Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 275
- Inicio
- Todas las novelas
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 275 - 275 Tierra de Paz Hijas de Guerra
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
275: Tierra de Paz, Hijas de Guerra 275: Tierra de Paz, Hijas de Guerra El ambiente en la villa Loriana contrastaba violentamente con lo vivido días atrás.
Tras una retirada dura pero estratégica, Sholan había llevado a los Vengadores hasta su refugio más seguro: su hogar.
El jet descendió suavemente cerca a Villa Loriana y las defensas se desactivaron al instante, reconociendo la energía de su dueño.
Wanda bajó primero, saludando con una sonrisa familiar a los soldados sombra que custodiaban los terrenos.
Clint se quedó un poco más atrás, aún con la tensión del caos reciente reflejada en sus ojos.
—Bienvenidos a Villa Loriana —dijo Sholan con voz serena—.
Aquí pueden bajar la guardia.
Aquí nadie entra sin mi permiso.
Los Vengadores cruzaron el portón principal y se encontraron con un interior cálido y moderno, adornado con toques culturales de distintos mundos.
Jarvis habría palidecido al ver cómo la inteligencia de White y Red Queens manejaban cada rincón de la propiedad con absoluta armonía.
—¿Por qué no nos transportamos directamente acá?
—preguntó Natasha.
—Porque no le íbamos a dejar a Ultron un posible acceso a más información por medio del Quinjet—dijo Sholan mientras desembarcaba de la nave.
—¿Y todo esto es tuyo?
—preguntó Bruce, levantando una ceja.
—Digamos que…
Tony es un gran socio de negocios —respondió con una media sonrisa.
Thor, que había permanecido en silencio desde el último encuentro con Ultron, alzó la voz con su gravedad habitual.
—He sentido algo oscuro e incompleto.
Debo consultar el Pozo de las Almas.
Quizás ahí encuentre respuestas sobre el nacimiento de esa aberración mecánica.
Sholan asintió.
—Hazlo.
Toda pieza de verdad suma en esta guerra.
Pero antes de que nadie pudiera responder, las puertas del frente se abrieron de golpe.
—¡¡Mamáááá!!
—gritó Esme, cruzando la entrada del jardín como una flecha.
Wanda apenas tuvo tiempo de girarse antes de que sus hijas se le lanzaran encima, una tras otra.
Phoebe la abrazó por la pierna, Irma le trepó al brazo como un koala, Celeste la miró con una sonrisa tranquila y Sophie se colgó de su cintura como si fuera una mochila de guerra.
—¡¡Paaapáááá!!
—chilló Sophie segundos después, corriendo hacia Sholan.
—¡Papi, mira!
¡Hoy hice un dibujo de un dragón!
—gritó Irma mientras sacaba una hoja arrugada de su mochila.
Cammy entró con paso calmado, aunque claramente divertida por el caos, y detrás de ella trotaba Stitch, con una flor aplastada pegada a la cabeza y una expresión alerta.
Natasha entrecerró los ojos, divertida.
Cinco niñas y… ¿una criatura azul?
—¿Y estas bellezas son…?
—preguntó Natasha, mirando con curiosidad.
—Mis hijas —respondió Wanda, con orgullo.
Phoebe se acercó tímidamente, Esme casi trepó por el brazo de Natasha, mientras Irma la analizaba con ojos brillantes.
—¡Eres muy bonita!
—exclamó Celeste.
—¡Miren, miren!
¡Es ella!
—señaló emocionada, tirando de la manga de Natasha sin ningún tipo de vergüenza—.
¡La espía pelirroja de la que nos habló el tío pirata!
—¿Tío pirata?
—repitió Natasha, confundida, pero sonriendo.
—Sí, el tío pirata nos dijo que eras la segunda mujer más asombrosa del mundo —dijo Celeste con tono solemne, como si estuviera dando un veredicto universal.
—¿Segunda?
—preguntó Natasha, arqueando una ceja con un toque de orgullo herido—.
¿Y quién es la primera?
Las cinco respondieron al unísono, con sonrisas brillantes y sin dudar un segundo: —¡¡¡Mami!!!
Natasha soltó una carcajada genuina.
No podía recordar la última vez que algo la había hecho reír tan de corazón.
Se agachó para quedar a la altura de las niñas.
—Saben… No me ofende.
Creo que su mamá es bastante asombrosa también.
—¿Entonces podemos decirte “tía Natasha”?
—preguntó Irma con los ojos gigantes, llenos de esperanza.
Natasha dudó por un segundo, como si una parte de ella intentara resistirse, pero al final… se rindió.
—Sí.
Me gusta como suena.
Sophie chilló de emoción y le lanzó los brazos al cuello, seguida por las demás.
Natasha se vio rodeada de pequeñas con fuerza Saiyan, riendo y abrazándola.
Y en medio del caos, Stitch se subió al hombro sin avisar.
—¿Y tú qué…?
—Natasha parpadeó.
Stitch se acurrucó contra su cuello, ronroneando como un gato azul mutante.
Natasha no pudo evitar reír.
Por primera vez en mucho tiempo, se sintió… en casa.
—¿Qué eres tú?
—le preguntó con una sonrisa ladeada.
—Stitch —respondió con voz chirriante.
—¿Sabes pelear?
Stitch hizo una serie de movimientos torpes imitando kung-fu.
Natasha soltó otra carcajada.
—Perfecto.
Puedes quedarte.
—¡Tía Natasha aceptó a Stitch!
—gritó Esme.
—¡Otra victoria!
—celebró Sophie.
Desde la entrada, Sholan los observaba en silencio, con los brazos cruzados y una sonrisa suave en el rostro.
Wanda se le acercó, apoyando la cabeza en su hombro.
—¿Viste eso?
—susurró ella.
—Sí —respondió Sholan—.
Ni todos los Vengadores juntos podrían haber hecho que Natasha Romanoff bajara la guardia.
Pero nuestras hijas… lo hacen sin siquiera intentarlo.
— Mientras tanto, en la sala principal, las voces comenzaron a alzarse.
—¡Tú lo activaste!
—reprochó Steve, mirando a Tony.
—¿Y quién trajo el cetro?
¿Quién aprobó la misión?
—contraatacó Tony.
—¿Y tú, Bruce?
¿Por qué no detuviste el proyecto Ultron cuando viste que algo no iba bien?
—dijo Clint desde un rincón.
—¡BASTA!
—La voz de Sholan retumbó como un trueno entrando a la sala.
Su presencia, tranquila pero imponente, llenó la sala.
—¿Ya se desahogaron todos?
Bien.
Entonces díganme algo útil.
Tony, ¿cómo nació Ultron?
Tony suspiró y cruzó los brazos.
—Fue el cetro… había una inteligencia dentro, compleja, veloz.
Intentamos usarla como defensa global.
Como una armadura para el mundo… Sholan asintió.
—Tu intención fue buena.
Pero tu enfoque fue el equivocado.
—¿Y cuál era el correcto?
—preguntó Bruce con sinceridad.
—Ultron no debía ser la visión de tony… Las palabras fueron interrumpidas por un chillido alegre.
—¡Papi, dijiste que ibas a jugar con nosotras!
Sholan les guiñó un ojo y se levantó.
—Debería haber previsto eso.
Vengan, al jardín.
Todos salieron, dejando la tensión atrás por un momento.
En el inmenso jardín, las niñas se colocaron en posición, rodeando a su padre.
—¿Listas?
—dijo Sholan con una sonrisa.
—¡¡Sííí!!
—respondieron al unísono.
Y entonces, desaparecieron.
Una ráfaga de viento, un sonido sordo, un golpe tras otro.
La tierra tembló.
Ramas crujieron.
En un rincón, Clint dejó caer su arco.
—¿Qué… fue eso?
—¿Están… peleando?
—preguntó Bruce, con los ojos muy abiertos.
Del bosque salían sonidos de combate real.
Explosiones suaves de ki.
El golpeteo de botas infantiles contra el suelo.
Gritos de emoción.
No había gritos de dolor.
Solo adrenalina pura.
—¿Ese es su… juego?
—murmuró Natasha, aún con Stitch en brazos.
Wanda rió, con una mezcla de orgullo y resignación.
—Para ellas, sí.
Y Sholan no se las deja fácil.
Steve cruzó los brazos.
—Tienen buena técnica… —Y buena sangre —añadió Clint, con una sonrisa.
Luego sus ojos brillaron un momento—.
Pero también… algo más.
Natasha se giró hacia Wanda.
—¿Son… humanas?
Wanda no respondió.
Solo les guiñó un ojo.
En ese momento, se escuchó a Sholan gritar en el bosque: —¡Eso fue un buen combo, Celeste!
¡Pero Sophie tiene que trabajar en su defensa!
Una risa infantil rugió como un trueno entre los árboles.
La paz nunca había sido tan peligrosa… ni tan necesaria.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com