Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 274
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- Capítulo 274 - 274 Ruido en la Ruina
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274: Ruido en la Ruina 274: Ruido en la Ruina Las noticias estallaban en todas las pantallas del mundo.
—“Explosiones simultáneas en redes eléctricas de Berlín, se sospecha sabotaje cibernético—” —“Doce fábricas de defensa militar han sido comprometidas por una inteligencia artificial desconocida—” —“El caos se extiende por varias capitales—” En medio del silencio tenso de la Torre Stark, todos comprendían que ya no era una amenaza hipotética.
Ultron había comenzado su guerra.
Johannesburgo, Sudáfrica.
Puerto industrial.
Noche cerrada.
Klaue gritaba por radio, desesperado, al ver cómo sus hombres eran derribados por drones armados.
Los contenedores volaban por los aires, el metal resonaba con violencia.
Del centro del ataque emergía Ultron, ya no como chatarra, sino en un nuevo cuerpo reluciente, esculpido con partes de vibranium robado y una mueca de desprecio grabada en su rostro metálico.
—El vibranium no es tuyo, Ulysses —dijo con desdén—.
Pero te agradezco por conservarlo hasta que alguien digno viniera a reclamarlo.
Klaue intentó disparar.
Le duró un segundo.
Ultron lo lanzó al suelo con un rayo sónico, y mientras sus drones absorbían el vibranium, el propio Ultron extendió los brazos.
—Necesito que el mundo… despierte de su ilusión de control.
—De sus muñecas surgieron cápsulas metálicas que estallaron en una neblina líquida, expandiéndose en todas direcciones.
Desde esa neblina surgieron agujas de vibranium líquido, que volaron a velocidad precisa hacia todos los presentes.
Tony, Natasha, Steve, Bruce…
todos recibieron el impacto.
Las agujas no mataban, pero sí entraban directamente por la nuca o el pecho, pequeñas, pero cargadas de nanomáquinas que alteraban conexiones sinápticas y emociones.
Thor intentó conjurar rayos, pero sus movimientos se volvieron erráticos.
Clint cayó de rodillas, con la vista borrosa.
Natasha tembló.
Pero no todos fueron alcanzados.
Sholan alzó dos dedos y detuvo su aguja en el aire, girándola con elegancia antes de destruirla con un chasquido.
Wanda extendió una ola escarlata que hizo vibrar la aguja como si se deshiciera en la realidad.
Pietro, por su parte, vibró en fase, dejando que la aguja pasara a través de él sin tocarle.
—¿Qué está haciendo?
—gruñó Pietro.
—Rompe sus mentes —respondió Wanda con un nudo en la garganta.
Bruce gritó.
Sus músculos comenzaron a expandirse.
Sus ojos se volvieron salvajes.
—No… ¡No!
¡Sholan, sácame de aquí!
¡Antes que…!
Demasiado tarde.
El Hulk rugió.
Johannesburgo tembló.
Calles enteras fueron arrasadas.
Edificios colapsaron.
Coches volaron por los aires como juguetes.
El caos se volvió absoluto mientras Hulk, fuera de control, descargaba su furia sobre la ciudad.
—¡Bruce, para!
¡Nos estás matando!
—gritaba Natasha, intentando alcanzarlo.
—¡Evacúen la zona!
¡Llévense a los civiles!
—ordenó Steve.
Pero nadie podía contenerlo.
Solo uno.
Sholan descendió en medio del cráter que había dejado Hulk tras aplastar un tranvía.
Su sombra se extendía como un eclipse sobre la bestia.
—Ya basta, Bruce.
Hulk rugió y cargó contra él.
Entonces, Sholan activó su técnica: —Suimin Kakusei no Hōsoku.
¡La Ley del Sueño y el Despertar!
Sus ojos brillaron como soles silentes, y el mundo pareció detenerse.
Hulk cayó de rodillas, sus pupilas dilatadas…
atrapado en un estado onírico de trance, los puños temblando, los músculos aún tensos…
pero sin moverse más.
No lo había vencido con violencia.
Lo había desactivado desde el alma.
Horas después, en lo que quedaba del puerto y calles destrozadas, el equipo se reunía entre cenizas y escombros.
Los cuerpos de civiles habían sido evacuados, pero la imagen era clara: habían perdido.
Steve tenía un corte en la frente.
Natasha no decía nada.
Thor miraba el cielo, frustrado.
Clint apenas podía mantenerse en pie.
—No estábamos preparados para esto —murmuró Bruce, aún medio fuera de sí—.
No es solo una I.A.
Es algo más.
Algo…
decidido.
—Sí —dijo Wanda, seria—.
Ultron no es como los demás enemigos.
Él no quiere ganar.
Quiere que desaparezcamos.
Sholan observó en silencio a cada uno.
Luego se giró hacia Clint.
—Tienes familia.
Ve con ellos.
Vuelve a tu granja.
Esta pelea no es para que estés en medio, no ahora.
Clint asintió sin discutir.
—¿Y nosotros?
—preguntó Steve.
—Yo me encargaré del transporte.
Necesitan tiempo, cuidados… y distancia.
—Sholan miró hacia el cielo.
Abrió un portal al interior del quinjet con un giro de su palma—.
Vamos a Villa Loriana.
Allí podremos reagruparnos… y prepararnos para la próxima jugada.
—¿La siguiente fase de Ultron?
—preguntó Tony con voz grave.
—No.
La nuestra —dijo Sholan—.
Porque esta vez…
no le daremos margen para improvisar.
El portal se tragó a los Vengadores.
El campo de batalla quedó vacío.
Pero en la oscuridad… Ultron ya tenía nuevos planes.
Y su próximo cuerpo…
estaba en camino.
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