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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 323

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  4. Capítulo 323 - 323 Susurros del Abismo
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323: Susurros del Abismo 323: Susurros del Abismo ¿Cuántas eras han pasado desde que mis ojos contemplaron aquel poder?

Ni los demonios del Abismo recuerdan su nombre.

Ni los ancestros del Caos se atreven a hablarlo.

Pero yo lo vi.

Lo sentí.

Un trono oculto entre los restos de mundos olvidados… una fuerza tan vasta y pura que ni siquiera el Infierno podría contenerla.

Un corazón absoluto.

Un reino sellado, más allá de toda comprensión.

Ese poder responde a la oscuridad.

Y crece con el dolor.

Así que… he esparcido ambos.

Durante siglos, he cultivado tragedias.

He susurrado guerras al oído de emperadores.

He empujado a héroes a la desesperación.

He convertido la esperanza en un arma y el amor en un cáncer.

Cada alma rota… es una llave.

Cada lágrima… una grieta más cerca del acceso.

Y entonces… La anomalía.

Un error.

Una disonancia.

Un latido que no estaba previsto en la sinfonía del destino.

Todo lo que yo “curo”, él lo restaura.

Todo desequilibrio, él lo compensa.

Todo plan, lo rompe… con su sola presencia.

Lo odio.

Lo odio con todas mis fuerzas.

Si no fuera por The One Above All, ya lo habría erradicado.

Él lo protege.

Lo mantiene fuera de mi alcance.

Pero no será así para siempre.

Un día, The One Above All parpadeará… Y en ese instante, el universo se inclinará hacia mí y la anomalía será destruida en un glorioso baño de dolor y sangre.

Hasta entonces, he trabajado en las sombras.

Y he encontrado una clave.

Cinco corazones antiguos, brillantes, demasiado puros.

Fueron fáciles de tomar.

Y ahora, sus descendientes llevan en su sangre piezas esenciales del acceso.

Fragmentos que no entienden… pero que yo sí.

¿Crees que los villanos nacen?

No.

Se fabrican.

Se moldean con tiempo, con precisión, con susurros…como los míos.

Yo no grito.

No arrastro cadenas.

No aparezco envuelto en llamas.

Yo susurro.

Y así, en silencio, tomé cinco piezas antiguas… y las convertí en lo que necesitaba.

Primero fue La Perra del Abismo, Toda furia tiene un origen.

En ella fue la pérdida.

Pequeños seres, diminutas criaturas que la amaban, le fueron arrebatados.

Ella no era malvada.

Era vengativa.

Y en esa venganza nació mi oportunidad.

“¿No ves cómo se burlan de tu dolor?” “Devuélvelo multiplicado…” Aceptó.

Oh, cómo aceptó.

Y cuando cruzó la línea… yo tomé lo que aún quedaba de pureza en su corazón.

Y fue eso lo que me fastidió.

Era puro.

Puro… a pesar del odio.

Un fuego de justicia torcida, no de maldad.

Repulsivo.

Lo extraje sin que ella lo notara, y lo arrojé a las corrientes del multiverso.

No debía conservarlo.

Podía llamar la atención.

Y lo que quedó fue un cascarón.

Una carcasa vacía.

Un cuerpo sin corazón.

Un “nobody” con hambre, perfecto… para mis fines.

Luego continue con La Espejista Vanidosa Ella solo quería ser vista.

Ser amada por su reflejo.

Pero el tiempo la negó, y el mundo la olvidó.

Yo le ofrecí una mirada nueva.

Un espejo que susurraba solo lo que ella quería oír.

Era mi voz.

“Tu sangre te traicionará…” “Su linaje te hará invisible…” “Córtalo de raíz…” Y ella lo intentó.

Pero al final, cuando su vanidad tocó su cúspide, aún quedaba algo dentro.

Una chispa.

Una lágrima no derramada.

Un corazón que no se había podrido por completo.

Y eso me resultó insoportable.

Así que lo tomé… y lo arrojé lejos.

Demasiado puro para lo que necesito ahora.

Pero su molde vacío… ese sí me servía.

Un recipiente sin alma.

Una sombra que camina.

Perfecto.

Después vino El Mendigo del Desierto Él nunca quiso dañar.

Solo deseó más.

Nació entre sequía, creció con hambre.

Y el oro de palacio le reventó los ojos desde niño.

Yo fui su alivio.

“Tú naciste para algo más…” “¿Por qué ser sirviente cuando puedes ser rey?” Tomó lo que le ofrecí.

Poder.

Magia.

Un trono.

Pero, al final, cuando miró a su reflejo… lloró.

Una lágrima.

Inaceptable.

Su corazón aún podía sentir compasión.

Así que lo extraje.

Puro, resistente, dolorosamente brillante.

No podía quedármelo.

Lo lancé a lo profundo del multiverso.

Pero lo que dejó atrás… ah… eso sí.

Un “nobody” hecho de arena, de rabia, de vacío.

Un hueco perfecto.

Continue con La Bruja Verde La olvidaron.

Solo eso bastó.

El dolor de la exclusión la rompió más que cualquier arma.

Y mientras ellos celebraban, yo le hablé: “Ellos temen tu poder…” “Ellos quieren verte sola…” “Muéstrales por qué fue un error dejarte fuera…” Y lo hizo.

Con un hechizo que cubrió generaciones.

Una maldición que resonaría en canciones.

Pero al final… antes de lanzar su último conjuro, aún dudó.

Un segundo de piedad.

Y eso fue suficiente.

Ese corazón me resultaba asqueroso.

Tan antiguo.

Tan profundamente justo, a pesar del dolor.

No podía usarlo.

No debía conservarlo.

Lo dejé ir, como una hoja púrpura arrastrada por el viento del multiverso.

Su cuerpo, en cambio… sin corazón.

sin luz.

Era lo que buscaba.

Un “nobody” en forma de espina.

Y al final Terminé con El Señor del Inframundo El más fácil.

Ya era un desterrado.

Un bufón condenado al fuego.

Olvidado por los cielos.

Ridiculizado por sus hermanos.

Todo lo que necesitaba era una risa más.

Y se la di.

“¿Te das cuenta de que hasta los muertos se burlan de ti?” “Haz que callen.” Y él lo intentó.

Liberó fuego.

Levantó ejércitos.

Pero aún… aún amaba.

Sí, aunque lo oculte.

Aunque el mundo lo pinte como demonio… en lo profundo, todavía tenía compasión.

Un defecto inaceptable.

Extraje su corazón… azul como las brasas del odio contenido.

Lo lancé al abismo del multiverso.

Y lo que quedó fue humo.

Una silueta de ceniza.

Un espectro burlón sin alma.

Justo como lo necesitaba.

Cinco corazones puros.

Cinco advertencias.

Cinco peligros que no podía permitirme conservar.

Pero sus nobodies… esas marionetas sin alma, esos moldes vacíos… Son lo que necesito para construirla.

La llave.

La única que abrirá el camino al poder que he perseguido por siglos.

Aquel que los antiguos ocultaron.

Aquel que solo puede ser despertado con la forma correcta.

Y ellos… son la forma.

El multiverso… tiembla.

Porque mis piezas ya están listas.

Solo falta crear la llave y girar la cerradura.

Y solo por si acaso dejaré infértil al animal y a su rosa No permitiré ni una sola variable que pueda arruinar mis planes Y la muñeca rota.

Ah, esa criatura quebrada por la tragedia… Una obra maestra.

Sus lágrimas fueron tinta para mi contrato.

Su odio… el cincel que esculpió mi obra.

La lanzaré contra la anomalía.

No para matarlo.

Eso sería indulgente.

Primero para herirlo… Por dentro.

Hasta dejarlo hueco.

Y si mi hijo se atreve a interferir, Solo cenizas quedarán de su interferencia.

— En lo profundo del tejido del multiverso, las palabras de Mephisto se derramaron como veneno por las raíces de la existencia.

Sus maquinaciones —largamente escondidas— se alineaban finalmente.

Un nuevo acto comenzaba.

Uno que podría terminarlo todo.

Y entonces… El multiverso respondió.

No con palabras.

Sino con acciones.

MISIÓN DE EMERGENCIA ACTIVADA Destino: Clasificado Prioridad: Absoluta

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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