Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 290
- Inicio
- Todas las novelas
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 290 - 290 La batalla que nadie olvidará
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
290: La batalla que nadie olvidará 290: La batalla que nadie olvidará El aula especial de simulación estaba completamente sellada.
Cables finos, sensores en los brazos y una interfaz holográfica flotaban frente a cada asiento.
Aizawa, con su eterna expresión cansada, dio la explicación con voz monótona.
—Este dispositivo es un prototipo de uso limitado.
Se llama Interfaz Neuronal de Empatía Compartida.
Accederán al recuerdo más difícil que marcó sus vidas hasta ahora.
Todos los presentes lo verán, lo sentirán parcialmente… y lo recordarán.
—¿Esto es… legal?
—murmuró Kaminari.
—Sí.
Y autorizado por la comisión de educación —dijo Aizawa sin interés—.
El objetivo es que se entiendan.
Que vean lo que cada uno ha superado para llegar aquí.
Uno por uno, los estudiantes se sentaron.
Profesores como All Might, Present Mic, Midnight, Cementoss y Vlad King observaban con atención, con grabadoras encendidas para estudio posterior.
Incluso Nezu estaba allí, bebiendo té en silencio.
Primero fue Tsuyu.
Un recuerdo de cuando casi se ahoga intentando salvar a sus hermanos en una tormenta.
Todos sintieron el frío, el miedo, y la lucha contra la corriente.
Luego Uraraka.
La desesperación al ver a sus padres agobiados por las deudas, prometiéndose ganar dinero con su quirk.
Kirishima, atrapado entre matones en su juventud, impotente para proteger a alguien más débil.
Yaoyorozu, llorando por no ser elegida como líder en su antigua escuela pese a su esfuerzo constante.
Jirou, avergonzada de su pasión por la música frente a sus padres héroes.
Las emociones eran crudas, reales, humanas.
Lágrimas brotaban de algunos.
Otros cerraban los ojos, sintiendo una pesada conexión emocional.
Wanda fue la primera que rompió la línea “juvenil”.
—No tienen que ver esto si no quieren… —murmuró.
—Lo veremos contigo —dijo Midoriya.
El escenario cambió.
La batalla de Nueva York.
Explosiones, gritos, invasores alienígenas.
Wanda, apenas una adolescente, luchaba con miedo, lanzando ondas rojas para proteger civiles.
Los estudiantes sintieron la presión, el caos, el temblor de un mundo colapsando.
Fue un recuerdo brutal.
Peter llegó después.
Su escena fue más íntima.
Primero, la muerte del Tío Ben.
Peter corriendo, gritando, sosteniéndolo mientras su sangre manchaba sus manos sintiéndose aislado.
Nadie supo qué hacer.
Peter no lloraba, pero todos sintieron ese peso interno que nunca dejó de cargar.
Y entonces, la voz de Nezu anunció: —Turno de Sholan Maximoff.
El aire en la sala pareció detenerse.
Wanda apretó los puños.
Peter bajó la mirada.
Y todo cambió.
Los edificios temblaban.
El cielo era rojo, desgarrado por relámpagos morados.
Una ciudad devastada.
Las calles abiertas, como heridas sangrantes.
Las sombras reptaban sobre paredes derrumbadas.
Gritos.
Lamentos.
Cadáveres que se movían como marionetas.
Satán descendía.
Su forma era indescriptible.
Como si el odio tomara una forma tangible.
Su silueta era fuego, colmillos, alas de sombras y un núcleo hecho de desesperación.
Su mera existencia hacía que los espectadores se sintieran sucios, corrompidos desde adentro.
—¿Eso es real…?
—susurró Midnight, aterrada.
—No es un recuerdo… es una pesadilla viva… —dijo Aizawa, helado.
Sholan apareció.
Su cuerpo estaba herido, la ropa rasgada, su rostro cubierto de sudor y sangre.
Aun así, sus ojos brillaban con determinación.
Satán se movió como un relámpago, disparando una lluvia de proyectiles oscuros.
Explosiones corrompían la tierra, creando zonas donde la realidad se derretía.
Sholan levantó un Muro de Cristal, pero cada impacto lo hacía crujir como vidrio bajo presión.
—¡No puede seguir así!
—gritó una voz, uno de los aliados apareció con una espada plateada, atacando al demonio sin miedo.
El campo de batalla se descontroló.
Látigos místicos, esferas de fuego, gritos inhumanos.
Sholan surgió envuelto en un aura carmesí, explotando como una estrella de poder.
Los estudiantes sintieron cómo les dolía el cuerpo sólo con experimentar una fracción de esa energía.
—¿Qué… nivel de poder es ese?
—murmuró All Might.
Satán desató un mar de llamas negras desde un portal infernal.
Cielos rasgados.
Montañas fundidas.
Era el fin de todo.
Los aliados ataron sus látigos al demonio, forcejeando con furia, mientras gritaban entre el dolor y la resistencia.
El demonio rugía, desgarrando el aire con su odio.
Sholan flotó en el cielo, sangrando, con su ropa hecha trizas.
Y entonces… levantó las manos.
—No… puede ser —susurró Yaoyorozu.
Emergió una esfera de energía pura, del tamaño de un edificio.
Brillaba con luz azul.
Su energía contenía esperanza, vida, fe y amor.
Sholan gritó, una explosión de esfuerzo rompiéndole la garganta, los músculos forzados más allá de lo que era posible.
La esfera cayó y el demonio fue arrastrado junto con la esfera.
Satán gritó.
Su esencia se rompía.
Desaparecía.
Era erradicado.
El grito del demonio se desvaneció lentamente junto con todo el mal que había traído, el impacto final fue una supernova.
Todo fue luz.
Y la simulación se detuvo.
Silencio.
Nadie respiraba fuerte.
Nadie lloraba.
Nadie hablaba.
Bakugo estaba sudando.
Todoroki tenía las pupilas contraídas.
Nezu había derramado el té sin darse cuenta.
Midnight tenía la mano sobre el pecho, con la respiración entrecortada.
Endeavor, de pie junto al monitor, apretaba los puños tan fuerte que sus nudillos crujían, sus llamas parpadeando de forma errática a pesar de que no las estaba invocando.
Su mandíbula estaba tensa, y por primera vez en mucho tiempo… parecía preocupado.
—¿Qué demonios fue eso…?
—murmuró, apenas audible.
—Eso fue…
Una pelea contra algo peor que una pesadilla —susurró Iida.
Y desde ese instante, todos lo vieron distinto.
Algunos con respeto.
Otros con asombro.
Unos pocos con miedo.
Pero nadie volvió a subestimarlo jamás.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com