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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 311

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  4. Capítulo 311 - 311 Voluntad Inquebrantable
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311: Voluntad Inquebrantable 311: Voluntad Inquebrantable El sol del mediodía se filtraba entre los ventanales del edificio de Night Eye, bañando el interior con una luz suave y silenciosa.

Sholan caminaba a paso firme por el pasillo junto a Sir Nighteye, mientras detrás de ellos, Mirio trotaba con una sonrisa en el rostro y energía en el cuerpo.

—Sholan, ¿puedo pedirte un favor?

—preguntó Mirio, adelantándose un poco y girando sobre sus talones para quedar frente a él, sin dejar de caminar hacia atrás—.

¡Quiero pelear contigo!

Aunque sea un poco, ¡quiero probar qué tan fuerte eres de verdad!

Night Eye suspiró con cansancio, pero no dijo nada.

Sholan detuvo su paso, alzando una ceja, y después de una breve pausa, asintió con serenidad.

—Está bien, acepto —respondió, calmado.

Minutos después, ya estaban en el dojo del edificio de Night Eye.

Los tres presentes se pusieron en posición, con Cortana proyectando un escudo invisible alrededor del campo para evitar daños colaterales.

Mirio respiró profundo, se quitó la chaqueta, y de inmediato activó su quirk: Permeación.

El primer golpe fue veloz.

Mirio se sumergió en el suelo, apareció detrás de Sholan y le dio un derechazo directo al costado.

Aunque el impacto fue certero, el cuerpo de Sholan apenas se movió, como si el golpe no tuviera peso.

—¡Vamos!

¡No te contengas!

—gritó Mirio con una sonrisa.

Sholan no respondió, observando atentamente los movimientos de su oponente.

Mirio volvió a sumergirse, atacando desde distintos ángulos, atravesando paredes, piso y techo como si no existieran.

Su quirk hacía que las defensas físicas no sirvieran de nada.

Pero, a pesar de todos sus esfuerzos, su rival no parecía afectado.

Sholan permanecía quieto… hasta que algo cambió.

Su piel comenzó a teñirse de negro desde los brazos, como si se cubriera de una sombra brillante y firme.

La temperatura espiritual de la sala se volvió más intensa.

Night Eye dio un paso atrás, sorprendido.

—¿Eso… qué es?

—murmuró.

—Esto no es un don —respondió Sholan con voz firme—.

Se llama Haki.

Es la cristalización de la voluntad.

No depende de genética, ni de entrenamiento biológico.

Es algo que nace del alma.

Extendió el brazo derecho y cerró el puño.

—A diferencia de un don, el haki puede tocar el verdadero ser de alguien.

Lo que tú eres, más allá de tus habilidades.

Tus emociones, tus convicciones, tus miedos.

Todo eso deja una huella en tu presencia… y el Haki la percibe.

Mirio volvió a atacar.

Esta vez su puño no atravesó el cuerpo de Sholan.

Chocó con el brazo negro y rebotó, como si hubiera golpeado acero templado.

—¡¿Qué…?!

¡Mi cuerpo no pasó!

—exclamó con sorpresa.

—Porque ahora estoy tocando lo que tú eres, Mirio.

No tu cuerpo, sino tu existencia.

Sholan empezó a moverse.

No era solo fuerza bruta: sus movimientos eran medidos, pensados, casi pedagógicos.

Bloqueaba los ataques, guiaba los pasos de Mirio, lo hacía tropezar, girar y luego corregir su posición.

Le estaba enseñando, golpe a golpe, cómo mejorar su forma de combatir.

Y Mirio, a pesar de estar siendo superado, sonreía con cada segundo.

—¡Esto es increíble!

Finalmente, Sholan extendió las palmas y liberó un golpe a corta distancia.

No lo tocó físicamente, pero una onda invisible de impacto —Ryou, la forma avanzada del Haki de Armadura— lo lanzó hacia atrás con fuerza controlada, sin dañarlo gravemente.

Mirio cayó de pie, respirando agitado, con los ojos brillando de emoción.

—¡Eso fue…

lo mejor!

—jadeó—.

Nunca imaginé que existiera algo así.

Night Eye se acercó, serio.

—Ahora es mi turno.

Sholan asintió, y permitió que el héroe lo tocara para activar su quirk de predicción.

Los ojos de Night Eye se iluminaron y por un momento pareció estar en trance.

—Lo he visto —dijo al volver en sí—.

En el futuro te derroto con precisión.

Eres fuerte, pero no podrás evitar el destino.

Treinta minutos después, Night Eye estaba en el suelo por sexta vez consecutiva.

—Otra vez… —murmuró, incrédulo.

—Y todas de formas diferentes —añadió Sholan con calma, ayudándole a levantarse—.

El futuro puede ser visto, pero no es inmutable.

Cada acción genera una nueva posibilidad.

Cada voluntad puede torcer el destino.

Yo he visto futuros que colapsaron bajo la sombra de la desesperanza… y aun así, sobrevivimos.

Night Eye guardó silencio.

Por primera vez, algo en su interior se quebró… en el buen sentido.

Esa tarde, Sholan patrullaba con Mirio y Bubble Girl.

Caminaban por una zona comercial cuando, de pronto, su cuerpo se detuvo.

Un estremecimiento le recorrió el alma.

A unos metros, cruzando una calle, vio a una niña de cabello blanco con una venda en el brazo: Eri.

Sostenía la mano de un hombre vestido elegantemente, con una máscara médica negra: Chisaki.

El corazón de Sholan se agitó.

Los Yakuza… Las balas anti-quirks… Eri… Todo el peso de ese arco argumental volvió a su mente.

Pero entonces… se dio cuenta de algo.

Un vacío en sus recuerdos.

No podía recordar los detalles exactos.

No como antes.

¿Desde cuándo me pasa esto?

pensó.

—Cortana —susurró mentalmente.

—Aquí estoy, Sholan.

—¿Te has dado cuenta de que he empezado a olvidar cosas?

Cosas que sabía desde que era humano.

Antes podía recordar cada detalle de eventos multiversales… y ahora apenas mantengo lo esencial.

Hubo una pausa.

—Sí —respondió Cortana con suavidad—.

Lo noté.

Comenzó cuando el muro apareció en tu espacio mental.

Ese muro está bloqueando más que recuerdos.

Está interrumpiendo el flujo de información entre tu mente y el conocimiento cósmico que adquiriste con la Poción del Saber Infinito.

—¿Y tú?

—Yo tengo acceso al conocimiento de todo el multiverso.

Pero sin tus referencias, es como encontrar la cabeza de un alfiler enterrada en el desierto.

Puedo ayudarte… pero necesito que me guíes.

—Ese muro… —murmuró Sholan—.

Si no lo derribo pronto, podría perder mi ventaja completamente.

—Y eso será un problema muy grande —advirtió Cortana con seriedad—.

Porque no solo olvidas datos… también estrategias, patrones, caminos posibles.

Sholan miró una vez más a Eri.

—Entonces será mejor que nos preparemos.

Porque sé que esto… esto es solo el principio.

Y a lo lejos, los ojos de Chisaki se cruzaron con los de Sholan.

Por un segundo, el aire se volvió denso.

El conflicto que cambiaría el destino de Eri… acababa de comenzar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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