminar en la otra mano.
—Tony —dijo Sholan en tono tranquilo, pero serio—.
¿Cómo va el desarrollo de las cápsulas Hoi Poi que te pedí?
Tony sonrió levemente, como si esperara la pregunta.
—Están listas —respondió, cerrando el holograma—.
Funcionan perfecto en todos los tests.
Pero…
—añadió, encogiéndose de hombros— las regulaciones están retrasándolo todo.
Especialmente la maldita Ley Williams.
Sholan frunció el ceño, intrigado.
—¿Ley Williams?
—preguntó—.
¿Qué pasó para que aprobasen algo tan restrictivo?
Tony dejó escapar un suspiro, su expresión tornándose más seria.
—Fue por una niñita genio del MIT.
Se llamaba Riri Williams.
—hizo una pausa breve, bajando la voz ligeramente—.
En una discusión con su profesor de física cuántica, intentó demostrar que podía crear un portal como los que usaron los Chitauri durante la invasión de Nueva York.
Y…
lo logró.
Sholan alzó una ceja, sorprendido, mientras Tony continuaba.
—Las cámaras de seguridad captaron todo —dijo Stark, moviendo lentamente su vaso entre los dedos—.
En cuanto abrió el portal, algo…
un proyectil, o lo que fuera, salió disparado desde el otro lado.
Impactó directamente en su pecho, atravesándola…
—hizo una pausa—.
Y, en cuestión de segundos, todo el taller de pruebas del MIT explotó en pedazos.
Literalmente.
La atmósfera entre ambos se volvió más pesada.
Sholan se mantuvo en silencio, permitiendo que Tony terminara.
—Yo participé en la investigación —añadió Tony—.
Encontramos rastros de antimateria en los restos del laboratorio.
Mi hipótesis es que el proyectil que atravesó a Riri era antimateria.
Al interactuar con la materia de su cuerpo, liberó una energía brutal…
aniquilándolo todo.
No quedó absolutamente nada de ella, Sholan.
Nada.
Sholan apretó la mandíbula.
Era difícil procesar algo tan devastador.
—Y por culpa de ese desastre —continuó Tony—, el Congreso pasó la Ley Williams.
Ahora todas las nuevas tecnologías deben pasar controles de seguridad absurdamente estrictos.
Especialmente si tienen potencial de alterar la estabilidad cuántica, dimensional o energética.
Por unos instantes, ninguno de los dos dijo nada.
El eco lejano de las risas y las despedidas de los invitados contrastaba violentamente con el peso de la conversación.
—Gracias por contármelo, Tony —dijo finalmente Sholan, en voz baja.
Tony asintió con gravedad, dejando su copa sobre una de las mesas cercanas.
—Solo ten cuidado —advirtió—.
Si quieres que saque las cápsulas de circulación oficial y te las dé directamente…
vamos a tener que hacerlo muy, muy discretamente.
El escrutinio ahora es brutal.
Cuando Tony terminó de explicarle la situación, su rostro recuperó algo de su chispa habitual.
—Por cierto —añadió, esbozando una sonrisa ladeada—.
Este viernes vamos a hacer una fiesta.
Algo grande.
Ya sabes, para celebrar que por fin desmantelamos a esa célula terrorista pseudo-HYDRA que tenía el cetro de Loki.
Y, si todo sale bien, también celebraremos la caída total de HYDRA.
Tony le dio un golpecito amistoso en el brazo a Sholan.
—Tú y Wanda tienen que venir.
No acepto excusas —agregó, en tono de broma, aunque había una firmeza detrás de sus palabras.
Sholan asintió, forzando una pequeña sonrisa entendiendo la gravedad de la situación.
Pero mientras Tony hablaba, una palabra emergió en su mente como un eco oscuro, perturbando su breve sensación de victoria.
Ultron.
Una sombra cruzó fugazmente su mirada.
Sabía que, a pesar de las celebraciones, algo mucho más peligroso estaba en el horizonte.
Algo grande se avecinaba, y esta vez, debía estar preparado para enfrentarlo.
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