Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 281
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- Capítulo 281 - 281 La Decisión del Mentor
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281: La Decisión del Mentor 281: La Decisión del Mentor El sol de la mañana apenas comenzaba a asomarse cuando Peter Parker llegó frente a los portones de Villa Loriana.
Había dormido poco, con la mente en un torbellino tras lo sucedido la noche anterior.
La resurrección de su tío Ben.
La aparición de Nanashi.
La promesa de algo más.
Frente a la gran entrada, la reja se abrió sola.
Cortana lo estaba esperando en su forma física.
—Bienvenido, Peter Parker —dijo con suavidad—.
Él te está esperando en el campo de entrenamiento.
Peter avanzó por los senderos amplios y tranquilos del lugar.
A cada paso, sentía la presión crecer en su pecho.
Cuando llegó al campo, Sholan estaba allí.
De espaldas.
En silencio.
El viento jugaba con su cabello.
Ya no estaba transformado, pero su presencia era tan intensa como una tormenta contenida.
—Llegaste puntual —dijo sin girarse—.
Eso ya es mejor de lo que esperaba.
Peter se armó de valor.
—Estoy listo —dijo—.
Para lo que sea.
Sholan se volvió lentamente.
Lo observó con dureza.
—Desde hoy —dijo con voz firme— te prohíbo seguir siendo Spider-Man.
Peter parpadeó.
El golpe fue más fuerte de lo que esperaba.
—¿Qué?
¿De qué estás hablando?
¡No puedes hacer eso!
¡Es… es lo que soy!
¡Lo que debo hacer!
Sholan avanzó un paso.
Sus ojos se clavaron en él como cuchillas.
—¿Lo que debes hacer?
—repitió con una mueca seca—.
¿Cómo lo has estado haciendo hace meses?
¿Cómo lo hiciste anoche?
¿Buscando venganza mientras tu tío sangraba en la acera?
¿Dejando que otros cargaran con las consecuencias de tu falta de preparación?
Peter dio un paso atrás, como si las palabras fueran puñetazos.
—¡No fue mi culpa!
—gritó con los ojos rojos— ¡Yo no… no sabía…!
—¡Exactamente!
—rugió Sholan, la tierra vibrando bajo sus pies— ¡No sabías!
¡No estabas preparado!
¡Y sin embargo saliste a “jugar” con tus poderes!
El silencio cayó como una losa.
—¿Sabes cuántos como tú he visto, Peter?
—continuó Sholan, ahora con voz más baja, pero aún más intensa— Chicos buenos.
Inteligentes.
Con corazón.
Con propósito.
Pero sin guía.
Sin entrenamiento.
Todos terminan igual: muertos, rotos o sacrificando más de lo que deberían.
Peter bajó la cabeza.
Sholan dio un paso más, y puso una mano sobre su hombro.
—Con un gran poder… —…viene una gran responsabilidad —susurró Peter, completando la frase.
—Y esa responsabilidad incluye ser digno del poder que llevas.
Y no lo eres.
No todavía.
El chico asintió, temblando.
—Te buscaré en tres días —dijo Sholan con tono más suave—.
Ese será el primer paso de tu verdadero entrenamiento.
Peter levantó la mirada, y por primera vez en semanas… volvió a tener esperanza.
Horas después, mientras el sol se ocultaba, Wanda se acercó a Sholan en el salón principal.
—¿Estás seguro de esto?
—Sí —respondió sin titubear.
Ella lo miró con cierta tristeza.
—¿Por qué ahora?
¿Por qué el?
Sholan respiró hondo, con la mirada en los retratos de las niñas que colgaban en la pared.
—A través del multiverso, Spider-Man ha sido uno de los héroes más grandes que existen.
Pero nunca ha sido entrenado.
Nunca ha tenido una base sólida.
Siempre aprende a golpes.
Siempre sufre.
Siempre llega tarde a salvarse a sí mismo o a los que le importan.
Es hora de que eso cambie.
Wanda cruzó los brazos.
—¿Y por qué nosotros?
Sholan sonrió.
—Porque ninguno de nosotros fue entrenado para ser un héroe.
Todos improvisamos.
Y ya es hora de hacerlo bien.
Vamos a viajar a un mundo donde ser un héroe es más que un ideal: es casi un trabajo.
Wanda abrió los ojos sorprendida, pero luego asintió.
—¿Y las niñas?
—Vamos a dejarlas por un solo día.
Pero dentro del viaje, pasarán al menos dieciocho meses.
—¿Y si algo pasa aquí?
—Le pediré a Cortana que asigne a Red Queen y White Queen el control defensivo completo.
Además… Necesito que edite otra llave de Dungeon para el viaje.
Una voz resonó desde el techo: —Ya está en camino, Sholan.
Configuraré la dilatación temporal: 18 meses en aquel mundo… 24 horas aquí.
Wanda se acercó y le tomó la mano.
—Entonces prepárate, porque lo que venga… será una nueva etapa para todos.
—Y la necesitábamos.
Ambos se miraron… y sonrieron.
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