Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 308
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- Capítulo 308 - 308 Ideologías en Ruinas
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308: Ideologías en Ruinas 308: Ideologías en Ruinas Era una tarde tranquila en Musutafu.
La ciudad comenzaba a recuperarse de los eventos recientes.
A pesar de todo, la gente aún paseaba por los parques y centros comerciales con cierta esperanza, como si la batalla de All Might contra All For One hubiera insuflado nueva fe en la sociedad.
Sholan caminaba con tranquilidad por una plaza abierta, acompañado de Wanda, que sostenía una bebida helada y miraba con curiosidad todos los puestos de la plaza pensando como a sus niñas les gustaría un paseo como este, pero agradecida de estar en una cita tranquila con su esposo.
Estaban tomando un descanso entre sus múltiples entrenamientos y eventos.
A su alrededor, la gente no lo reconocía; una de las tantas ventajas de tener su identidad resguardada.
Pero entonces… Una figura emergió entre la multitud.
Pálido.
Desaliñado.
El rostro cubierto parcialmente por una mano desgastada.
Ojos inyectados en sangre y un caminar irregular.
Algunos transeúntes comenzaron a alejarse, como si un instinto animal les dijera que aquel hombre no pertenecía allí.
Tomura Shigaraki.
Sholan no se movió.
Ni siquiera ladeó el rostro.
—Veo que al fin te decidiste a salir de tu agujero —dijo con voz serena.
Tomura se detuvo a unos metros.
Su presencia no estaba sola: aunque no se veían Nomus ni aliados, la tensión en el aire lo cubría como un aura distorsionada.
Wanda, sin embargo, no sintió miedo.
Solo se mantuvo al lado de Sholan, confiada.
Tomura habló con voz rasposa pero firme.
—No vengo a luchar.
Solo quería verte…
a ti, el que está fuera del sistema, pero que aún lo protege.
¿Por qué lo haces?
¿Acaso no ves lo mismo que yo?
Este mundo está podrido.
Los héroes no salvan, solo mantienen el circo andando.
Un par de ciudadanos sacaron sus teléfonos, grabando discretamente la escena, sin saber a quién enfrentaba el villano.
—Los héroes son ídolos de papel.
El sufrimiento, la miseria… están bajo la alfombra.
Y los que lo notamos… somos llamados villanos.
¿No es irónico?
Sholan no respondió de inmediato.
Cerró los ojos por un segundo, luego caminó hacia él con calma, haciendo que la tierra pareciera contener la respiración.
—Tomura… —dijo finalmente—.
No estás equivocado en ver el fracaso del sistema.
Pero estás equivocado en cómo crees que se debe reparar.
—¡¿Reparar?!
—rugió Tomura—.
¡Hay que destruirlo todo!
¡Desde las bases!
¡Solo el polvo permite construir algo nuevo!
Sholan alzó su mirada… y en ese instante, desató su Haki del Emperador.
Invisible para los civiles comunes, pero arrollador para cualquiera con voluntad rota o inestable.
El tiempo pareció congelarse.
Tomura cayó de rodillas, jadeando.
Un sudor frío recorrió su frente, su cuerpo temblaba.
La presión sobre su mente era insoportable.
No era una amenaza física, era una imposición espiritual.
Como si el alma de Sholan le hubiera dicho que jamás podría superarlo.
Los pájaros dejaron de cantar.
Un niño soltó un globo que ascendió silenciosamente al cielo.
La gente no sabía qué pasaba… pero algo les decía que debían alejarse.
Sholan se acercó un paso más.
La voz le salió con una mezcla de sabiduría y furia contenida.
—Tu ideología… no es más que un berrinche de un niño dolido.
El mundo no se destruye porque esté sucio, se transforma desde adentro.
Y lo más difícil de todo… es sanarlo sin romperlo.
Tomura apretó los dientes, resistiendo apenas la presión.
—¿Entonces… te burlas de mí?
¿Dices que el sistema puede reformarse?
—No me burlo —respondió Sholan—.
Te escucho.
Y en parte… te doy la razón.
Eso hizo que Tomura lo mirara con ojos abiertos.
Por un instante, desconcertado.
—Sí.
El sistema está podrido.
Llámalo sociedad, gobierno, cultura de héroes… lo que sea.
Pero tú solo estás viendo un lado.
Crees que el sufrimiento justifica el exterminio.
Yo he visto mundos completos colapsar por eso.
Y créeme… eso no genera justicia.
Solo más dolor.
Sholan extendió su mano, haciendo que Wanda caminara detrás de él con tranquilidad.
—¿Quieres cambiar el mundo?
Aprende a comprenderlo.
Y solo cuando comprendas lo que destruyes… entonces elige.
Se dio la vuelta y comenzó a caminar, dando por terminada la conversación.
Tomura, aún de rodillas, apenas pudo levantar la cabeza.
—¿Y qué harás cuando no pueda cambiar nada?
Sholan no se giró.
—Entonces, lo reconstruiré a mi modo.
Como ya lo he hecho con otros mundos.
Y en ese instante, la presencia desapareció.
El Haki se disipó.
La gente volvió a moverse.
Nadie entendía del todo lo que había ocurrido.
Solo sabían que algo extraño y profundo había pasado.
Tomura quedó solo en medio de la plaza.
Pensativo.
Atemorizado.
Y quizás, por primera vez… dudando de sí mismo.
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