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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 270

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  4. Capítulo 270 - 270 Líneas que no deberían cruzarse
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270: Líneas que no deberían cruzarse 270: Líneas que no deberían cruzarse La noche en Wakanda era silenciosa, pero no inmóvil.

Bajo el escudo holográfico que protegía al reino del mundo exterior, la vibración sutil de las torres energéticas mantenía su murmullo inalterado.

Todo funcionaba con la perfección habitual…

hasta que dejó de hacerlo.

En la sala del trono, las luces parpadearon.

Las pantallas se apagaron por completo y un zumbido bajo resonó a través de los sistemas.

Los centinelas se tensaron, pero antes de que pudieran activar sus armas, una figura proyectada en medio del salón tomó forma.

—¿Qué es esta brujería?

—gruñó el Rey T’Chaka, incorporándose de su trono con gesto severo.

Frente a él, apareció un hombre de presencia tranquila y mirada decidida.

A su lado, la imagen translúcida de una inteligencia artificial femenina acompañaba la transmisión, flotando con elegancia azulada.

—Majestad, lamento la intromisión —dijo Sholan con respeto, inclinando ligeramente la cabeza—.

Pero no podía darme el lujo de pedir permiso.

El asunto que nos compete no espera, y afecta tanto a su nación como al mundo entero.

Los guardias reaccionaron de inmediato, pero T’Chaka levantó una mano, frenándolos.

Aunque furioso, había algo en el tono del desconocido que le despertaba una peligrosa curiosidad.

—¿Quién eres?

¿Y cómo entraste a la red de Wakanda?

Antes de que Sholan pudiera responder, una joven irrumpió desde el corredor lateral, con un kimoyo bead parpadeando furiosamente en su muñeca.

—¡Eso es imposible!

—gritó Shuri, sin disimular su frustración—.

Yo diseñé el sistema.

Tiene capas de cifrado cuántico reversivo con lenguaje de auto-defensa vibránica.

Nadie puede entrar.

¡Ni siquiera una IA!

Sholan sonrió, con una expresión que combinaba respeto y desafío.

—Tal vez deberías revisar tu historial de publicaciones, “@ShuriThePantherQueen”.

Tus sistemas son brillantes.

Pero tu perfil personal es…

vulnerable.

Shuri se quedó helada.

Su rostro pasó de sorpresa a vergüenza, y de ahí a una irritación genuina.

T’Chaka se adelantó, molesto.

—Basta.

No has respondido.

¿Qué quieres de Wakanda?

Sholan se enderezó un poco más, sin arrogancia, pero con claridad.

—He localizado a Ulises Klaue.

El hombre que robó vibranium de su nación.

Uno de los pocos forasteros que ha manchado la imagen de Wakanda con sangre y ambición.

T’Chaka se quedó inmóvil.

Su rostro, entrenado para la diplomacia, no traicionó emoción alguna.

—Ese hombre es un criminal que ha causado daño en muchas partes del mundo.

No es asunto de Wakanda únicamente.

—Claro que no —dijo Sholan, sin perder el hilo—.

Pero sé que su pueblo no ha olvidado.

Ni ha perdonado.

Su mera existencia es una mancha en el legado que construyen.

Y sé que, si pudieran, lo borrarían del mapa sin dejar rastro.

Shuri miró al rey, en silencio.

La tensión en la sala crecía.

—¿Por qué lo mencionas?

¿Lo quieres para ti?

—preguntó T’Chaka.

—No —respondió Sholan, directo—.

Yo ya obtuve lo que necesitaba de él.

Pero les ofrezco su ubicación exacta.

Como un gesto de buena fe.

A cambio, solo necesito algo de ustedes.

—¿Un trato?

—replicó el rey con los ojos entrecerrados—.

¿Con alguien que irrumpe en nuestro reino como un ladrón invisible?

—No soy su enemigo, Majestad —dijo Sholan, calmado—.

Pero algo se avecina.

Y cuando eso ocurra, necesitaré su apoyo.

No en armas.

No en hombres.

Solo en preparación.

Coordinación.

Logística.

—¿Para qué?

Sholan lo miró en silencio por un momento.

Luego, sus labios se curvaron apenas en una sonrisa.

—Digamos que… si el mundo va a arder, quiero que Wakanda esté fuera del fuego.

T’Chaka se mantuvo en silencio largo rato.

Entonces, finalmente, habló.

—Dime lo que sabes de Klaue.

Después hablaremos de lo que quieres.

Sholan asintió despacio.

—Perfecto.

Le enviaré las coordenadas por una línea segura.

Espero su respuesta, Rey T’Chaka.

Y gracias… por escucharme, a pesar de todo.

El holograma comenzó a desvanecerse.

—Oh, y Shuri —añadió Sholan con una mirada lateral antes de desaparecer—.

Te recomiendo cambiar tus contraseñas.

Algunas cosas no deberían llevar el año de nacimiento.

La conexión se cortó.

El silencio volvió.

Shuri apretó los dientes.

—¡Le voy a enseñar a ese entrometido…!

T’Chaka no dijo nada.

Solo se sentó lentamente, los dedos entrelazados ante su boca.

El nombre “Ulises Klaue” resonaba en su mente.

Y el presentimiento oscuro de que esto apenas comenzaba…

no lo abandonaría.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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