Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 286
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- Capítulo 286 - 286 El Fénix y el Símbolo de la Paz
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286: El Fénix y el Símbolo de la Paz 286: El Fénix y el Símbolo de la Paz La ciudad dormía bajo un cielo estrellado.
Desde lo alto de un edificio aislado, el viento soplaba como un susurro que no quería ser escuchado.
Sobre la azotea, dos figuras estaban inmóviles.
All Might —o más bien, Toshinori Yagi— estaba de pie, con la postura tensa.
Frente a él, Sholan, sereno como si el viento mismo lo rodeara pero no lo tocara.
—Tú fuiste quien pidió hablar —dijo Toshinori finalmente, rompiendo el silencio.
—Sí —respondió Sholan, sin rodeos—.
Quiero que hablemos… como lo que realmente somos.
No símbolos.
No leyendas.
Solo hombres… que han cargado demasiado.
Toshinori entrecerró los ojos.
Su mirada era aguda, inquisitiva.
—¿Cómo supiste que era yo?
Nadie lo ha notado, excepto unos pocos.
Sholan giró apenas la cabeza.
—Tu forma cambia.
Tu voz, tu cuerpo.
Pero no tu Ki.
Tu energía está rota.
La sentí desde el primer momento: poderosa, pero desequilibrada… como una vela que se consume por dentro.
Yagi respiró profundamente.
Su expresión se suavizó, pero con ella, una sombra de tristeza le cruzó el rostro.
Entonces, sin más resistencia, liberó su fachada.
Su cuerpo se encogió.
La masa muscular desapareció, revelando al verdadero hombre: flaco, encorvado, pálido.
Cansado.
—Estoy muriendo —dijo con sencillez—.
El poder de One For All se agota… y yo con él.
La herida que sufrí me ha devorado lentamente durante años.
Ya casi no me queda tiempo.
Sholan no se inmutó.
Lo miró con firmeza, pero sin juicio.
—¿Y todo este tiempo seguiste fingiendo… por qué?
¿Por el bien de la imagen?
¿Por el miedo a que los demás pierdan esperanza?
—Soy el símbolo de la paz —dijo Yagi con voz ronca—.
Si me derrumbo, lo hace todo lo que represento.
—Eso es una tontería.
La frase fue directa como un puñetazo.
Toshinori parpadeó, incrédulo.
—¿Perdón?
—Soportar tú solo el peso de un mundo entero… es estúpido —repitió Sholan sin cambiar el tono—.
El símbolo de la paz no puede depender de un solo hombre.
Eso no es fuerza… es arrogancia.
Yagi dio un paso hacia atrás, no por enfado, sino por la fuerza de la verdad que acababa de recibir.
El silencio volvió a llenar la azotea.
—¿Cuál es tu quirk?
—preguntó, quizás por cambiar el tema, quizás por curiosidad real.
—No tengo uno.
La respuesta cayó como una losa.
Toshinori frunció el ceño.
—¿Entonces cómo es que puedes hacer… todo eso?
—Porque no necesito un quirk para ser fuerte.
Lo que domino es mi Ki.
Lo entrené, lo purifiqué, lo expandí.
El poder que tengo no depende del azar, sino de decisión.
De esfuerzo.
Yagi bajó la mirada.
—Entonces dime, Sholan… ¿qué es un héroe, para ti?
El guerrero respiró profundo.
—Héroes y villanos son personas derrotadas por el mundo.
—Los héroes intentan salvar lo que perdieron.
Los villanos, destruir lo que los destruyó.
—Ambos nacen del dolor.
De haber fallado cuando más importaba.
La diferencia está en lo que eliges hacer después de esa derrota.
Toshinori guardó silencio.
—Y tú, ¿qué elegiste?
—Elegí convertirme en alguien que no volverá a fallar.
Aunque duela.
Aunque cueste.
Aunque tenga que destruirme a mí mismo para proteger a los que amo.
Las palabras calaron hondo.
Y entonces, Yagi lo preguntó: —¿Aceptarías heredar One for All?
Sholan lo miró directamente a los ojos.
—Sí.
Pero con una condición.
—¿Cuál?
—Que me permitas a mí, a mi esposa Wanda, y a mi pupilo Peter, presentar el examen de ingreso a la U.A.
Queremos formación.
Disciplina.
No buscamos atajos.
Queremos hacer las cosas bien.
Yagi sonrió con pesar… pero también con alivio.
—Aceptado.
Sacó un pequeño cabello.
—Solo necesitas esto.
Una muestra de mi ADN para que el poder comience a transferirse.
Sholan lo tomó sin dudar y lo consumió.
De inmediato, una energía diferente empezó a circular dentro de él.
Pero entonces, Sholan cerró los ojos.
El aire se volvió denso.
El Fénix despertó.
Llamas doradas brotaron de su espalda, arremolinándose con fuerza y belleza.
Toshinori dio un paso atrás, alarmado.
—¿Qué estás…?
Sholan extendió una mano.
Una llama azul surgió de su palma, pura, cristalina.
—Voy a devolverte lo que perdiste.
—¡Espera!
¡No puedes…!
La llama lo tocó.
Toshinori se arqueó, gritando… pero no de dolor.
De liberación.
El fuego recorrió cada fibra de su cuerpo.
Cicatrices internas, tejidos muertos, órganos colapsados… todo sanó.
No como un vendaje, no como un parche.
Fue restaurado.
La figura débil, esquelética… se desvaneció.
En su lugar, Toshinori Yagi volvió a su mejor forma, no la musculosa alterada por One for All, sino la versión más fuerte, saludable y pura de sí mismo.
Aun sin usar su poder, sentía fuerza, vitalidad, algo que creía olvidado para siempre.
Se miró las manos.
Las lágrimas le rodaron por las mejillas.
—Yo… estoy completo… —Ahora sí —dijo Sholan con calma—.
Ahora puedes vivir el tiempo que necesitas.
No para fingir… sino para formar.
Para guiar.
Para ser lo que verdaderamente deberías haber sido.
Toshinori cayó de rodillas.
No sabía si llorar, reír o agradecer.
Sholan, en silencio, encendió una llama oculta dentro de él.
Una chispa que Yagi no notó, plantada como un último regalo.
Una flama que nacerá cuando One for All se extinga… Y que volverá a arder.
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