Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 288
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- Capítulo 288 - 288 El Primer Paso del Camino del Héroe
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288: El Primer Paso del Camino del Héroe 288: El Primer Paso del Camino del Héroe La campana sonó con un eco nítido que resonó por los pasillos de la U.A., como si anunciara algo más que el inicio de clases.
Como si el destino mismo estuviera marcando el primer compás de una sinfonía que cambiaría el mundo.
El aula 1-A se llenaba de murmullos, curiosidad y ansiedad.
Varios estudiantes ya estaban en sus asientos.
Algunos hablaban emocionados, otros observaban en silencio.
Entonces la puerta se abrió, y todo cambió.
Peter Parker entró primero, relajado, con su mochila cruzada por un solo hombro.
—¿Clase 1-A, verdad?
¿No se equivocaron y me metieron en clase de genios por error?
—dijo con una sonrisa burlona.
Wanda entró detrás, con paso suave, su mirada explorando el ambiente con equilibrio.
La energía a su alrededor era tenue, pero innegable.
Y finalmente, Sholan.
Su mera presencia hizo que el ambiente bajara dos grados.
Su andar era tranquilo, pero cargado de poder.
Como un lobo entre ovejas.
Midoriya, que ya estaba sentado, levantó la mano y saludó con entusiasmo contenido.
—¡Hey!
¡Lo lograron!
Me alegra verlos aquí.
Varios estudiantes los miraban con extrañeza.
Bakugo, sentado con los pies sobre la mesa, los reconoció al instante.
Su ceño se frunció.
—Tsk… ¿qué hacen estos payasos aquí?
Iida se levantó de inmediato, moviéndose como un resorte.
—¡Ustedes no están en la lista original!
¿Qué clase de error administrativo es este?
Peter levantó la mano, despreocupado.
—Tal vez el error fue pensar que la lista era definitiva.
Ochaco, por su parte, sonrió y saludó a Wanda.
—¡Me alegra que entraras también!
Tu magia fue increíble.
Wanda asintió con amabilidad.
—Gracias.
Me alegra estar aquí.
De pronto, una voz apagada resonó desde la entrada… aunque nadie lo había notado.
—¿Ya acabaron de hacer relaciones públicas?
Todos voltearon y vieron a un hombre en un saco de dormir…
tirado en el suelo.
Shota Aizawa.
—Soy su profesor de aula.
Aizawa Shota.
También conocido como Eraserhead.
Y voy a dejar algo claro desde ahora: no me importa quiénes sean, ni si salvaron el mundo o son amigos del símbolo de la paz.
El timbre del aula resonó.
Aizawa apenas parpadeó desde su saco de dormir en la esquina del salón.
Sentado, con la vista fija en la clase, murmuró: —Bien.
Ustedes tres son nuevos aquí.
Preséntense.
Peter se adelantó primero con una sonrisa algo tímida, aunque su porte confiado delataba su experiencia.
—Peter Parker.
15 años.
Uh…
Me especializo en habilidades arácnidas.
Una respuesta breve, sencilla.
La mayoría solo asintió con curiosidad.
Kaminari murmuró: —¿Arácnidas?…
¿Como un insecto?
—Como una araña, genio —replicó Jirou en voz baja.
Luego, el silencio fue interrumpido por una energía intensa.
Sholan avanzó con pasos firmes hasta el frente del salón.
Su porte era recto, su expresión serena, pero sus ojos irradiaban una intensidad penetrante que hizo que varias chicas se tensaran sin entender por qué.
—Mi nombre es Sholan Maximoff —dijo con voz grave y controlada—.
Tengo 20 años.
Mi enfoque es el dominio físico.
En ese instante, un murmullo se extendió entre las chicas.
Momo lo observaba detenidamente, con una ceja ligeramente alzada.
—¿Veinte…?
Solo cinco años mayor que nosotros —murmuró.
—¡Wow!
Tiene pinta de tipo serio…
pero tan cool —susurró Mina, con los ojos brillando.
—¡Parece un actor de películas de acción!
—añadió Tsuyu con naturalidad.
Incluso Jirou, que no solía exaltarse, se quedó mirando la expresión de Sholan como si hubiera visto una montaña que caminaba.
—¿Ese rostro…
esa mirada…?
—pensó Momo—.
hmmm.
El silencio lo rompió una suave pero firme presencia.
Wanda avanzó hasta colocarse a su lado, sus movimientos delicados, su porte elegante.
Llevaba su uniforme adaptado a su figura con sobria perfección, y su cabello ondeaba ligeramente por la brisa que entraba por la ventana.
Sonrió con calidez.
—Mi nombre es Wanda Maximoff, también tengo 20 años.
Mi enfoque es la magia…
la llamamos Armonía del Caos.
Los ojos de todos los chicos se abrieron de par en par.
Kaminari abrió la boca.
Sero dejó caer su bolígrafo.
Incluso Todoroki miró más de lo habitual.
Wanda parecía brillar sin esforzarse.
La armonía de su rostro, la profundidad en sus ojos, la dulzura en su tono.
Todo en ella era desarmante.
—Es…
es hermosa…
—dijo Tokoyami, con voz inesperadamente humana.
—Es como…
una reina de fantasía…
—agregó Kirishima, apenas disimulando su bochorno.
—Ejem…
—Midoriya tosió, mirando a otro lado.
Peter, en cambio, solo sonrió orgulloso desde su lugar.
Entonces Mina, valiente como siempre, alzó la mano.
—¡Oigan!
¿Ustedes dos son hermanos?
Wanda soltó una risita dulce, que causó que los hombros de los chicos se tensaran por reflejo.
Luego, levantó la mano izquierda, mostrando un anillo de matrimonio.
—¿Hermanos?
No, no —respondió entre risas—.
Sholan es mi esposo.
Y como él no tenía un apellido pues…
tomó el mío.
Silencio.
Un silencio letal.
—¿E-e-e-esposo?
—repitió Kaminari, retrocediendo un poco.
—¿Tomó el apellido de ella…?
¿Ese tipo increíble…?
—susurró Shoji con asombro genuino.
—Amo todo de esa relación —dijo Tsuyu con una sonrisa.
Las chicas se iluminaron de emoción.
Jirou dio un leve aplauso.
Momo apretó el lápiz con fuerza, luego sonrió de lado.
—Qué interesante…
—musitó.
Los chicos, por otro lado, estaban en estado crítico.
Kaminari se desplomó sobre su pupitre.
Sero le ofreció una palmada en la espalda.
Kirishima murmuró algo sobre “corazón roto pero respeto ganado”.
Aizawa, desde su rincón, murmuró: —Ya terminaron el drama adolescente.
Si es así, siéntense.
Empezaremos la clase real ahora.
Se levantó con pereza, pero su mirada era afilada como una navaja.
—Este curso es para héroes de verdad.
Y como no tengo tiempo para consentirlos… Haremos una prueba de aptitud física.
Ahora mismo.
Los trajes deportivos azules ya estaban puestos.
Peter, con el suyo algo modificado en los brazos por las redes.
Wanda, con un traje que respetaba su movilidad para canalizar su energía.
Sholan, idéntico al uniforme estándar, aunque parecía un Saiyan disfrazado de estudiante.
—¿Esto no es ilegal?
—preguntó Ochaco, algo preocupada—.
¡Recién es el primer día!
Aizawa bebió de su bebida energética sin inmutarse.
—La vida tampoco es justa.
En la línea de batalla, no hay segundas oportunidades.
El que quede último será expulsado inmediatamente.
El grupo se congeló.
Pero Sholan murmuró por lo bajo: —Clásico método de enseñanza japonés.
“Presión o muerte”.
Interesante.
Bakugo sonrió con arrogancia.
—Perfecto.
Así puedo aplastar a todos desde el primer día.
Aizawa tiró una pelota de softbol en dirección a Sholan.
—Tú primero.
Lanza con toda tu fuerza, sin moverte del círculo.
Sholan la atrapó sin esfuerzo.
Cerró los ojos un segundo.
Cuando los abrió, su aura apenas parpadeó.
Su Ki se condensó en su brazo.
¡BOOOOM!
La bola desapareció en el cielo, con una onda sónica que reventó una nube en lo alto.
El visor de Aizawa marcó: “Incalculable.” Los estudiantes quedaron en silencio.
Aizawa solo murmuró, con un sorbo a su bebida energética: —Uno con problemas de moderación…
Sholan giró la cabeza apenas, sin perder su tono neutro: —Sí…
todavía me estoy acostumbrando a un aumento de poder bastante grande que obtuve hace poco.
Midoriya, con su brazo transformado en una herramienta biomecánica, lanzó la pelota a velocidades que rompieron el radar (aunque su puntería aún podía mejorar).
Wanda, con un simple gesto, manipuló la trayectoria del objeto para hacerlo volar en espiral ascendente por varios kilómetros.
Peter combinó su fuerza arácnida con un movimiento elástico de rebote, catapultando la pelota más lejos que la mayoría.
Carrera de velocidad.
Salto largo.
Agilidad.
Fuerza.
Los resultados hablaban por sí solos.
Bakugo empezó a rechinar los dientes cuando vio que no podía superar a Peter ni a Midoriya, y mucho menos a Sholan.
Wanda dejó a todos boquiabiertos cuando equilibró la gravedad en un salto largo, y flotó suavemente para romper el récord escolar sin parecer que lo intentara.
Al final de la jornada, Aizawa proyectó los resultados de la prueba en pantalla.
Los puntajes estaban distribuidos del primero al último, y causaron un silencio inmediato cuando se leyeron los nombres: Sholan 2.
Todoroki 3.
Wanda Maximoff 4.
Katsuki Bakugo 5.
Peter Parker 6.
Izuku Midoriya … 20.
Yuga Aoyama Mineta, Sato y Koda no estaban en la lista.
Iida alzó la mano de inmediato.
—¡Profesor Aizawa!
¿Qué sucedió con tres estudiantes que deberían figurar aquí?
Aizawa respondió con calma, pero sin rodeos: —Sus desempeños no fueron suficientes en el examen de ingreso.
Y los resultados de hoy confirmaron por qué.
Por eso, Minoru Mineta, Rikido Sato y Koji Koda fueron reubicados a otros salones.
Algunos estudiantes murmuraron entre sí.
Aizawa continuó: —La U.A.
se adapta a los hechos, no a la costumbre.
Ustedes tres —miró a Sholan, Wanda y Peter— no estaban originalmente asignados aquí, pero su rendimiento en el examen fue suficiente para agregarlos acá.
Silencio absoluto.
—Nadie será expulsado hoy —agregó Aizawa, mirando a todos—.
Pero no se acostumbren a la comodidad.
Si sus resultados no están a la altura, serán reemplazados.
Siempre.
Y con eso, terminó la clase del primer día.
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