Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 280
- Inicio
- Todas las novelas
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 280 - 280 Una Segunda Oportunidad
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
280: Una Segunda Oportunidad 280: Una Segunda Oportunidad El callejón estaba sumido en sombras.
La sangre aún caliente se mezclaba con la humedad del concreto.
Ben Parker yacía en el suelo.
Inmóvil.
Silencioso.
Solo.
Sholan llegó tarde… pero no demasiado.
Se arrodilló a su lado sin decir una palabra.
Cerró los ojos, extendió la mano y percibió lo inevitable: la vida se había ido.
No fue una gran batalla.
No fue un enemigo imparable.
Fue la banalidad del crimen.
Un disparo.
Una decisión estúpida.
Y un alma arrancada.
Sholan apretó los puños.
—Otra vez…
esta historia…
siempre igual.
Las luces azules de los vehículos de emergencia se aproximaban.
Sirenas.
Gritos.
La escena se llenó de movimiento.
Paramédicos, policías, un forense.
Todos profesionales.
Todos con rutinas programadas.
—Adulto mayor.
Herida de bala.
No hay pulso.
Confirmamos fallecimiento —dijo uno.
El protocolo comenzó.
Pero justo antes de que metieran el cuerpo en la bolsa negra… Sholan alzó la mano.
—No lo toquen.
Su voz era baja, pero atravesó el ruido como una orden militar.
Se acercó, colocó ambas manos sobre el pecho del difunto y… lo guardó en su inventario con un leve destello.
Los presentes quedaron confundidos.
Como si su mente se nublara.
Sholan activó entonces uno de sus recursos más sutiles y letales.
—Hipnoterapia de Ofiuco.
Una onda de Ki radiante salió de sus dedos, invisible a los ojos comunes, pero devastadora para la voluntad.
Se acercó uno a uno a los paramédicos, policías y forense.
Los tocó levemente, les habló al oído, los miró a los ojos.
Y tejió el recuerdo perfecto.
Ben Parker no murió.
Se desmayó.
Fue reanimado con maniobras de RCP.
Recuperó la conciencia.
Se negó a ir al hospital.
No dio nombre.
“John Doe”.
Caso menor.
Archivado.
Nadie lo reportó.
Al mismo tiempo, Cortana limpiaba toda huella digital e hizo la llamada a May Parker contándole del fallecimiento de su esposo.
—Cámaras de tráfico, tiendas cercanas y domicilios.
Todos los feeds, eliminados.
Grabaciones del despacho de emergencias: borradas.
Caso fantasma completado —informó con precisión quirúrgica.
Sholan asintió.
Una tragedia borrada del mundo.
Un destino interrumpido… pero no terminado.
— May estaba en silencio, con los ojos vidriosos.
Peter caminaba en círculos, roto, enfadado, llorando sin lágrimas.
Ambos iban a salir rumbo a la morgue.
May no podía evitar repetir en su mente: —No puede ser cierto… no puede estar muerto… él me prometió volver… Y entonces… La ventana del departamento se abrió violentamente de golpe.
Un vendaval entró, apagando luces y esparciendo papeles.
Peter se giró con el corazón en la garganta.
Alguien cayó desde el cielo.
Y allí, de pie en medio del living, envuelto en un aura dorada resplandeciente, estaba él.
Cabello rubio como el sol.
Ojos verde esmeralda que ardían como fuego sagrado.
Peter dio un paso atrás, perplejo.
—Tú… tú eres… el de Nueva York… Nanashi.
—Así es —respondió Sholan con voz grave—.
Pero esta noche… vine a corregir un error.
May estaba paralizada.
Peter no sabía qué hacer.
Sholan extendió una mano al frente.
Una luz suave apareció.
Y el cuerpo de Ben Parker emergió.
Peter gritó.
May cayó de rodillas.
—¡No!
¡¿Por qué traes su cuerpo?!
—exclamó Peter, con furia y dolor.
Pero Sholan levantó la otra mano.
Y de su inventario extrajo un objeto envuelto en energía blanca y dorada.
Un Tiquete de Resurrección.
—Ben no merecía morir así —dijo con voz pausada y cargada de emoción contenida—.
Y ustedes no merecen cargar este dolor… no esta vez.
El sello se activó.
La luz dorada cubrió el cuerpo inerte.
May se cubrió la boca.
Peter no podía moverse.
Y entonces…Ben Parker abrió los ojos.
Respiró profundamente, como si emergiera de un sueño.
Miró a su alrededor, confundido, pero vivo.
—¿May?
¿Peter?
¿Dónde… estoy…?
—¡BEN!
—May corrió a abrazarlo.
Lágrimas de verdad, de alivio, de amor.
Peter se quedó petrificado con silenciosas lágrimas corriendo por su rostro Sholan se acercó.
Puso una mano en su hombro.
—No llores, Peter.
Ya fue suficiente.
Él está contigo… y ahora te toca ser más fuerte por eso.
Peter alzó la mirada.
Aún con lágrimas, pero ahora también con esperanza.
Sholan caminó hacia la ventana abierta.
El viento ondeaba su cabello como si el universo lo reconociera.
Y por primera vez en todo el multiverso Spider-man se quedó sin palabras.
Sholan sonrió apenas y le arrojó una tarjeta blanca.
Peter la atrapó.
La dirección decía: Villa Loriana.
Mañana.
08:00 a.m.
No faltes.
Y sin decir más, Sholan saltó hacia el cielo, envuelto en luz… desapareciendo entre las estrellas.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com