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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 331

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  4. Capítulo 331 - 331 Caída del Karma Resurgir del Fénix
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331: Caída del Karma, Resurgir del Fénix 331: Caída del Karma, Resurgir del Fénix El cielo de Auradon se tornaba tenso, cargado de una energía que incluso los ciudadanos comunes podían sentir.

De pronto, como un rayo cruzando el firmamento, una figura apareció en el horizonte: su silueta era inconfundible, aunque su apariencia sorprendía a todos.

Su dogi azul, desgarrado por múltiples cortes, colgaba en jirones sobre su cuerpo sudoroso y cubierto de polvo.

Sus pies descalzos tocaban el suelo con solemnidad mientras caminaba con el peso de treinta días de guerra condensados en su cuerpo.

Sholan había regresado.

Wanda, Peter, Mal, Evie, Carlos, Jay, el rey Bestia, Bella y la Hada Madrina lo observaron en completo silencio.

Algunos estudiantes dieron un paso atrás con asombro al verlo en ese estado: exhausto, pero irradiando confianza.

Aún sin decir una palabra, sacó una Semilla del Ermitaño de su inventario y la comió.

Un aura dorada y cálida recorrió su cuerpo como un incendio controlado, sanando cada fibra de su ser.

Su aliento volvió al ritmo de un monje que ha meditado por mil vidas.

Inmediatamente cambiaba su traje por otro igual y en buen estado.

—Tenemos dos horas —dijo con voz firme, mirando el cielo.

Cortana ya le había mostrado la cuenta regresiva en su visión interna—.

En cuanto el ataúd de cristal se rompa por completo, Blackheart y Dark Wanda estarán libres… y vendrán por lo que desean.

La Hada Madrina se acercó preocupada mientras que con su varita reparaba las ropas de Sholan.

—¿Qué haremos, Sholan?

Aún está activo el campo de fuerza que encierra la isla de los perdidos… —Derríbalo.

Si lo dejas activo, me limitará demasiado.

Necesito todo el espacio para pelear con libertad… El rey Bestia dudó por un segundo, pero la intensidad en los ojos de Sholan le borró toda vacilación.

Con un gesto solemne, la Hada Madrina alzó su varita, y con un destello plateado, el campo de fuerza mágico se desvaneció.

Entonces, Sholan explicó el plan con una claridad que solo tienen quienes saben que el tiempo se agota.

—Todos los que puedan luchar deben proteger a los estudiantes y ciudadanos de los demonios que Blackheart enviará como distracción.

Hada Madrina, encanta sus armas con luz sacra para que puedan purificar criaturas de energía infernal.

—Wanda y Peter, ustedes protegerán a Evie, Mal, Jay y Carlos.

Ellos son el objetivo de los invasores.

—Yo… iré solo a la isla.

Si quiero tener alguna posibilidad, necesito eliminar a uno de ellos lo más rápido posible.

Wanda intentó protestar, pero Sholan le sostuvo la mirada con una mezcla de ternura y determinación que la dejó sin palabras.

Peter bajó la cabeza y cerró el puño, asintiendo en silencio.

Sholan cerró los ojos, levantó el brazo y convocó a Kinto-Un, su nube voladora.

Esta descendió sobre la isla de los perdidos.

Sholan se elevó, y mientras avanzaba hacia la isla, alzó la mano izquierda.

—Atmosfera Celestial.

Una cúpula de energía sacra descendió como un velo sobre toda la Isla de los Perdidos, ahogando cualquier presencia demoníaca.

El aire mismo se volvió pesado para cualquier ser impuro.

Sholan aterrizó suavemente en la cima de un edificio en ruinas e invocó a Nyoibō, el bastón sagrado.

Lo encogió, guardándolo en su espalda como un monje guerrero esperando el momento perfecto.

Entonces, el ataúd de hielo cristalino se rompió en un estallido de energía oscura y roja.

Dark Wanda y Blackheart emergieron, debilitados, pero aún peligrosos.

El hedor de muerte se arrastró por la isla, y sin perder tiempo, Blackheart alzó las manos y un enjambre de demonios alados surgió de su sombra, cruzando hacia Auradon.

[00:29:47] Sholan no les dio la oportunidad.

En un abrir y cerrar de ojos, Sholan apareció frente a Blackheart y, con un grito, le incrustó su rodilla en el rostro, lanzándolo por los aires a través de varias estructuras destruidas.

La atmósfera celestial lo había debilitado, y eso bastaba para ganar tiempo.

Dark Wanda reaccionó al ataque y lanzó una ráfaga de caos arcano, pero Sholan ya estaba en movimiento.

—Pegasus Ryūsei Ken.

Cientos de meteoros de energía explotaron desde sus puños, acompañados de su habilidad de Railgun, que alteraba velocidad y trayectoria a voluntad.

Los meteoros rodearon a Dark Wanda en un ballet imposible, buscando el más mínimo punto débil en su escudo defensivo.

[00:20:15] Uno lo encontró.

Una pequeña grieta.

—¡Ahora!

Sholan aprovechó esa grieta y se teletransportó detrás de Dark Wanda.

la tomó con fuerza por la espalda y se elevó a toda velocidad en espiral invertido.

—Pegasus Rolling Crash.

Ambos ascendieron rápidamente y con mayor rapidez descendieron como un rayo de furia hacia el suelo.

Justo antes del impacto, Sholan liberó el poder de una carta que brilló como una estrella.

—¡Corte de Karma!

Una grieta dimensional empezó a rodearlos en espirales de energía blanca y negra.

En ese instante, una fuerza extra dimensional atrapó a Dark Wanda.

Un rugido de energía envolvió la zona, y Dark Wanda desapareció, absorbida por la grieta de luz durante el impacto del Rolling Crash, la cual se cerró como si nunca hubiera existido.

Sholan respiró agitado… pero no tuvo descanso.

—¡GRRRRAAAAAAHHH!

Desde los escombros, Blackheart emergió con furia infernal, sus ojos ardían, y su cuerpo rezumaba odio puro.

La segunda fase del combate apenas comenzaba.

Desde Auradon, todos observaban con los corazones encogidos.

Pero en los ojos de Evie, Mal, Carlos, Jay, Wanda y Peter… solo brillaba la fe.

Fe en el único hombre que podía enfrentarse al infierno… y devolverlo al abismo.

[00:15:30]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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