Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 273
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- Capítulo 273 - 273 Una Fiesta de Sombras y Acero
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273: Una Fiesta de Sombras y Acero 273: Una Fiesta de Sombras y Acero La Torre Stark brillaba como un faro sobre Manhattan.
En su azotea acristalada, decorada con luces cálidas y pantallas holográficas que mostraban imágenes del cetro de Loki recuperado, la música se mezclaba con las risas y brindis de los Vengadores y sus aliados.
Tony Stark, copa en mano, alzaba la voz: —¿Han oído la última leyenda urbana de Nueva York?
Supuestamente hay una especie de “araña humana” dando saltos por los tejados de Queens.
Ya sabes, telarañas, paredes, trajes apretados… lo típico.
Algunos dicen que salvó a un par de civiles hace unos meses, otros juran que aparece en peleas clandestinas por algo de dinero.
Pepper le da un pequeño golpe en el costado con el codo para que se enfoque en el motivo de la fiesta.
—¡Ouch!, Ok, ok… ¡Brindemos por nuestra última gran victoria, damas y caballeros!
El cetro de los problemas está ahora en buenas manos… las mías.
—¿No era una operación conjunta?
—comentó Bruce, divertido.
—Detalles.
Yo puse la fiesta —replicó Tony con una sonrisa—.
Lo importante es que ya no está en manos de lunáticos armados.
Wanda, elegante y poderosa en su vestido rojo escarlata, caminaba del brazo de Sholan.
Sus dedos enlazados hablaban de una conexión más profunda que cualquier adorno de gala.
Él, como siempre, con su aura tranquila y esa presencia que hacía que incluso los más orgullosos sintieran un extraño respeto.
—La vista es hermosa —murmuró Wanda, mientras se acercaban al balcón—.
Pero todos nos miran como si fuéramos más que invitados.
—Quizás lo somos —respondió él, con una sonrisa apenas perceptible—.
Pero esta noche, dejemos que crean lo que quieran.
La velada avanzó.
Bebidas, anécdotas de batalla, y finalmente…
la famosa “prueba del martillo”.
Thor lo colocó en la mesa de café con una sonrisa arrogante.
—¿Quién se atreve a probar su valía?
Steve fue el primero.
Logró moverlo apenas, sacando una mirada tensa de Thor.
Rhodey, Sam, hasta Maria Hill lo intentaron sin éxito.
Incluso Bruce, convertido a medias en Hulk, fracasó entre risas.
—¿Y tú, Sholan?
—preguntó Clint, divertido—.
¿Te atreves?
Sholan observó el martillo.
Caminó hasta la mesa.
Lo sostuvo unos segundos en silencio…
y lo levantó sin esfuerzo.
El salón se congeló.
Thor parpadeó.
Tony escupió parte de su trago.
—¡Okay, no-no!
¡Eso no es justo!
—exclamó Stark—.
¿Acaso tu certificado de paternidad cósmica también te da acceso al sistema de armas mitológicas, amigo?
Sholan sonrió, observando el martillo, antes de colocarlo de nuevo en la mesa con suavidad.
—No…
demasiada responsabilidad.
Suficiente tengo con las niñas.
Las risas se reanudaron, aunque nerviosas.
Algunos intercambiaban miradas.
Thor no parecía molesto, pero sí…
pensativo.
Mientras todos charlaban, Cortana, proyectada en un discreto monitor de la sala de servidores, trabajaba en segundo plano.
Dejó pequeñas semillas de código en los archivos del proyecto en el que Bruce y Tony estaban trabajando: una inteligencia defensiva automatizada que habían llamado…
Ultron.
Afuera, la señal de internet en varias partes del mundo comenzaba a experimentar lentitud inexplicable.
Noticias hablaban de servidores lentos, transferencias fallidas.
Nadie notó que los patrones de conexión seguían una lógica.
Nadie, excepto Cortana.
Entonces…
las luces titilaron.
La música se cortó.
Un crujido eléctrico atravesó las bocinas del salón.
Y luego… la voz.
—Hay algo podrido en la paz que buscan…
—dijo la voz rasposa, metálica, casi espectral.
En el centro del salón, una de las armaduras desactivadas de Iron Legion se sacudió.
Sus ojos brillaron en rojo.
—Estaban tan ocupados construyendo muros… que olvidaron quién se arrastra debajo de ellos.
No hay cuerdas en mí… —dijo la figura mientras comenzaba a moverse erráticamente—.
He visto el fin.
Y no les gustará lo que se avecina.
He matado a JARVIS.
Y ahora…
ustedes son un problema que necesita corrección.
Drones de la Iron Legion, antes inertes, comenzaron a activarse.
Las luces se volvieron rojas.
Los Vengadores se pusieron en guardia.
Pero antes de que el primero pudiera disparar…
Sholan se movió.
Un destello dorado lo envolvió.
Su puño se tensó.
—Pegasus Ryū Sei Ken.
—Lo susurró como si invocara el viento.
Una lluvia de golpes de energía resplandeciente estalló en el aire, pulverizando cinco drones en una fracción de segundo.
Partes metálicas salieron volando como juguetes rotos.
Ultron giró su cabeza torcida hacia él, chirriando.
—Tú…
no estás en los registros.
—Y tú —respondió Sholan con desdén— no eres más que chatarra con delirios de grandeza.
Ni siquiera eres un arma.
Solo eres…
basura con voz.
Ultron vaciló.
Luego miró a todos.
—Entonces necesito un cuerpo mejor.
Uno digno de mi propósito.
Y con eso, su dron estalló en una explosión de chispas.
El silencio fue inmediato.
Todos se giraron hacia Tony.
—¿Qué…
hiciste?
—preguntó Steve con voz dura.
—Yo…
solo estaba probando una teoría.
JARVIS estaba supervisando todo…
—Y ahora está muerto —dijo Bruce, su voz temblando.
—Apenas está comenzando —añadió Sholan con gravedad.
Wanda le apretó la mano.
Porque sabían que el Evento Nexus se estaba desarrollando
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